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La libertad y la dignidad en el marco de la sociedad actual y su relación con el condicionamiento operante.


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10/05/2015

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El condicionamiento como enfoque en psicología ha recibido críticas debidas principalmente a que es considerado un proceso mecanicista que no incluye la integridad del ser humano al tomar únicamente como un ser que responde ante estímulos externos, sin embargo se le puede dar un enfoque que incluya y explique numerosas características esenciales del hombre y que lo convierten en teorías aplicables a la vida cotidiana, además de dar pauta para el surgimiento de nuevos enfoques.


Cuestiones tales como la libertad y la dignidad son abordados por este enfoque promoviendo, la utilización del condicionamiento para lograr así la generación de una nueva conducta en el ser humano que le permita pensarse a sí mismo y al medio en que se desenvuelve.

Según el planteamiento de B.F. Skinner el condicionamiento operante es un proceso que se da de forma natural y que permite a los seres vivos lograr sobrevivir ante un determinado entorno que tanto puede ser favorable como hostil y funciona como un mecanismo biológico de adaptación, que ha permitido la evolución, a través de la generalización de los estímulos similares que condicionan la conducta del individuo, en este sentido el propio ambiente genera estímulos para los cuales hay una respuesta y posteriormente existe una especie de refuerzo o castigo (satisfacción o privación del cumplimiento de una necesidad orgánica) por parte del propio entorno.

Respecto al ser humano tenemos que este presenta una particularidad en su desarrollo, este fue capaz de trascender el aspecto de supervivencia meramente orgánica, esto gracias a sus funciones cognitivas y así es que pudo desarrollar la cultura, dentro de esta se presentan todos aquellos conceptos que permiten al hombre la generación de una conciencia de existencia propia, además del desarrollo de un sistema de comunicación, además de las diferentes manifestaciones de esta a través de la vida social, artística, científica, filosófica, religiosa y demás naturalezas que le permiten al hombre distinguirse de cualquier otra forma de existencia física.

Entre estos conceptos uno que destaca es el de la libertad, ha sido definida históricamente de diferentes formas desde perspectivas filosóficas, religiosas y científicas, en el caso del condicionamiento operante, se puede afirmar que esta consiste en la capacidad del hombre para despojarse o deshacerse de aquello que no le resulta beneficioso, para la generación de una respuesta y que además su construcción y ejercicio es solo posible dentro de un marco social, se afirma con el otro, de lo contrario sería un concepto no aplicable, respecto a la libertad es necesario tomar en cuenta al condicionamiento operante como un proceso bidireccional en el que el sujeto condicionado puede adoptar su rol contrario y pasar a condicionar a otro sujeto dentro del mismo contexto, por lo tanto mucho dependerá de la perspectiva en la que un sujeto externo sea como fije su atención.

Un aspecto que defiende a este enfoque de las críticas es que este es un proceso que se da de forma activa en el individuo, es decir, existe siempre un aspecto volitivo (ejerce su libertad) que influye en el cumplimiento o no de una determinada conducta, incluyendo sus características subjetivas a esta acción.

De tal forma la conciencia de libertad de la persona permitirá guiar su existencia y encaminarla hacia la construcción o deconstrucción del ambiente en el que se desarrolla tanto física como psíquica y socialmente, por lo tanto  resulta importante la capacidad para exteriorizar esta conciencia y lograr aplicar sus principios a la realidad, dicho esto es esencial que la conciencia no se enfoque a ser lo vivido puro sino a entenderse como un constante devenir en la realidad y al pensamiento sobre sí misma. (Hegel)

Hablando acerca del papel que juega la libertad dentro de la sociedad, vemos que este es un concepto que es sumamente relativizado y es cotidianamente pensado en que la libertad consiste en una simple elección de aquellas posibilidades inmanentes e intrascendentes entre las que puedo optar, sin embargo no se habla de libertad como acción, cambio, ejercicio. “la libertad no es tanto libertad de opción (conformarse con lo que existe), sino libertad de desilusión, capacidad de rebelarse ante la pobreza de lo real. Y del mismo modo lo básico de la libertad no es oponerse a la necesidad, porque no es una holgura ante aquélla, sino oponerse a la comunión” (Borbolla); en este sentido es necesario que la libertad se ejercida contra aquello que históricamente ha dañado al ser humano, particularmente los abusos por parte de aquellos grupos que mantienen el control político, ideológico y económico, y que la no existencia de la libertad como ejercicio dentro de los grupos que dominan les permiten mantener el control indefinidamente sin la necesidad de preocuparse por el dolor o sufrimiento que generen a sus “representados”, a nivel global existen un sinfín de medidas adoptadas para controlar la libertad, la que considero más importante es la creación por parte del sistema político de un conciencia de “libertad aparente”, en la cual se hace creer a las persona (a través de refuerzos) que están siguiendo un plan de vida adecuado y que en muchas cuestiones esto está disfrazado a manera de “diversión” y más descaradamente como vicio, fanatismo así como instituciones dedicadas a embrutecer a la población y mantenerla cabizbaja o bajo un sopor bajo el que cree que piensa por sí mismo cuando realmente son otros los que ejercen la libertad que debiera ser del sujeto.

