La Libertad y la Guerra

Paz en dignidad o paz de los sepulcros. La libertad se resiste a claudicar ante razones superiores de Estado. La libertad de expresar las ideas, de profesar un credo,  de convivir en armonía con el medio ambiente y en plena diversidad biológica, la libertad de asociación,  de soñar, de fundar familia,  de crear,  de disfrutar la cocina y los alimentos limpios de manipulación genética, de desarrollar tus talentos, de ser feliz,  de compartir con tolerancia los espacios públicos. Somos en esencia aves de paso, pero en ese minuto histórico que nos toque vivir,  quisiéramos hacerlo en paz. En los 205 años de vida independiente,  hemos vivido guerras y muchas asonadas golpistas que dejaron una enorme carga de odio, pero dentro de todo, en las últimas décadas, hemos logrado vivir en relativa libertad y en paz con nuestros vecinos. Pero, en el contexto global el aire se tensa. La sinrazón,  el tráfico de armas, las guerras privatizadas que financian manos supranacionales, está amenazando a toda la comunidad internacional. Hay millones de seres humanos que no tienen ni han tenido esa chance que es crecer en paz, son pueblos desplazados de sus tierras, con sus instituciones desmanteladas como Estados inviables, son millones de personas que claman por agua y comida, por un espacio colectivo donde reposar de la persecución y la barbarie. Es el perro mundo que nos traían otrora añejos noticiarios, pero hoy es la muerte en línea, en un fenómeno que remece algunas conciencias,  pero crea acostumbramiento en muchas otras, la abulia,  la apatía,  el ignorar lo que ocurre por sanidad mental, el sálvese quien pueda, el individualismo, toda una actitud escapista frente a la realidad insoportable. Libres con dignidad o esclavos sometidos a ideologías oficiales, un gran dilema que nos llama a participar en nuestro espacio, a desplegar  una mirada crítica para romper la indiferencia, la ignorancia y la obsecuencia. La lucha constante contra la mentira y la corrupción,  cualquiera sea la investidura o color del que la realice. Quizás sea la única forma de validar en estos estrechos espacios la convicción de ser libres y ser humanos.

 

. La libertad se resiste a claudicar ante razones superiores de Estado. La libertad de expresar las ideas, de profesar un credo,  de convivir en armonía con el medio ambiente y en plena diversidad biológica, la libertad de asociación,  de soñar, de fundar familia,  de crear,  de disfrutar la cocina y los alimentos limpios de manipulación genética, de desarrollar tus talentos, de ser feliz,  de compartir con tolerancia los espacios públicos. Somos en esencia aves de paso, pero en ese minuto histórico que nos toque vivir,  quisiéramos hacerlo en paz. En los 205 años de vida independiente,  hemos vivido guerras y muchas asonadas golpistas que dejaron una enorme carga de odio, pero dentro de todo, en las últimas décadas, hemos logrado vivir en relativa libertad y en paz con nuestros vecinos. Pero, en el contexto global el aire se tensa. La sinrazón,  el tráfico de armas, las guerras privatizadas que financian manos supranacionales, está amenazando a toda la comunidad internacional. Hay millones de seres humanos que no tienen ni han tenido esa chance que es crecer en paz, son pueblos desplazados de sus tierras, con sus instituciones desmanteladas como Estados inviables, son millones de personas que claman por agua y comida, por un espacio colectivo donde reposar de la persecución y la barbarie. Es el perro mundo que nos traían otrora añejos noticiarios, pero hoy es la muerte en línea, en un fenómeno que remece algunas conciencias,  pero crea acostumbramiento en muchas otras, la abulia,  la apatía,  el ignorar lo que ocurre por sanidad mental, el sálvese quien pueda, el individualismo, toda una actitud escapista frente a la realidad insoportable. Libres con dignidad o esclavos sometidos a ideologías oficiales, un gran dilema que nos llama a participar en nuestro espacio, a desplegar  una mirada crítica para romper la indiferencia, la ignorancia y la obsecuencia. La lucha constante contra la mentira y la corrupción,  cualquiera sea la investidura o color del que la realice. Quizás sea la única forma de validar en estos estrechos espacios la convicción de ser libres y ser humanos.

UNETE



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