La definición política

Llegamos a la campaña electoral sin el conocimiento, necesario y requerido, que sitúa a todos los nuevos partidos que pululan e intentan entrar en el Parlamento de nuestro país, en esa recta demócrata o liberal; de derechas o izquierdas; conservadora o pregresista. ¿Cómo podemos ejercer nuestro derecho al voto sin conocer de manera exacta y precisa a quién estamos votando? Esto es algo que ocurre cuando pasa lo que en España, que surgen de la nada partidos sin pasado, probablemente hasta sin futuro, dispuestos a irrumpir en la primera plana política sin nada más que bonitas y deseadas ideas, pero a todas luces difíciles de cumplir. ¿Qué ocurre entonces? Algo muy sencillo, cuya solución, política sin duda, es también bastante cómoda. Vamos de cara a un 20-D elemental y decisivo en el futuro de la política española, en la consolidación y el mantenimiento de la marca España como símbolo de referencia a nivel mundial. Cómo ya he escrito en varias ocasiones, el independentismo, el terrorismo, la guerra, las ansias de cambio... son fenómenos que se encuentran sobrevolando nuestras mentes y que pueden ocurrir o tener consecuencias muy serias en el momento que menos nos esperemos. ¿Vamos a confiar nuestro futuro, nuestra nación, ese proyecto democrático que tantos años nos ha costado forjar, a grupos surgidos de las cenizas del pasado, de los errores del ayer, sin ningún tipo de experiencia de gobierno en España? Sí, tienen en su poder Ayuntamientos y algunas Comunidades Autónomas, pero no es algo comparable a la gestión de un país, de toda una nación. Además, el proyecto y las ideas que se desarrollan y germinan en el seno de estas plazas "ciudadanas" o "podemitas" no son del todo agradables, sensatas y coherentes; ocurre al igual que en el país griego con el Gobierno de A. Tsipras. ¿Queremos acabar así?Y por otro lado tenemos al PSOE. Un partido que era de centro izquierda pero cuya balanza se inclina cada vez más inexorablemente y sin remedio hacia un extremismo liberal, insoportable por la mayoría española que, desconcertada y distraída provoca el desvío de miles de votantes a otras fuerzas políticas.Miembros del PSOE desde hace décadas no votarán en las próximas elecciones a este partido por su radicalización y por el desafío de su líder a todo aquel interno que se le opone, por su incapacidad de permitir algo que vaya más allá de sus convicciones, que transgreda su forma de pensar; esto es el deseo de poder le pese a quien le pese. El PSOE de Felipe González era un gran partido, ahí sí se hacía política. Pero ahora, desde el "testigo" cedido a Rubalcaba y Zapatero, testigo que el Señor Sánchez quiere recuperar ahora, ha ido en caída libre, tal y como demuestran los pésimos rsultados que obtuvo en los últimos comicios locales y autonómicos. Pero claro, la pronunciacion escrita y externa de todo esto puede parecer muy poco práctica si no ofrecemos una solución concreta y específica, una alternativa de cambio, de mejora, pero que permita a todos y cada uno de los españoles, sentirse como tal, dentro de un país con que se representen. Este cambio tiene un nombre, este cambio se llama Partido Popular. Mariano Rajoy, al igual que la gran cantidad de personas que componen este partido, han demostrado y demuestran aún hoy su experiencia de gobierno en las situaciones más difíciles, su capacidad para salir de los problemas que han aturdido España en estos cuatro años, como la crisis y el paro, la corrupción y el terrorismo, la desigualdad y la pobreza...Esta es la forma en que se hace política, generando empleo y riqueza, para evitar subsidios. No otorgando salarios y rentas por nada, subiendo sueldos de manera insostenible por el Estado o creando subsidios sin crear empleo... Desde aquí pido el voto para el Partido Popular, el partido del futuro, para las próximas elecciones del 20-D

 

. ¿Cómo podemos ejercer nuestro derecho al voto sin conocer de manera exacta y precisa a quién estamos votando? Esto es algo que ocurre cuando pasa lo que en España, que surgen de la nada partidos sin pasado, probablemente hasta sin futuro, dispuestos a irrumpir en la primera plana política sin nada más que bonitas y deseadas ideas, pero a todas luces difíciles de cumplir. ¿Qué ocurre entonces? Algo muy sencillo, cuya solución, política sin duda, es también bastante cómoda. Vamos de cara a un 20-D elemental y decisivo en el futuro de la política española, en la consolidación y el mantenimiento de la marca España como símbolo de referencia a nivel mundial. Cómo ya he escrito en varias ocasiones, el independentismo, el terrorismo, la guerra, las ansias de cambio... son fenómenos que se encuentran sobrevolando nuestras mentes y que pueden ocurrir o tener consecuencias muy serias en el momento que menos nos esperemos. ¿Vamos a confiar nuestro futuro, nuestra nación, ese proyecto democrático que tantos años nos ha costado forjar, a grupos surgidos de las cenizas del pasado, de los errores del ayer, sin ningún tipo de experiencia de gobierno en España? Sí, tienen en su poder Ayuntamientos y algunas Comunidades Autónomas, pero no es algo comparable a la gestión de un país, de toda una nación. Además, el proyecto y las ideas que se desarrollan y germinan en el seno de estas plazas "ciudadanas" o "podemitas" no son del todo agradables, sensatas y coherentes; ocurre al igual que en el país griego con el Gobierno de A. Tsipras. ¿Queremos acabar así?Y por otro lado tenemos al PSOE. Un partido que era de centro izquierda pero cuya balanza se inclina cada vez más inexorablemente y sin remedio hacia un extremismo liberal, insoportable por la mayoría española que, desconcertada y distraída provoca el desvío de miles de votantes a otras fuerzas políticas.Miembros del PSOE desde hace décadas no votarán en las próximas elecciones a este partido por su radicalización y por el desafío de su líder a todo aquel interno que se le opone, por su incapacidad de permitir algo que vaya más allá de sus convicciones, que transgreda su forma de pensar; esto es el deseo de poder le pese a quien le pese. El PSOE de Felipe González era un gran partido, ahí sí se hacía política. Pero ahora, desde el "testigo" cedido a Rubalcaba y Zapatero, testigo que el Señor Sánchez quiere recuperar ahora, ha ido en caída libre, tal y como demuestran los pésimos rsultados que obtuvo en los últimos comicios locales y autonómicos. Pero claro, la pronunciacion escrita y externa de todo esto puede parecer muy poco práctica si no ofrecemos una solución concreta y específica, una alternativa de cambio, de mejora, pero que permita a todos y cada uno de los españoles, sentirse como tal, dentro de un país con que se representen. Este cambio tiene un nombre, este cambio se llama Partido Popular. Mariano Rajoy, al igual que la gran cantidad de personas que componen este partido, han demostrado y demuestran aún hoy su experiencia de gobierno en las situaciones más difíciles, su capacidad para salir de los problemas que han aturdido España en estos cuatro años, como la crisis y el paro, la corrupción y el terrorismo, la desigualdad y la pobreza...Esta es la forma en que se hace política, generando empleo y riqueza, para evitar subsidios. No otorgando salarios y rentas por nada, subiendo sueldos de manera insostenible por el Estado o creando subsidios sin crear empleo... Desde aquí pido el voto para el Partido Popular, el partido del futuro, para las próximas elecciones del 20-D

UNETE



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