La relación existente entre lo descrito anteriormente y el condicionamiento operante se da a través de estímulos y respuesta, refuerzos y castigo, con los que el individuo es premiado por hacer justamente aquello que quieren para él, llámese alcohol, drogas, salario, religión, medios de comunicación, todos representan premios por haber otorgado su libertad a otro; por otra parte si el sujeto no se somete bajo esta conciencia creada para él, es relegado o aislado socialmente formando así en el individuo una automatización de la respuesta en que ya ni si quiera se piensa en su realización o evitación, sino que como dice Kierkegaard: “el sujeto es un mero peón en manos del destino”; finalmente cuando la persona ha sido hastiada de placeres fútiles, está físicamente destrozado y no encuentra otra forma para llevar su existencia.

Frente a esto la respuesta de la persona debe estar guiada por la congruencia entre sentimientos pensamientos y acciones.

Además de los refuerzos ya antes mencionados existen los de carácter social, para esto, es necesario que el refuerzo o castigo esté enfocado al contexto en el que se vaya a aplicar para así lograr cumplir con su propósito.

Es importante remarcar que el control ya mencionado es un proceso que se da de forma natural para así mantener un orden y asegurar la coexistencia, quizás este control es necesario sin embargo eso no significa que no puedan ser cambiadas las formas a través de las cuales es ejercido este control, uno que favorezca y permita el ejercicio de la libertad subjetiva, esto cambiando los refuerzos y castigos que son utilizados.

Una cuestión relacionada con la libertad y revisada por Skinner es la cuestión de la dignidad, esta entendida como la conciencia de la existencia de un refuerzo dentro de un marco cultural y que es internalizada e interpretada según el propio juicio de la persona, dentro del marco cultural es importante remarcar que los refuerzos que la sociedad otorga a la persona generalmente se presentan en situaciones que son deseables y no a respuestas meramente biológicas, sin embargo muchas veces el refuerzo social no se presenta a los individuos que son realmente trascendentes sino que se llena de elogios a los modelos que no presentan originalidad y creativas pero que son utilizados, principalmente por los medios de comunicación, no dando crédito a aquellos que en cierta medida contribuyen al desarrollo de una comunidad en específico, se priorizan aquellos modelos temporales y con una vertiginosa constante de cambio, intrascendencia.

Comportarse de forma digna quiere decir realizarlo de acuerdo a los propios principios y experiencias de la persona, existiendo la necesidad de que los demás la reconozcan en nosotros mismos, de esta forma según el tipo de elogio que recibamos por nuestra conducta se van formando nuestros círculos sociales, desde los más cercanos a los más distantes, siendo así nuestras relaciones condicionadas por esta cuestión, es importante recalcar que en cierta medida todos constituimos un modelo para el otro pues en cierta forma modificamos la percepción del mundo que tienen otros individuos debido a las interacciones que tenemos con ellos. (Skinner, 1986)

                                                                                                               

Conclusión

El condicionamiento operante no es un modelo que considere al sujeto como pasivo e inerte ante los acontecimientos externos, sino que realmente considera el aspecto de la voluntad de la persona, sin embargo puede llegar a parecer que no hay sujeto activo debido a la forma en como hemos sido educados, en el sistema político y social en el que nos desenvolvemos y que está enfocado en no permitir el ejercicio tanto de la libertad como de la dignidad, si ni siquiera se piensan estas cuestiones mucho menos pueden practicarse activamente y en relación con los demás para así construir condiciones de vida más favorables para la mayoría y enfocados a resolver las grandes problemáticas que atañen al ser humano en su conjunto.

Es necesaria la toma de conciencia individual ante la situación del contexto para así propiciar un verdadero cambio en la forma en que el hombre se desarrolla con su medio y consigo mismo, en este sentido respetar y entender sus propias capacidades y optar por refuerzos que en lugar de llevarlo al vacío le permitan construir un proyecta de vida beneficioso para sí mismo y de colaboración con los demás.

 

Referencias Borbolla, O. D. (s.f.). Libertad de desilusión. En Filosofía para inconformes.

Hegel, G. (s.f.). Lecciones sobre la filosofía de la historia.

Skinner, B. (1986). Más allá de la libertad y la dignidad. Barcelona: Ediciones Martínez Roca.



Etiquetas:   Psicología   ·   Libertad de Pensamiento

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