Si habláramos de cualquier actividad humana que no fuera la política, entenderíamos como cuestión natural que tras el fracaso sufrido por Albert Rivera y Pedro Sánchez que nos han tenido entretenidos cuatro meses con ese pacto fallido, los padres de la criatura hicieran autocrítica, dijeran que se habían equivocado, que habían tomado buena nota de lo sucedido y que en las próximas elecciones, palabrita del Niño Jesús, actuarían de otra manera.




