Es una lástima que el cine español no apueste más por los productos para adolescentes teniendo en cuenta que, por un lado, son uno de los sectores de público que más frecuentan las salas y, por otro, que muchas de las veces que la industria patria ha apostado por este tipo de producciones han tenido un buen recorrido comercial, con 3 metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti (Fernando González Molina, 2010 - 2012) como máximos exponentes. El club de los incomprendidos (Carlos Sedes, 2014) viene a sumarse a una tipología de películas que mucha gente, precisamente al estar dirigidas a un público tan concreto, tiende a menospreciar. Y siendo francos, la que es la primera incursión en pantalla grande del televisivo Sedes y de la prestigiosa productora Bambú -responsable de algunas de las mejores series de ficción nacionales de los últimos años, como Gran Reserva, Gran Hotel o Velvet- en colaboración con Atresmedia Cine, presenta tantos defectos como virtudes.




