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Es abundante la cosecha, pero son pocos los obreros: pido y pido pero Dios no se manifiesta, ¿que está pasando?


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07/09/2016


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«Todo esta sujeto a las Leyes Universales, ni siquiera Salomón se escapó de ellas... si usted obra bajo estas normas le invito a no creer en Dios/Jehova/El Cósmico/Altísimo/Gran Arquitecto/ o como le quiera poner, pero su gracia divina lo acompañará a donde vaya; de lo contrario, puede vivir en su iglesia o logia, puede lacerarse las rodillas de tanto orar, pero estará perdiendo su tiempo.» "Hablar sin fundamentos es de mediocres."


La mayor parte de los males que sufrimos es consecuencia de la violación de las leyes naturales que operan constantemente en nosotros, es imposible infringir las reglas de vida más elementales sin sufrir tarde o temprano las consecuencias de nuestra carencia de sabiduría.

Ignorantia juris non excusat: la ignorancia no exime del cumplimiento de la ley, en este punto de la vida tiene que haber entendido que el clásico: "no sabía" NO HA EVITADO que la Ley de la Consecuencia recaiga sobre si en todos los aspectos de su vida.

Es la tierra literalmente un gran jardín, en el cual todos somos jardineros: cuando usted tiene una acción buena o mala usted siembra una semilla, cada vez que reincide en esta acción usted la riega. Así vamos sembrando y regando sin discriminar sobre lo bueno y lo malo hasta el momento en que adquirimos real conciencia de nuestras acciones. En ese momento entendemos cuan grandes son nuestros frutos y a ciencia cierta que estuvimos regando y sembrando durante todo este tiempo. Esto no quiere decir que en ese transcurso no teníamos conocimiento de nuestros actos, cada semilla buena o mala, sembrada o regada, venía ligada a una emoción que nos indicaba su naturaleza. Lo que no teníamos era conciencia sobre su repercusiones. Según Freud el Superyo que nos hace discernir entre lo bueno y lo malo, lo aceptable o no, se desarrolla a los 5 años. Antes el niño se rige por las normas impuestas por los adultos y no por su propio sistema moral de valores. 

Pasará entonces que algunos se sorprenderán de la majestuosidad de su jardín porque no solo abra una Rosa hermosa floreciendo, sino que también tendrá girasoles, petunias, crisantemos y toda tipo de plantas florales. El jardinero astuto que ve mas allá de los superfluo no solo sembrara plantas ornamentales sino también plantas medicinales (algún día podría necesitar Malojillo para el dolor de cabeza), pero cuando adquiere la conciencia necesaria para decidir voluntariamente que sembrar y que no. Recordemos que en todos los planos de la existencia el hombre cosecha lo que siembra.

Otros entristecerán al ver que solo sembraron espinas y abrojos, y maldecirán la dicha del vecino desde sus entrañas, regando más sus espinas, secando aún más sus abrojos. Sin embargo si en sus alrededores solo hay espinas y abrojos el Mal Jardinero no maldecirá al vecino, muy por el contrario lo entenderá y justificará. Si la luz jamas llegase a su vida y muriera desconociendo que existen mejores jardines y jardineros, este jamas se sentirá si quieras culpable de su mala cosecha: el producto de su mala siembra.

Abran otros que, como la parabola bíblica de los talentos, no sembraran nada y cuando vean su terreno lleno de hierba mala, exclamarán al cielo: ¿¡por qué Señor!?... Tal como lo dijo Agustin de Hipona (San Agustin): "es el mal la ausencia del bien".

No quiere decir esto que aquel que cuyo jardín prosperó, en su camino a la conciencia jamas sembró semilla mala... El mal y las mentiras maliciosas pueden destruir lo que es bueno si son aquellas bastante fuertes y repetidas a menudo, en consecuencia sembró mal pero no lo regó.

No quiere decir esto que aquel que cuyo jardín prosperó negativamente (porque el mal también se desarrolla), en su camino a la conciencia jamas sembró semilla buena... El Bien y la actitud positiva puede destruir lo que es malo, si a menudo son aquellas bastante fuertes y repetidas frecuentemente, en consecuencia sembró pero no regó.

Ni siquiera Jesucristo puede sopesar bien sobre usted si no se lo merece: Lucas 105-6  En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros.

Tampoco podrá su pastor, cura, rabino, babalwao, Imperator; simplemente porque no existe deidad en el universo capaz de infringir las Leyes Universales de esa Inteligencia Suprema que algunos llamamos el Gran Arquitecto. Ni siquiera Tesla quién aseguró haber construido la maquina de la teletransportación, cuyas teorías aun son un misterio para los "grandes" científicos de nuestra época, pudo siquiera conseguirles explicación.

No existen recompensas ni castigos, el hombre en todos los planos de su vida, desde la prehistoria, recoge lo que siembra.





No diga que no se lo dijeron.

En comunión con el UNO por encima de todos.

Heindel L. de Pasqually.



Etiquetas:   Sociología   ·   Teología   ·   Biblia   ·   Espiritualidad   ·   Humanismo
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