La evaluación, ¿Problema del alumno o del maestro?

La evaluación es un concepto muy amplio a explicar, pareciera ser que además del  docente, es el alumno quien también se ve familiarizado con este. Ya que, en muchas ocasiones, se genera la modificación de sus experiencias que acontecen dentro del espacio educativo, sea para bien o para mal.

 

. Ya que, en muchas ocasiones, se genera la modificación de sus experiencias que acontecen dentro del espacio educativo, sea para bien o para mal.
Pero ¿Es adecuado considerar la evaluación como un factor clave para reconocer nuestras capacidades intelectuales?, ¿Realmente el examen expresa los conocimientos que poseemos?, ¿Es la calificación la que nos hace poseedores del saber? Estas y otras cuestiones son las que deberíamos plantearnos para generarnos una conceptualización general sobre qué es lo que realmente queremos con ella.

Es muy común que el docente sea quien ejerce el poder dentro del salón de clases, como lo menciona Foucault, “el examen permite al evaluador calificar, clasificar y castigar”. Castigo para unos, privilegio para otros. Es por ello que para unos la escuela se ha vuelto un escenario “del terror”. En donde se requiere ser un conocedor y poseedor hábil.

Lo más increíble es como se vuelve una competencia, en la cual todos luchan por ser reconocidos y ganar cierto privilegio ante la sociedad, aunque a decir verdad, una calificación, no nos representa como lo que somos; un número va a ser una valoración estimativa que el docente ha de considerar bajo sus reglas y criterios.

Por otro lado,  pienso que el examen no es realmente el que  nos va a decir que tan capaces somos en ciertas actividades o que es lo que conocemos, puesto que es uno de los tantos instrumentos privilegiados que el docente utiliza de manera “homogénea” ante un grupo, dejando de lado las características que tiene cada uno de sus educandos. Este es uno de los factores que dificultan el proceso de enseñanza-aprendizaje dentro de nuestras instituciones. Se etiquetan a los alumnos según sea los conocimientos que ha interiorizado.

Sin duda, es muy recurrente que el docente no realice su trabajo de la manera más adecuada, puesto que su principal objetivo es reconocer cuales son los conocimientos que el alumnado ha adquirido a lo largo del curso, generando un proceso en el que solo se vuelve memorización para la mayoría o adquisición de conocimientos para otros cuantos.

Como punto final, me gustaría rescatar este último cuestionamiento. ¿Y al docente quién lo evalúa realmente? Creo que hay algo que se le ha olvidado o que comúnmente ignoran ante los hechos que acontecen dentro del aula, no es solo cuestión de culpar al docente por los malos resultados de su grupo, pero es importante considerar el proceso de autoevaluación, en el cual según Popper “realizamos más progresos al reflexionar sobre nuestros errores que al descansar en nuestras virtudes”.

UNETE



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