Tres preguntas básicas que debe hacer antes de matricular a su hijo en una escuela

En educación no se debe escatimar nada, ni tampoco se deben reservar cuestiones que, aunque parezcan absurdas, en realidad son muy importantes para entender la manera en que funcionan las instituciones educativas. Como padres, se tiene la obligación de cuestionar o indagar todo lo relacionado a la educación de su hijo, pero antes de ingresarlo a cualquier escuela, debe realizar algunas preguntas básicas para tener una idea de como lo educarán. En general, el grosor de la población tiene una idea arraigada acerca de ciertas cosas, y una de ellas es que la escuela es necesaria y básica para el desarrollo de las personas. Se tiene la creencia que la escuela civiliza, pero en ocasiones, resulta todo lo contrario. Si usted es de esas personas que tienen esa idea acerca de la importancia vital de la escuela en el crecimiento de su hijo, es necesario que sepa debe realizar tres preguntas básicas y sencillas para entender un poco el futuro de su hijo dentro de la institución en que lo matriculará. 

 

. Como padres, se tiene la obligación de cuestionar o indagar todo lo relacionado a la educación de su hijo, pero antes de ingresarlo a cualquier escuela, debe realizar algunas preguntas básicas para tener una idea de como lo educarán. En general, el grosor de la población tiene una idea arraigada acerca de ciertas cosas, y una de ellas es que la escuela es necesaria y básica para el desarrollo de las personas. Se tiene la creencia que la escuela civiliza, pero en ocasiones, resulta todo lo contrario. Si usted es de esas personas que tienen esa idea acerca de la importancia vital de la escuela en el crecimiento de su hijo, es necesario que sepa debe realizar tres preguntas básicas y sencillas para entender un poco el futuro de su hijo dentro de la institución en que lo matriculará. 
Diversos autores (Rousseau, Piaget, Montessori, etc.) hacen hincapié en la importancia de los primeros años (0-6) en la vida de un niño, ya que es en este lapso de tiempo -parte de la primera infancia- cuando consolidan sus habilidades, su personalidad y su carácter, etc., por lo tanto, el valor de los primeros años en la vida escolar de los niños es trascendente, y es ahí, en donde todas las dudas y cuestiones que se tengan deben plantearse sin titubeos ni penas, a las autoridades escolares.

La pedagogía -disciplina académica que estudia principalmente la forma o manera de enseñar educación a quienes la imparten- y los estudios sobre educación tomaron fuerza en la segunda mitad del siglo XX, dando pauta al nacimiento de infinidad de teorías al respecto, alimentando el conocimiento sobre lo que entendemos por educación. Sin embargo, dichos estudios e investigaciones, como es costumbre, han quedado en las magníficas y bellas bibliotecas de las imponentes universidades. Nuestros padres nos heredaron la idea vaga que la escuela es importante y necesaria para construir un futuro económico próspero y estable, pero sin saber a ciencia cierta si eso era verdad. Ir a la escuela era -y sigue siendo- un trámite natural en la vida social de todo individuo, y partiendo de ese principio, así actuaron nuestros padres. Si X o Y escuela se adaptaba a la personalidad del niño, en realidad no tenía importancia, el punto era asistir a la escuela y listo, no existían cuestiones ni argumentos que dijeran lo contrario. Ir a la escuela era una obligación, y las necesidades de los niños quedaban a un lado. 

En la actualidad, numerosos estudios e investigaciones nos han develado grandes realidades, y una de ellas es que estudiar en alguna institución educativa (pública o privada) no garantiza éxito ni estabilidad. En palabras de Iván Illich (filósofo austriaco), "Para la mayoría de los seres humanos, el derecho a aprender se ve restringido por la obligación de asistir a la escuela", o también, como mencionó el filósofo español Ortega y Gasset en su libro Misión de la universidad (1930), que la ciencia no era para todos, y yo agregaría, la escuela tampoco. ¿Cuál es el punto?, que si se ha decidido escolarizar a su hijo, es su deber saber que perfil educativo construirán en él.

