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"Literatura escrita por mujeres"escritora filósofa poeta Hildegarda Von Bingen


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04/07/2016


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Hildegarda Von Bingen nació en 1098 en la localidad alemana de Bernersheim, en el valle del Rin, en el seno de una familia acomodada. Como era la menor de 10 hermanos, y siguiendo una vieja costumbre medieval, fue considerada desde su nacimiento como un “diezmo para Dios”, por lo que fue consagrada a la actividad religiosa. Y ejerció a lo largo de su vida de abadesa, escritora, consejera, lingüista, naturalista, filósofa, médica, herbalista, poeta, visionaria y compositora.


A los 6 años comenzó a tener visiones que siguieron durante el resto de su vida. Cuando la niña contaba ocho años (1106), la entregaron para su formación a Jutta, de la familia de condes de Spannheim,  que vivían en una pequeña casita adosada al monasterio de los monjes benedictinos fundada por san Disibodo en Disibodenberg. Jutta instruyó a la joven en la recitación del Salterio, y la enseñó a leer y escribir. La reputación de la santidad de Jutta y de su alumna pronto se extendió por la región y otros padres ingresaron a sus hijas en lo que se convertiría en un pequeño convento benedictino agregado al monasterio de Disibodenberg. Más tarde, a la edad de 15 años, Hildegarda profesó como monja en este lugar. Las visiones continuaron durante toda su vida, aunque Hildegarda solo informó inicialmente de ellas a Jutta, y después al monje Volmar de Disibodenberg. Cuando Jutta murió en 1136, Hildegarda fue elegida abadesa de la comunidad a la edad de treinta y ocho años.

Ya convertida en religiosa, se decía de ella que gozaba de habilidades milagrosas, pues curaba a la gente de sus enfermedades usando el agua del río Rin. Su fama como sanadora atraía a tal cantidad de multitudes (también curaba a las personas con remedios hechos con plantas y piedras). Aunque a Santa Hildegarda von Bingen no se le conoce un patronaje específico (su día se celebra cada 17 de septiembre), algunas personas la reconocen como la santa patrona de la ecología, la medicina, la música, el arte y hasta de la cerveza, pues esta sabia visionaria, consciente que beber agua en la época medieval, debido a las pésimas condiciones sanitarias de la época, era peligroso, le aconsejaba a las monjas de su orden que tomaran cerveza para mantener las mejillas rosadas y las enfermedades alejadas.

Hildegarda Von Bingen también fue una temida predicadora. En monasterios y en plazas públicas amonestaba al clero y a los monásticos relajados para que reformaran sus vidas. Fue tan amplia su participación en la Iglesia que también realizó, supuestamente, varios exorcismos.

En 1136 fue elegida por unanimidad como magistra entre sus hermanas y compañeras y llegó tan lejos como para convencer a la iglesia de su época de que tomara una medida inusual y le permitiera fundar dos monasterios en 1150 y 1165.Su fama hizo que su comunidad creciera de modo que tomó la decisión de establecer a sus monjas en un monasterio propio, sin ninguna dependencia de la abadía de monjes de Disibodenberg, para lo que fundó un convento en Rupertsberg, cerca de Bingen. Fue el primer monasterio de monjas autónomo, pues hasta entonces siempre habían dependido de otro de varones Entre 1147 y 1150 las monjas se trasladan a su nuevo monasterio. Los monjes de Disibodenberg se opusieron a este traslado, pues veían disminuidas las rentas y la influencia de su monasterio, pero la tenacidad y energía de Hildegarda venció todas las dificultades y en 1150 el Arzobispo consagró el nuevo monasterio, que siguió atrayendo numerosas vocaciones y visitantes.

Cuando tenía 42 años, después de una visión particularmente “fuerte”, la religiosa recibió la orden divina de escribir todas las visiones que tuviese, las cuales fueron compiladas en su primer libro, Scivias. Pero Hildegarda todavía se resistía a hacer públicas sus visiones, repletas de predicciones e información sobre los hechos futuros.

Bernardo de Caraval, ilustre monje cisterciense, intervino ante el papa Eugenio III, que ordenó que un comité de teólogos estudiara y aprobara parte del Scivias. El mismo papa, posteriormente, leyó públicamente algunos textos durante el sínodo de Tréveris y declaró que las visiones de Hildegarda Von Bingen eran fruto, sin duda, de la intervención del Espíritu Santo. Luego, cuando el mismo papa le pidió que continuara escribiendo sus visiones, Hildegarda inició una intensa actividad literaria.

