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El Vasco que avergonzó a Inglaterra


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22/04/2016


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Hace un año me topé con un personaje histórico muy singular, es uno de esos personajes que deberían hacer acto de presencia en los libros de historia de instituto. No lo conocía, me lo presentaron y me encantó.


Responde al nombre de Don Blas de Lezo y Olavarrieta, nació en Pasajes de San Pedro (Guipúzcoa) el 3 de febrero de 1689. Se educó en Francia, y en 1701, con 12 años, se enrola como guardamarina en la escuadra Francesa bajo el mando del Conde de Tolouse, Luis Alejandro de Borbón, hijo de Luis XIV y tío de Felipe V, que se encuentra en España en plena “Guerra de Sucesión”.

En 1704, con 15 años, participó de manera ejemplar en la batalla de Velez-Málaga, hasta que sufrió la amputación de la pierna izquierda a causa de una bala de cañón. Por sus logros en combate fue ascendido a alférez. A causa de su lesión se le ofrece ser asistente de la Corte de Felipe V, lo rechaza de inmediato, a pesar de todo al Pasaitarra le gusta el olor a salitre del mar.

En 1706, con 17 años, en la guerra de Tolón, tras un cañonazo una esquirla le va directa al ojo izquierdo, perdiendo la vista del mismo. De nuevo por sus logros, fue ascendido a teniente de Guardacostas.

En 1714, durante el asedio de Barcelona, un balazo le daña el brazo derecho quedando para siempre sin apenas movilidad. Con 25 años Blas de lezo es cojo, tuerto y manco.

En 1737 es ascendido a comandante general de Cartagena de Indias (Colombia) y comienza la parte más interesante de la vida de nuestro amigo. En 1741, en pleno siglo VXIII, Inglaterra se atribuyó una victoria que nunca sucedió. Inglaterra nos tiene acostumbrados a ocultar sus derrotas, pero no a inventarse victorias.

Los Ingleses usaron de justificante el apresamiento de uno de sus barcos mercantes comandado por Robert Jenkins en aguas Españolas, en el que un Español le cortó la oreja y le dijo la famosa frase: «Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve». Se valieron de esta afrenta para decidir atacar como venganza, Cartagena de Indias, pasando primero por Portobelo (Panamá).

Vernon partió desde Inglaterra con un total de 23.600 hombres, entre ellos: 12.600 marinos, 10.000 tropas de asalto y 1.000 negros macheteros. 36 navíos de línea, 12 fragatas y 2 bombardas, y 130 transportes, en total 180 barcos. 3.000 piezas de artillería, acabó siendo el segundo mayor desembarco de la historia solo por detrás del de Normandía.

Lezo contaba en Cartagena de Indias con 2.830 hombres, 2.230 españoles y 600 indios flecheros, 6 navíos de línea, 2.620 piezas de artillería distribuidas en todos los fuertes, baterías baluartes, etc. Al ver que estaba en minoría, decidió unificar sus fuerzas en Cartagena y sacrificar Portobelo, siendo tomada posteriormente con facilidad por Vernon que no dudó en recochinearse de Lezo mandándole una carta informando de su hazaña. Pero nuestro amigo Blas de Lezo, como buen Vasco, se arremangó y le contestó: «Si hubiera estado yo en Portobelo, no hubiera su Merced insultado impunemente las plazas del Rey mi Señor, porque el ánimo que faltó a los de Portobelo me hubiera sobrado para contener su cobardía, en referencia a los defensores del lugar».

El almirante Inglés veía la victoria tan clara que antes de empezar mando una carta al Rey Jorge de Inglaterra diciéndole que la victoria ya era un hecho, y ese fue un terrible error. El Rey mandó acuñar monedas que celebraban esa inexistente victoria que poco después pasaría a recordarles su vergüenza. En dicha moneda se puede ver la figura de Vernon erguida y victoriosa, mientras que junto a él se muestra a un Blas de Lezo arrodillado e implorante (cabe añadir que eso sería del todo complicado a causa de su pata de palo), alrededor de la escena, se lee esta frase: «El orgullo de España humillado por el almirante Vernon». No saben la que les espera.

La base de Cartagena era el castillo de San Felipe y había que protegerlo. Las entradas eran dos: Bocachica y Bocagrande. Lezo mandó bloquear Bocagrande para obligar a Vernon a entrar por Bocachica, ya que esta era más estrecha y tendrían que ir entrando a cuenta gotas.

Lezo atacó con sus barcos, pero ordenó que en caso de una posibilidad de que un barco español pudiese ser tomado por los ingleses, antes de que eso ocurriese, fuese hundido para de esta forma bloquear el paso de Vernon. Desgraciadamente uno de los barcos se hundió demasiado y los ingleses lograron avanzar.

Un grupo de ingleses atacaron desde el frente, mientras que otros se internaron en la selva para atacar la retaguardia, pero la selva no era fácil, muchos ingleses perecieron a causa de enfermedades, eso sumado a que los Españoles tenían en sus filas a indígenas acostumbrados a esas tierras, lograron neutralizarlos.

Los ingleses se veían venir una posible debacle, en los barcos se les amontonaban soldados, que debido al clima tropical, caían enfermos y a su vez contagiaban a los que estaban aún sanos, vamos, un cuadro.

Y ahora viene mi parte favorita: Junto con Vernon estaba Lawrence Washington, medio hermano del que sería primer presidente de los Estados Unidos, George Washington. Idearon construir unas escaleras para saltar la muralla y acabar con esto de una santa vez, pero Lezo no iba a ponérselo fácil. Nuestro Vasco ordenó que por la noche se hiciese una zanja alrededor de la muralla. A la mañana siguiente cuando los Ingleses colocaron las escaleras junto a la muralla, se sorprendieron al ver que las escaleras eran excesivamente cortas, se les debió quedar una cara para inmortalizar. En ese instante los Españoles atacaron desde arriba a los pasmados Ingleses. Se acercaba el momento de que Vernon metiera su rabo entre las piernas y saliese por patas, no sin antes girarse, mirar a Blas y gritarle desde su barco: «¡MALDITO SEAS LEZO!».

Blas de Lezo falleció en Cartagena de Indias a causa de una enfermedad, el rey Carlos III lo hizo Marqués de Ovieco a título póstumo.

Tras la muerte de Edward Vernon en 1757, su sobrino hizo construir en su honor un monumento en la Abadía de Westminster con este epitafio “…Y en Cartagena conquistó hasta donde la fuerza naval pudo llevar la victoria".

En la actualidad la Real Armada Española honra la memoria de Blas de Lezo con el mayor honor que puede rendirse a un marino español: tiene por costumbre inveterada que uno de sus buques lleve su nombre. El último así bautizado es una fragata de la Clase Álvaro de Bazán: la Blas de Lezo (F-103).



Etiquetas:   Guerra   ·   Cultura   ·   España   ·   Historia   ·   Inglaterra

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