. Pero, ¿alguien se ha preguntado de dónde viene?
Suele ser una pauta generalizada
en las noticias que nos llegan desde los grandes medios de comunicación. Nos
muestran el problema pero no se señala la causa. Todos y todas las televidentes
hemos visto con horror los cientos de palestinos muertos, o los niños hambrientos
en el África subsahariana. Pero nunca nos han explicado, que tanto unos como
otros, eran víctimas de una expoliación de sus recursos o de su territorio, que
en un caso se mostraba como guerra y en el otro como miseria extrema. Cuando
tratan el tema de la corrupción, viene a
ser lo mismo. Nos bombardean con escenas de innumerables responsables políticos
aquí y allá con cuantiosas sumas de dinero robado de las arcas públicas, pero
no se paran ni un momento a reflexionar o a hacer reflexionar sobre cuál puede
ser la causa. Creo que es para que nos
quedemos tan agazapados y acobardados, que la desafección por la vida pública
nos ciegue el cerebro.
Para mí, la causa es muy clara.
¿Cómo podemos fiarnos de alguien que se encuentra en el poder? Es decir, en el
mundo hay personas honradas, personas criminales, o personas tramposas. ¿Tenemos
que confiar que las personas que nos gobiernan son del tipo de las honradas? Perdónenme,
pero no me lo creo. Ahora, raudo y veloz el crítico lector, vendrá a decir que
es cuestión de establecer los mecanismos para que la gente que gobierna no pueda
meter la mano. Por favor, ¿alguien puede decirme, cómo van a establecerles
mecanismos a las personas que ostentan el poder? Y una vez puestos en marcha
esos mecanismos, ¿cómo nos vamos a encargar de que se cumplan a rajatabla?
Pero la cuestión es más graciosa.
Como veis todavía no he hablado de sistema capitalista, ni de poder económico,
que ahora les llegará el turno. Pero quiero aclarar algo antes. No lo he hecho,
porque la corrupción va implícita en la dominación. Aquel que ostente cualquier
tipo de poder otorgado por la acumulación de riqueza, por su raza, por el lugar
donde ha nacido, por su sexo etc… será corrupto per se, para poder mantener el poder que le hace diferente. Quizá
haya uno entre un millón que se salve, pero no estamos para jugar a la lotería.
Ahora bien, si encima vivimos en un sistema, cuyo poder político queda
totalmente subyugado al poder económico, como es el caso del capitalismo, la
cosa se multiplica por infinito. Los intereses de las grandes fortunas están
por encima de la vida de los ciudadanos absolutamente. Si para que crezcan los
beneficios, hay que corromper a aquellos que supuestamente ha elegido el
pueblo, se les corrompe. Si no se le puede corromper, se le quita del medio. Es
así de sencillo. ¿Cómo sino se iba a
mantener una explotación de la mayoría por unos pocos, en una democracia
representativa? Pues engañando, estafando, corrompiendo…
En este punto juegan un papel muy
importante las constituciones o las leyes dignas. Es decir, siempre hay papeles
con frases muy bonitas que hacen creer a los gobernados que viven en un
ambiente legítimo. La realidad es que nunca se cumplen esas frases tan bonitas,
y siempre hay cientos de excusas para convencernos de que ¨”sí pero que ahora
no se puede”. O, la que más me gusta: “que son estos que gobiernan pero nosotros
vamos a respetarlos todo, todito, todo” Y así, una serie de retahílas que ya
todos y todas conocemos.
Pero insisto, corrupción es
capitalismo, sí, pero no sólo. La corrupción es una característica propia de
cualquier tipo de dominación. El abuso de poder para conseguir una ventaja
ilegítima, es intrínseco a un sistema basado en la dominación. La única forma
de que los que estén arriba respeten a los que están abajo, es que estén al
mismo nivel. Solamente rompiendo las cadenas, el ser humano será verdaderamente
libre. Los opresores solamente dejarán de engañar y robar, cuando dejen de
serlo. Solamente los oprimidos dejarán de ser expoliados y embaucados, cuando
dejen de serlo.