Del amor por la música de Hildegard no hay duda que disipar. Además de sus brillantes y numerosas composiciones, resplandece en la historia de la música su Ordo Virtutem, un auto sacramental musicalizado que es considerado el germen del género operístico. En su Epístola XXIII defiende la música desde un punto de vista teológico; esta Epístola surge como defensa ante un castigo de la Santa Sede. Murió un hombre excomulgado; esta condición le negaba el ser enterrado en suelo santo, a lo que Hildegard se opuso, aduciendo que el finado se había reconciliado con la Iglesia antes de morir. La Santa Sede condenó al monasterio a que ninguna música, desde campanas a cancioncillas tarareadas, sonasen en él; crudelísimo castigo para un alma que vivía en la música. Finalmente, se reconoció gracias a otros testigos la versión de Hildegard. La pena se levantó. Queda la Epístola como mesurado remolino de furia y claridad.

En la década de los años 1150 comienza su obra musical, de la que se conservan más de 70 obras con letra y música, himnos, antífonas y responsorios, recopiladas en la Symphonia armoniae celestium revelationum, la mayoría editadas recientemente. La discografía generada a partir de la música de Hildegarda es abundante. Desde 1979 se produjeron alrededor de 35 discos con ejecuciones de las canciones religiosas compuestas por ella, destacando las interpretaciones realizadas por Gothic Voices, Emma Kirkby, la Oxford Camerata bajo la dirección de Jeremy Summerly, Garmarna y Anonymous. También, el músico Devendra Banhart homenajeó a esta santa en su vídeo “Für Hildegard von Bingen” que fue lanzado en octubre de 2013, mostrando el lado artístico de Hildegarda.

Entre 1151-1158 escribió su obra de medicina bajo un único título: Liber subtilitatum diversarum naturarum creaturarum(Libro sobre las propiedades naturales de las cosas creadas). En el siglo XIII fue dividido en dos textos. Physica (Historia Natural), también conocido como Liber simplicis medicinae (Libro de la Medicina Sencilla), y Causae et Curae (Problemas y Remedios), también conocido como Liber compositae medicinae (Libro de Medicina Compleja).

Entre 1158 y 1163 escribió la Liber Vitae Meritorum, y entre 1163 y 1173-74 la Liber Divinorum Operum, considerados junto con el Scivias como las obras teológicas más importantes de Hildegarda.

Hildegard produjo su Lingua Ignota (“Lengua Desconocida” en Latín), un idioma inventado por ella, una de los primeros lenguajes artificiales, por tanto. La descripción del idioma, que básicamente consiste en la enumeración de 1011 palabras que ella compiló en la obra Lingua Ignota per simplicem hominem Hildegardem prolata.

Con qué intención o persiguiendo qué meta creó esta lengua, no se conoce a ciencia cierta. En el siglo XIX se pensó que sus motivos eran la creación de una lengua perfecta, capaz de servir de vehículo a todas las gentes y pueblos. Más tarde, se convino que se trataba de una suerte de lenguaje personal. De tal modo las teorías, muchas veces, se avienen al sentir general de una época. Es plausible que, del mismo modo que su música inaudita, la invención de la lengua le llegara a través de la inspiración de la que ella misma hablaba con prudencia y humildad hasta 1141, año en que finalmente interpretó que sus visiones debían ser hechas públicas.

Se conservan casi 400 cartas a personas de toda índole que acudían a ella en demanda de consejos como árbitro que dirimiese sus contiendas. De ellas, ciento cuarenta y cinco están recogidas en laPatrología Latina de Migne. Hildegarda escribió cartas a Papas, cardenales, obispos, abades, reyes y emperadores, monjes y monjas, hombres y mujeres de todas clases tanto en Alemania como en el extranjero. Se conservan las cartas cruzadas con dos emperadores, Conrado III y su hijo y sucesor el emperador Federico I Barbarroja, con los Papas, Eugenio III, Anastasio IV, Adriano IV y Alejandro III, con el Rey inglés Enrique II y su esposa Leonor de Aquitania, y una larga serie de nobles, cardenales y obispos de toda Europa, a quienes aconsejaba y si era necesario reprendía, escuchada por todos como referencia moral de su tiempo.

Completan su obra una serie de tratados menos conocidos:Solutiones triginta octo quaestionum (1178) (Respuesta a 38 preguntas); Expositio Evangeliorum (Explicación del Evangelio),Explanatio Regulae S. Benedicti (Comentario de la Regla de San Benito), Explanatio Symboli S. Athanasii (Comentario del Símbolo Atanasiano), Vita Sancti Ruperti (1150?) Vida de San Ruperto y Vita Sancti Disibodi (1170) Vida de San Disibodo, algunas de ellas de fecha desconocida.