Antes de matricular a un niño en cualquier escuela, debe conocerlo -sí, a él, al niño-, esto es importante porque de ello depende la decisión final que deberá tomar al momento de ingresarlo a un colegio. Actualmente existen diversos preescolares que incluyen servicio de guardería, o lo que ahora llaman maternal, que aceptan bebés de 15 días de nacidos -cosa que me parece inhumana-, y que está orientado a padres que laboran o que no pueden cuidar a sus hijos por las mañanas, o también, para los que prefieren delegar ciertas responsabilidades esenciales de familia a la escuela. En Finlandia por ejemplo -uno de lo mejores sistemas educativos del mundo-, la escolaridad comienza entre los 7 u 8 años de edad, la importancia de la educación básica y primaria recae en la familia, no en la escuela. El contacto con la familia es importante para un bebé y un niño, quien encontrará ahí un lugar propio y una identidad próxima que le ayudará a entender como funciona parte del todo. El conocimiento comienza de lo particular a lo general, y no al revés. La escuela es el todo, la familia lo particular, y para que un niño comprenda el todo que le rodea, debe primero entender como funciona lo particular. Es importante que los niños, antes de ser lanzados al mundo, deban obtener confianza, amor, seguridad y comprensión, y la familia es quien debe otorgar estos valores.

Cuando haya conocido a su hijo -aunque sea un poco, porque ahora en México, con la Reforma Integral de Educación Básica (RIEB 2008), el último año de preescolar es obligatorio-, usted debe hacer su propio censo de escuelas que se adapten a su hijo. Si usted no tiene otra opción que aceptar la educación que le ofrece el Estado, de poco le servirán las cuestiones que planteo en este texto, debe saber entonces que la educación pública en general, se maneja por un sistema de competencias -implementado a finales del gobierno del presidente Ernesto Zedillo y promovido con fuerza por el presidente Vicente Fox-, esto es, grosso modo, que lo enseñarán a reflexionar, a trabajar en equipo, a realizar proyectos, etc., y he aquí lo más importante, lo evaluarán con la elaboración de portafolios, listas de cotejo, carpetas de evidencia, entre otros. Vamos, su hijo debe competir para obtener una calificación. Suena lindo, pero en ocasiones no lo es, porque el problema no es el sistema en sí, sino quien lo lleva a cabo, quien evalúa. Sin en cambio, si tiene la posibilidad de costear la educación de su hijo a manera privada, tiene el gran beneficio de decidir como quiere que lo hagan, así que debe saber lo esencial para tomar una decisión importante. 

Hecho el censo de escuelas privadas en su zona -de preferencia que estén cerca de casa, los caminos largos y cotidianos fastidian y hacen que ir a la escuela sea todo un suceso-, ahora deberá visitar -con su hijo, por supuesto- dichos colegios. De preferencia haga cita con la directora del plantel para una entrevista, no confíe en la información que le den los encargados del "tour", generalmente ellos no saben nada de educación y mucho menos sabrán responder las preguntas básicas que hará. Es preferible hablar con quien dirige el plantel, así conocerá sus puntos de vista acerca de lo que entiende y piensa por educación, y lo que quieren y esperan de su hijo, o tal vez -lo ideal-, de lo que esperan que su hijo quiera de ellos. No confié en recomendaciones, la gente habla en base a oídas o en casos particulares, "mi hijo salió excelente en lectura, salió leyendo de esa escuela" o "Carlitos, el hijo de la señora Marta, salió de ahí realizando calculo diferencial y eso que es preescolar", ¡NO!, recomendaciones de ese tipo no nos sirven, si al hijo de alguien le gustó la lectura o Carlitos es un genio de las matemáticas, bien, eso no quieren decir que su hijo también será así, y no por ausencia de inteligencia o por falta de capacidad, si no por intereses diversos, tal vez a su hijo le guste dibujar, o jugar al fútbol, y Carlitos sea un chico promedio en esas disciplinas. Así que, una vez en los colegios y frente a la directora o director del plantel, debe cuestionarle lo siguiente:

¿Cuál es el modelo educativo de la escuela? Habrá cantidad infinita de respuestas, algunos tratarán de sorprenderlo, le dirán que es constructivista, conductual, humanista y demás, o una mezcla de todo; o que está basado en la teoría de Carl Rogers o Montessori, o en el pensamiento de Rousseau o en la esencia de Makárenko, recuerde que muchos colegios llevan el nombre de dichos teóricos, pero no significa que implementen sus teorías en su día a día. Apunte en un cuadernillo todos los términos que escuche, las palabras que llamen su atención, pida que le expliquen lo que no comprende o a que se refieren con ciertos términos. No se guarde nada, cuestione, luego investigue. 

