Para el cristianismo moderno, muy marcado por el reino de las apariencias y de las sombras, Roma parece ser su centro de Poder y de Inspiración, su razón de ser, unos para estar a favor, otros para estar en contra. Pero para los iluminatis entre los cristianos, los más instruidos y experimentados en la mística de esta religión, el Ombligo o el canal de su fuerza y de su luz es El Monte Tabor.