Hildegarda realizó al menos cuatro grandes viajes fuera de los muros del convento (entre 1158 y 1171, a lo largo de los ríos Nahe, Meno, Mosela, y Rin) a instancias de los prelados de diversos lugares. En ellos predicó en iglesias y abadías sobre los temas que más urgían a la Iglesia: la corrupción del clero y el avance de la herejía de los cátaros. En su tercer viaje, (entre 1161 y 1163) cuando visitó Colonia a instancias de los Canónigos Capitulares para predicar contra la herejía de los cátaros, lo hizo pero también y con gran énfasis, recriminó con dureza y achacó el auge de la misma a la vida disoluta que llevaban los mismos canónigos, los clérigos y a la falta de piedad de los mismos y del pueblo cristiano en general, lo que da idea de su carácter. Fue la única mujer a quien la Iglesia permitió predicar al pueblo y al clero en templos y plazas. De sus cartas se desprenden los itinerarios y la finalidad de sus viajes que realizaba en barco y a caballo, un auténtico sufrimiento para su naturaleza débil.

Murió el 17 de septiembre de 1179, a la edad  de 81 años, y fue sepultada en la iglesia de su convento de Rupertsberg del que fue Abadesa hasta su muerte. Sus reliquias permanecieron allí hasta que el convento fue destruido por los suecos en 1632. Actualmente sus restos se encuentran en Eibingen, y  se guardan en un relicario que se expone en la Iglesia parroquial. En él se conserva el cráneo, pelo, corazón, lengua, y  huesos de santa Hildegarda, envueltos cuidadosamente. Es de destacar que el corazón y la lengua se han momificado naturalmente. Las crónicas de la época aseguran que a la hora de su muerte aparecieron dos arcos muy brillantes y de diferentes colores que formaron una cruz en el cielo.

Con motivo del 800 aniversario de su muerte, Juan Pablo II se refirió a ella como profetisa y santa. De la misma manera, en 2006, el papa Benedicto XVI también se refirió a Hildegarda como santa y la encomió como una de las grandes mujeres de la cristiandad junto con Catalina de Siena, Teresa de Ávila y la madre Teresa de Calcuta. El 7 de octubre de 2012 el papa Benedicto XVI le otorgó el título de doctora de la Iglesia junto a San Juan de Ávila durante la misa de apertura de la XIII Asamblea general ordinaria del sínodo de los obispos.

Entre los manuscritos medievales más importantes que se han conservado, en donde se contienen las obras escritas y musicales de la profetisa teutónica, se encuentra: El códice de Wiesbaden, conocido en alemán como Riesencodex(Códice gigante) por su gran tamaño (46 x 30 cm) y peso (15 kg), es un manuscrito medieval de 481 folios, cuya datación oscila entre los últimos años de vida de Hildegarda y algunos posteriores a su muerte, siendo la fecha más tardía el año 1200. Originalmente, se custodiaba en Rupertsberg, pero su riqueza artística ha llevado a algunos investigadores a dudar de que haya sido creado ahí o en Eibingen.

Cuando el convento de Rupertsberg fue destruido en el siglo XVII, el manuscrito fue trasladado al monasterio de Eibingen junto con las reliquias de la santa. En 1814, fue llevado a la biblioteca de Wiesbaden (actualmente Universidad y Biblioteca Estatal de RheinMain). Durante la Segunda Guerra Mundial el manuscrito original fue casi destruido, pero su contenido se conservó gracias a fotocopias y facsímiles extraídos durante las primeras décadas del siglo XX

Contiene una versión de sus tres principales obras místicas: Scivias, Liber vite meritorum y Liber divinorum operum. También es la fuente de todas sus composiciones musicales, sus obras acerca de la Lengua ignota, trabajos hagiográficos (Vita sancti Ruperti), algunas cartas, homilías y la Vita escrita por el monje Theoderic, por lo que es la fuente más numerosa e importante del trabajo de la monja medieval. Contiene las ilustraciones de las visiones descritas por la abadesa, inspiradas en las que ilustraban los manuscritos originales.

El 14 de abril de 1998, el gobierno alemán puso en circulación una moneda conmemorativa del 900 aniversario de Hildegarda de Bingen. La edición constó de un total de 4,5 millones de monedas de 10 marcos, hechas de plata de ley de 925 milésimas, donde se aprecia la efigie de la santa escribiendo los mensajes divinos junto a una banda que dice Liber Scivias Domini y los años de su nacimiento y muerte.

En la astronomía, el asteroide (898) Hildegard, descubierto por el astrónomo alemán Max Wolf el 3 de agosto de 1918, lleva su nombre en honor a esta mística alemana.

Igualmente, la consideración moderna sobre la relevancia de la figura de Hildegarda en la Edad Media así como para la historia de la Iglesia, ha llevado a grupos feministas eclesiásticos y seculares a tomarla como un ejemplo relevante de reivindicación del papel de la mujer en la historia y de su importancia en la apertura de roles tradicionalmente masculinos al género femenino.

(Audio de una de las composiciones de Hildegarda Hildegard von Bingen: El cielo y la tierra)

https://www.ivoox.com/hildegard-von-bingen-el-cielo-tierra-audios-mp3_rf_2310769_1.html











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