... Y Llegaron 'Las Mamachicho'.



Nueva, vieja o antiquísima... qué más da. A la ciudadanía parece importarle un pimiento la política. Para qué ver esos tediosos debates entre contertulios sentados a izquierda y derecha de la pantalla. Para qué asistir a esas largas sesiones exentas de improvisación. Estaba claro que hacía falta un revulsivo. 

 


A principios del año 1990 irrumpieron en los hogares españoles, las cadenas de televisión privadas. Una de éstas, Telecinco (tu cadena amiga), nos trajo a las 'Mamachicho', las 'Cacao Maravillao', el 'Tutti Frutti', el 'Vip Noche', el 'Aquí hay tomate", los realitys como 'Gran Hermano' y más recientemente el "Sálvame".

España asistía a una nueva forma de hacer y de ver la televisión. Se comenzó a dar mucha importancia a la forma en que se mostraban las cosas y no tanto al contenido y fondo de éstas. Todo esto, inevitablemente dió paso al sensacionalismo, al postureo y a la excesiva sobre actuación. Una fórmula perfecta de entretenimiento que sigue generando un extraordinario rédito.

Algunos han sabido interpretar muy bien cual era ese revulsivo que necesitaba la política para que llegase a la ciudadanía. Han seguido el ejemplo televisivo y nos han dado sensacionalismo. Eso, unido a un magistral desenvolvimiento en las redes sociales, ha conseguido que más gente se acerque, supuestamente, a la política. Y digo supuestamente porque para mí ese acercamiento y nuevo interés, que lo hay realmente, no es por la política... es por 'las Mamachicho'.



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... Y Llegaron 'Las Mamachicho'.


Nueva, vieja o antiquísima... qué más da. A la ciudadanía parece importarle un pimiento la política. Para qué ver esos tediosos debates entre contertulios sentados a izquierda y derecha de la pantalla. Para qué asistir a esas largas sesiones exentas de improvisación. Estaba claro que hacía falta un revulsivo. 

 


A principios del año 1990 irrumpieron en los hogares españoles, las cadenas de televisión privadas. Una de éstas, Telecinco (tu cadena amiga), nos trajo a las 'Mamachicho', las 'Cacao Maravillao', el 'Tutti Frutti', el 'Vip Noche', el 'Aquí hay tomate", los realitys como 'Gran Hermano' y más recientemente el "Sálvame".

España asistía a una nueva forma de hacer y de ver la televisión. Se comenzó a dar mucha importancia a la forma en que se mostraban las cosas y no tanto al contenido y fondo de éstas. Todo esto, inevitablemente dió paso al sensacionalismo, al postureo y a la excesiva sobre actuación. Una fórmula perfecta de entretenimiento que sigue generando un extraordinario rédito.

Algunos han sabido interpretar muy bien cual era ese revulsivo que necesitaba la política para que llegase a la ciudadanía. Han seguido el ejemplo televisivo y nos han dado sensacionalismo. Eso, unido a un magistral desenvolvimiento en las redes sociales, ha conseguido que más gente se acerque, supuestamente, a la política. Y digo supuestamente porque para mí ese acercamiento y nuevo interés, que lo hay realmente, no es por la política... es por 'las Mamachicho'.




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