La solidaridad con el núcleo social básico, la familia, construye los lazos que permiten que entre hermanos, primos y demás, se ayuden, se “den la mano” y entre todos, logren salir adelante. Sin embargo, esa unión, esa solidaridad no va más allá de ese núcleo. De hecho, no trasciende ni a la escuela, que debería ser el segundo hogar, ni a la colonia o barrio, ciudad, estado y por ende, mucho menos al país.



