La autoridad de la SIP



A propósito de la aprobación de la nueva Ley de Comunicación en el Ecuador por parte de la Asamblea Nacional, y a causa de supuestas agresiones a periodistas y atentado contra la libertad de expresión, han llegado al país delegados de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, con la clara intención de respaldar a ciertos personajes de la prensa acusados de uso indebido de los medios para verter insultos y calumnias a autoridades del Gobierno Nacional.

 


De acuerdo a versiones internacionales en cuanto al papel de la SIP, esta sociedad es considerada de dos maneras diferentes: como una entidad destinada a defender la libertad de expresión y el papel de los medios y periodistas; o por otra, como un ente creado hace algunas décadas para defender los intereses de las grandes empresas periodísticas, “en contra de gobiernos totalitarios y dictatoriales”, pero no precisamente en defensa del gran público consumidor y sus caros intereses en la sociedad.

Entonces, la lógica nos dice, que siendo el auténtico papel de la prensa, trabajar por el bienestar de las mayorías, por sus aspiraciones e ideales, por la cultura, la educación y la moral, por la justicia y el trabajo justo, por el progreso del ser humano como tal, por la equidad y la distribución equitativa de los bienes y por la defensa de la naturaleza, la mencionada SIP asoma justo como algo muy diferente --al menos así lo palpamos en Ecuador-- a lo que en efecto son los sueños de la mayoría de ciudadanos.

No hace falta citar los antecedentes de la SIP a nivel internacional, pues todo el mundo lo sabe y por ende, de hecho nace la desconfianza. Que en Ecuador se han producido algunos incidentes entre el Ejecutivo y algunos funcionarios del régimen y ciertos periodistas, comunicadores y medios de comunicación, no lo niega nadie, provocados  o no, suceden en todas partes y por supuesto, en la marcha se debe rectificar, pero que no exista libertad de expresión, es completamente falso y las evidencias lo dicen: lenguaje grosero e inadecuado o sutil y mal intencionado de muchos miembros de la prensa, radio y televisión, dicen lo contrario y sin que nadie castigue tamañas agresiones; mensajes por internet, sin firma y sin respeto de ninguna clase, igual. La televisión y los periódicos, en algunos casos, se pasan de la raya en  contra de la dignidad humana y a veces hacen coro en insultos incalificables, luego dicen que no existe libertad de prensa y expresión. ¿Están contentos con el caos?

En todo esto, ¿será talvez que no conviene que la prensa haga lo correcto porque sólo el rating interesa para objetivos económicos? ¿O que, a nivel nacional e internacional preocupa que el pueblo transite por senderos de investigación, estudio, cultura, identidad propia, pensamiento crítico, intelectualidad, avance científico? ¿Se pretende mantener modernamente un esclavismo y dominación en todo sentido? ¿Existen fuerzas obscuras que trabajan para esto? ¿Una prensa corrupta, sensacionalista, mentirosa, mercantilista y exagerada es buena para un pueblo? ¿Comunicadores mal formados, resentidos, esclavizados, poco cultos, mal pagados, son cómplices de un sistema materialista, alejado del fondo y motivo del ser humano? ¿Ese mensaje profundo nos trae la SIP? La gente ya despierta y gracias a su inteligencia y los buenos medios y periodistas que sí los hay, no cree en engaños ni acepta colonizadores del siglo XXI. Vivimos otra época.



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La autoridad de la SIP


A propósito de la aprobación de la nueva Ley de Comunicación en el Ecuador por parte de la Asamblea Nacional, y a causa de supuestas agresiones a periodistas y atentado contra la libertad de expresión, han llegado al país delegados de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, con la clara intención de respaldar a ciertos personajes de la prensa acusados de uso indebido de los medios para verter insultos y calumnias a autoridades del Gobierno Nacional.

 


De acuerdo a versiones internacionales en cuanto al papel de la SIP, esta sociedad es considerada de dos maneras diferentes: como una entidad destinada a defender la libertad de expresión y el papel de los medios y periodistas; o por otra, como un ente creado hace algunas décadas para defender los intereses de las grandes empresas periodísticas, “en contra de gobiernos totalitarios y dictatoriales”, pero no precisamente en defensa del gran público consumidor y sus caros intereses en la sociedad.

Entonces, la lógica nos dice, que siendo el auténtico papel de la prensa, trabajar por el bienestar de las mayorías, por sus aspiraciones e ideales, por la cultura, la educación y la moral, por la justicia y el trabajo justo, por el progreso del ser humano como tal, por la equidad y la distribución equitativa de los bienes y por la defensa de la naturaleza, la mencionada SIP asoma justo como algo muy diferente --al menos así lo palpamos en Ecuador-- a lo que en efecto son los sueños de la mayoría de ciudadanos.

No hace falta citar los antecedentes de la SIP a nivel internacional, pues todo el mundo lo sabe y por ende, de hecho nace la desconfianza. Que en Ecuador se han producido algunos incidentes entre el Ejecutivo y algunos funcionarios del régimen y ciertos periodistas, comunicadores y medios de comunicación, no lo niega nadie, provocados  o no, suceden en todas partes y por supuesto, en la marcha se debe rectificar, pero que no exista libertad de expresión, es completamente falso y las evidencias lo dicen: lenguaje grosero e inadecuado o sutil y mal intencionado de muchos miembros de la prensa, radio y televisión, dicen lo contrario y sin que nadie castigue tamañas agresiones; mensajes por internet, sin firma y sin respeto de ninguna clase, igual. La televisión y los periódicos, en algunos casos, se pasan de la raya en  contra de la dignidad humana y a veces hacen coro en insultos incalificables, luego dicen que no existe libertad de prensa y expresión. ¿Están contentos con el caos?

En todo esto, ¿será talvez que no conviene que la prensa haga lo correcto porque sólo el rating interesa para objetivos económicos? ¿O que, a nivel nacional e internacional preocupa que el pueblo transite por senderos de investigación, estudio, cultura, identidad propia, pensamiento crítico, intelectualidad, avance científico? ¿Se pretende mantener modernamente un esclavismo y dominación en todo sentido? ¿Existen fuerzas obscuras que trabajan para esto? ¿Una prensa corrupta, sensacionalista, mentirosa, mercantilista y exagerada es buena para un pueblo? ¿Comunicadores mal formados, resentidos, esclavizados, poco cultos, mal pagados, son cómplices de un sistema materialista, alejado del fondo y motivo del ser humano? ¿Ese mensaje profundo nos trae la SIP? La gente ya despierta y gracias a su inteligencia y los buenos medios y periodistas que sí los hay, no cree en engaños ni acepta colonizadores del siglo XXI. Vivimos otra época.




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