La verdadera cara de la moneda

España asiste en estos días a uno de los que deberían ser los mejores momentos de su historia, a la constitución, formación y apertura de las Cortes Generales. Deberíamos estar reconociendo el triunfo de la democracia y alegrándonos porque el futuro de nuestra nación echa de nuevo a andar, continúa creciendo y progresa hacia el cumplimiento de nuestras aspiraciones. Pero nada más lejos de la realidad.

 

. Deberíamos estar reconociendo el triunfo de la democracia y alegrándonos porque el futuro de nuestra nación echa de nuevo a andar, continúa creciendo y progresa hacia el cumplimiento de nuestras aspiraciones. Pero nada más lejos de la realidad.
El bochornoso espectáculo que en estos momentos ofrece nuestro país, no denota sino la incompetencia de la mayoría de los grupos y personajes públicos dedicados a la política, su escasa altura de miras, su populismo, personalismo, arrogancia y falta de sentido del deber, y lo que es más grave, inexistencia de un sentido de Estado. 

Son varios y muy serios los problemas que España sufre en este momento. A la crisis, el desempleo, la falta de oportunidades para algunos sectores sociales, la dependencia de ciertas familias de las asociaciones caritativas o del Estado, son algunas de nuestras lacras, que poco a poco van a menos. Pero Cataluña y Madrid siguen concentrando la mayor cantidad de problemas políticos. 

Cataluña. Es un completo marco, un espacio geopolítico complicado que lucha por conseguir, de manera ilegal y autoritaria, la independencia del Estado español. Cometemos aquí un error, y es pensar que es el pueblo catalán el que quiere independizarse, y esto es totalmente falso. Los que quieren independizarse son "los menos, liderados por Mas", los demagogos que creen que a base de discursos pueden mostrar las inexistentes ventajas de esa hipotética ruptura nacional.

Las frases pronunciadas, el currículum político y las "cualidades" del Sr. Puigdemont, deberían de por si impedir que accediese al cargo que tiene, Presidente de la Generalitat de Cataluña, líder de un pueblo próspero, fructífero y trabajador. Con estos planteamientos, no nos cabe sino esperar en la política, pero claro, eso en Cataluña, y en España con la situación actual, son palabras mayores que ya se alejan de la realidad tangible en que nos hallamos. 

Los cargos, los puestos, la comodidad de los sillones y una residencia en la Av. Puerta del Hierro s/n, parecen ser los únicos objetivos de los partidos que concurren a la formación de un gobierno. Esos que defienden unos bloques de izquierdas, unos pactos con los etarras y los nacionalistas, una negociación con los extremistas de Podemos... No soy capaz de entender como pueden llegar a tener una mente con esas ideas, viniendo de donde vienen y teniendo en cuenta a donde van a ir. 

La respuesta y la paralización de todo este sinsentido político, de esta barbarie y este suicidio colectivo al que se quieren someter algunas fuerzas políticas debe y ha de venir desde Madrid, desde el Gobierno, pero aquí está el segundo problema que planteábamos. 

Sin pretender, como el Sr. Artur Mas, "reajustar los resultados de las urnas", puesto que es e implica una ruptura con la Constitución y un desacato al régimen democrático en que estamos, el pasado 20-D los votantes españoles dejaron y nos proporcionaron un futuro bastante complicado, política y numéricamente hablando, en que va a ser difícil conformar un gobierno estable. La aritmética parlamentaria no cuadra, ls mayorías no se alcanzan y parece una "tarea de chinos" poder alcanzar los 186 diputados de la Cámara Baja que te permiten alcanzar la Presidencia del Gobierno de España.

El Partido Popular lidera la lucha y el esfuerzo por lograr repetir como gobernante, algo lógico tras haber ganado las elecciones en los pasados comicios generales. La abstención de Ciudadanos parecía haber allanado el camino, pero ya han salido al paso los del PSOE para impedir bajo cualquier precio y con cualquier condición, que Rajoy continúe gobernando España, por considerarlo a su juicio desastroso para el país. 

El Partido Socialista Obrero Español, que poco a poco deja de ser de obreros, deja de ser español y deja de ser socialista, gracias a los dos partidos citados anteriormente, ha alcanzado la Presidencia de la Cámara Bajo, algo muy por encima de su "hipotético derecho", dados los 90 escaños que tiene en la misma, su peor resultado histórico. Sánchez, que parece liderar a fuego y espada un PSOE, que le va a dar la patada en el próximo Congreso, un líder nefasto, caprichoso, sin propuestas, egocéntrico y con discursos cada vez más populistas, es el peor amigo y afiliado que pueda tener ahora mismo el Partido Socialista y, dada su negativa a escuchar siquiera las propuestas populares, prefiere venderse a la portuguesa y formar un bloque de izquierdas, le pese a quien le pese y pacte con quien pacte. Ya ha dado el primer paso, el intercambio de votos con los separatistas catalanes, gracias al cual podrán formar grupo parlamentario propio. La pregunta es si vale más la Presidencia del Gobierno o el futuro de España. 

El partido de Ciudadanos crece ser el único con algo de sentido común en medio de toda la oposición. Agradeciendo su abstención tras el desastroso resultado electoral, asume su papel, su puesto y las cartas que tiene que jugar y apuestan por la cordura y la unidad, frente al populismo y la ruptura territorial y social.  

Esto no deja más que tres posibilidades: un bloque de PSOE-PP-CIUDADANOS que logre ponerse de acuerdo y conducir a España con consenso y prudencia hacia el camino que ha empezado de la recuperación y el crecimiento; una coalición: PSOE-PODEMOS-COMPROMIS-MAREAS-AHORA EN COMÚ-IU-ERC-DL-PNV-BILDU y no se si alguno más; nuevas elecciones entre INCERTIDUMBRE-RECESIÓN-INESTABILIDAD. 

No creo pensar solo cuando digo que lo mejor sería la primera opción. No es un pacto con Sánchez, Rajoy o Rivera, sino que es un pacto con España y con los españoles. Pactemos una hoja de ruta para llevar a España, unidos y por la senda constitucional, hacia el futuro que se merece y no la dejemos a merced de los chavistas, iraníes y comunistas, que pretenden estropear un sistema simplemente porque no les guste. Sr. Iglesias, si no le gusta España, vaya a gobernar Venezuela o Irán, y se ahorrarán la financiación de su partido en España. 

Si deben rodar cabezas, que rueden, si se deben reformar leyes o la propia Constitución, adelante, si hay que suspender la autonomía catalana, vamos a ello. Pero juntos, sin partidismo ni estrategia política, por el futuro de nuestro país, que no está en juego ni en venta, a ningún precio y bajo ningún concepto. Unas nuevas elecciones serían desastrosas para nuestro porvenir y demostrarían la ineficiencia y la derrota de nuestra política, debilitarían aún más las ya demacradas clases políticas y seguirían hundiendo las Bolsas y los Mercados que registran caídas que no se veían desde hace años.

Han de ser y serán los votantes los que decidan que quieren para su país, pero desde luego no será nada negativo, no son tontos, sino que pretenderán el bienestar, el crecimiento y la mejora económica y social. Juzgarán la pasividad o el diálogo en estos meses de intentos de formar Gobierno para entregar a las urnas un voto de cambio o de continuidad, y los partidos políticos españoles, deben tener esto muy en cuenta y muy claro. No representan su opinión, sino la soberanía de millones de españoles, que le han confiado su derecho a participar activamente en la marcha de España a través del voto. En eso consiste la democracia y en eso queremos que siga consistiendo. 

UNETE



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