¿Cómo es su sistema de evaluación y en que criterios se basan para ello? Esto va de la mano con el modelo educativo de la escuela, un sistema Montessori no puede tener evaluaciones de acuerdo a un enfoque por competencias, el sistema Montessori tiene sus propios métodos de evaluación, y no se puede improvisar en algo que ya está establecido.

¿Cuál es la misión y la visión de la escuela? Esto le dará una idea certera acerca de la filosofía de la escuela -si es que la tiene-, de lo que pretende y de sus objetivos generales educativos. En teoría, es la esencia de la escuela, su alma, su motivo para funcionar, su razón de ser.

Pero aún con todo esto, debe saber que la escuela es un negocio, y como tal, importan más otras cosas que la educación de su hijo, debe pensar en la escuela como un complemento más en su desarrollo y no como una esperanza de vida. Usted es el verdadero responsable y actor principal en la educación de su niño. Nadie más. Depende de usted que su hijo sea un hombre -de humanidad, no de género- de buen ser. La escuela solo funge como un instrumento para avalar que su hijo tiene ciertos conocimientos en algo -cultura general-, pero nada más.

No debe confiar en una escuela cuya matrícula de alumnos sea extensa, o que por aula asistan más de 15 alumnos. La escuela no es como un puesto de tacos o como un restaurante fino, que acorde al número de comensales, se intuye la calidad gastronómica, NO, en la escuela es lo contrario, entre más alumnos tenga una escuela, menor es la atención educativa que estos recibirán. Es bien sabido, en ámbitos pedagógicos que, entre menos alumnos, el aprendizaje fluye mejor. La educación debe ser individualizada y personal, por ende, aprender debe tener la mayor fluidez posible, y en salones integrados por más de 15 personas se vuelve un trabajo difícil.

He aquí la importancia del conocimiento de la personalidad y carácter de su hijo con las preguntas que deberá formular a las autoridades educativas del colegio, antes de tomar la decisión de ingresarlo a cierta escuela. Usted, en base a lo anterior, debe poner en tela de juicio la información recabada y encontrar puntos de encuentro entre el colegio y su hijo, si la escuela no se adapta a su perfil, éste podrá ser un problema en el futuro. El bajo rendimiento escolar no tiene nada que ver con la inteligencia o capacidades de los niños, sino que, en muchos casos, es el sistema de la escuela o su filosofía la que no se adapta a la naturaleza de los infantes. La educación no puede ser homogénea e igualitaria -no me refiero a clases sociales-, cada niño tiene una necesidad diferente, y es difícil que cualquier escuela pueda ser capaz de abastecer ese conjunto de necesidades individuales cuando se ocupan de educar a varios individuos. Por esa razón debe escoger un colegio que se adapte -o se acerque- a la personalidad de su hijo.

Ingresar a un niño a la escuela no se debe tomar a la ligera, como tradicionalmente de realiza. No es llevarlo y listo, ya está inscrito. Esa es una de las principales razones del fracaso de la educación escolarizada, que no se ocupa de los verdaderos intereses del niño. Se le imparten conocimientos que en muchos casos no necesita o que no requiere en ese momento. Aprender no es conocer lo mismo que los demás, aprender es vivir lo propio al cuidado de los padres, es conocer lo que cada quien desee y lo que cada quien necesite, porque en realidad todos queremos y necesitamos conocer algo, pero la escuela se ocupa muchas veces de darnos aquello que no deseamos. La escuela en realidad debería ser un espacio simplemente recreativo, sin complicaciones, algo que hoy en día está muy alejado de la realidad, por eso, piense y actué diferente. 

México, octubre 10, 2014

UNETE



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