Al analizar los accidentes laborales, es muy frecuente que se llegue a la conclusión de que estos eventos son, en su mayoría, de “origen humano”. No obstante, las conductas no son eventos aislados del “mundo externo” o de las condiciones del entorno, ni menos del “mundo interno” del propio trabajador. Esto tiene implicancias muy importantes tanto para el desarrollo de la disciplina preventiva como para las intervenciones prácticas al interior de las organizaciones.




