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"Literatura escrita por mujeres" la escritora María Zambrano


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23/08/2016


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Solamente se es de verdad libre cuando no se pesa sobre nadie; cuando no se humilla a nadie. En cada hombre están todos los hombres. (María Zambrano)


María Zambrano nació en Vélez-Málaga el 22 de abril de 1904, hija de Blas Zambrano García de Carabante y Araceli Alarcón Delgado, ambos maestros, como también lo fue su abuelo paterno, Diego Zambrano. Estando de vacaciones con su abuelo materno en Bélmez de la Moraleda (Jaén), María sufrió el primer aviso de lo que a lo largo de su vida sería una constante: su salud delicada; en esa primera ocasión se la llegó a dar por muerta tras un colapso de varias horas y una larga convalecencia.

A los cuatro años se traslada desde Vélez (Málaga) a Madrid, y de allí a Segovia, donde pasó María su adolescencia y allí nació su hermana Araceli, según sus propias palabras, «la alegría más grande de su vida». En 1913 comenzó el bachillerato en el Instituto de Segovia, donde sólo ella y otra muchacha representaban al género femenino. En 1914, María publicó su primer artículo en la revista de antiguos alumnos del Instituto San Isidro en torno a Europa y la paz.

En Segovia tuvo María su primer amor, con su primo carnal Miguel Pizarro, entre 1917 y 1921, año en el que la familia intervino y Miguel fue enviado a Japón, como profesor de español en la Universidad de Osaka. Tras un primer momento de desolación, la fuga de su primo la llevó a vivir una nueva experiencia amorosa, recogida en su epistolario, con Gregorio del Campo.

Desde 1924 y hasta 1927 cursa estudios de Filosofía en Madrid asistiendo a las clases de José Ortega y Gasset, de Manuel García Morente, Julián Besteiro y de Xavier Zubiri. Durante este periodo participa en movimientos estudiantiles y colabora con diversos periódicos. Su primera obra, Nuevo del liberalismo (1930), es fruto de los acontecimientos políticos de aquellos años. Desde 1931 ejerce como profesora auxiliar de la Cátedra de Metafísica en la Universidad Central, y en 1932 colabora en publicaciones como la Revista de Occidente, Cruz y Raya y Hora de España. En estos años que preceden al exilio entabla amistad con los miembros de la Generación del 27: Luis Cernuda, Emilio Prados, Miguel Hernández y Jorge Guillén, entre otros. Viaja a La Habana y conoce allí a José Lezama Lima, además de pronunciar una conferencia sobre José Ortega y Gasset.

Al estallar la guerra regresa a España para colaborar con la República; reside en Valencia y Barcelona hasta 1939, año en que cruza la frontera francesa hacia el exilio. Tras pasar por ciudades como París, Nueva York o La Habana se instala en México, donde imparte clases de Filosofía en la Universidad de San Nicolás de Hidalgo de Morelia. En México conoce a Octavio Paz y León Felipe. En este año comienza un periodo de intensa actividad literaria marcada por el exilio y publica Pensamiento y poesía en la vida española y Filosofía y poesía.

Después de pasar por la Universidad de Puerto Rico viaja en 1946 a París, donde conoce a Albert Camus y a René Char. De 1948 a 1953 reside en La Habana y posteriormente en Roma, donde escribe algunas de sus obras más importantes, comoEl hombre y lo divino, Los sueños y el tiempo y Persona y democracia, entre otras. En Roma entabla relación con intelectuales italianos como Elena Croce y Victoria Guerrini y con otros españoles exiliados como Ramón Gaya, Rafael Alberti o Jorge Guillén. En 1964 abandona Roma para instalarse en Francia y en este periodo de retiro su propuesta filosófica adquiere un tono místico que se refleja en obras como Claros del bosque o De la Aurora.



En 1981 fue recompensada con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, en su primera edición. A su vez, el ayuntamiento de Vélez-Málaga, su ciudad natal, la nombró Hija Predilecta. Al año siguiente, el 19 de diciembre, la Junta de Gobierno de la Universidad de Málaga acordó su nombramiento como Doctora honoris causa.

Tras una recaída en su salud y que los médicos la declarasen desahuciada, la ya anciana pero aún lúcida pensadora se recuperó y el 20 de noviembre de 1984, María Zambrano regresó por fin a España tras casi medio siglo de exilio. Se instaló en Madrid, ciudad de la que saldría ya en pocas ocasiones. En esta última etapa la actividad intelectual fue, sin embargo, incansable.

Continuaron también los reconocimientos oficiales: Hija Predilecta de Andalucía en 1985, y en 1987, se constituye en Vélez-Málaga la fundación que lleva su nombre. Finalmente, en 1988 se le concedió el Premio Cervantes. Murió en Madrid el 6 de febrero de 1991, y fue enterrada entre un naranjo y un limonero en el cementerio de Vélez-Málaga, donde luego se trasladaron también los restos mortales de sus “dos Aracelis”, su madre y su hermana. En la lápida puede leerse a modo de epitafio, el verso del Cantar de los Cantares, «Surge amica mea et veni».

Siguió recibiendo reconocimientos a título póstumo, muchos de ellos reivindicaciones autonómicas: Hija Predilecta de la Provincia de Málaga en 2002. El 27 de noviembre de 2006 el Ministerio de Fomento bautizó con su nombre la estación central de ferrocarril de Málaga. En 2008 se botó el buque remolcador de salvamento marítimo, María Zambrano.



La obra de María Zambrano, ignorada durante gran parte de su vida, ha sido reconocida de modo progresivo y adscrita a diferentes grupos, tendencias y generaciones. La propia autora desmiente en su obra y en su correspondencia esa política cultural de bandos, consignas y encasillamientos.

No obstante, quede aquí referencia de los intentos por encuadrar la obra y persona de Zambrano en la Generación del 98, la del 27 y la del 36, esta última en la que, como indica Ricardo Gullón, por su edad y la amistad que tuvo con Miguel Hernández y Luis Cernuda le correspondería teóricamente ser reunida.

Entre sus obras, destacar: Horizonte del liberalismo (1930), Hacia un saber del alma (1934),Filosofía y poesía (1939), Hacia un saber sobre el alma (1950), Delirio y destino (escrito en 1953 y publicado en 1989), El hombre y lo divino (1.ª edición: 1955. 2.ª, aumentada: 1973), Persona y Democracia: Una historia sacrificial (1958, reeditado en 1988), Los sueños y el tiempo(reeditada en 1998),Claros del bosque (1977), La tumba de Antígona, (1967) (Mondadori España, 1989), De la aurora (1986),El reposo de la luz (1986), Los bienaventurados (1979), Para una historia de la piedad (1989), Unamuno (escrito en 1940 y publicado en el 2003), Cartas de la Pièce. Correspondencia con Agustín Andreu (escrito en los 70 y publicado en 2002), La confesión, género literario y método (Luminar: México, 1943; Mondadori: Madrid 1988 y Siruela: Madrid, 1995).







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