. Entre las causas
del fenómeno se incluyen una creciente debilidad de la economía
estadounidense, la mantención de un way
of life, muy por encima de las posibilidades económicas reales de los norteamericanos, un déficit exterior
crónico y galopante, de cerca de 750.000 millones de dólares. Finalmente, el
fenómeno en ciernes se explica también, por
la creciente participación en los últimos diez años de
este país en conflictos internacionales, que obligan a financiar una economía en guerra, casi permanentemente. Todo ello, hace que en
la actualidad, el debate sobre el futuro
del dólar como moneda universal, este en el tapete, a pesar de la disonancia cognoscitiva de que,
hacen gala los mass media, o por
la creencia de que la declaración de quiebra parcial de la deuda
griega y su posible contagio, avivado por las turbulencias en los mercados, eclipse
la caída estructural de la moneda norteamericana, llevando al dólar a ganar
terreno.
Es
evidente, que el desmantelamiento del sistema monetario y financiero emanado de
Bretton Woods (1944), es una realidad incontestable y lo que es peor, vivimos en una situación de desbalance
global tal, que de no
controlarse, en menos de una década,
terminará en una guerra de divisas, no declarada. Lo que se avecina,
no indica que el dólar dejará de ser una moneda relevante o que Estados Unidos abandonará su lugar de potencia económica, sino que la moneda
estadounidense tendrá que compartir como de hecho
ya lo hace; con una
canasta de divisas, que regula el sistema, operando como banca central multinacional, la
cual por ahora, excluye las monedas de países en desarrollo.
El diseño de una estrategia
común que ponga freno a la espiral de devaluaciones competitivas o guerra de
divisas, que tiene como fondo un
conflicto caracterizado por el desequilibrio
en la cuenta corriente global, contrastado entre el déficit de las naciones
ricas y el superávit de las periféricas, a las
que se les exige revaluar sus
monedas; enfrenta a las
ultimas con las primeras, que
aducen que con esta fórmula de solución del dilema, los países mas desarrollados lo que intentan es
transferirle el costo de la crisis que están sufriendo.
No es casual
que desde la reunión
Ekaterimburgo- Rusia,(2009), pasando por las de
la Organización
de Cooperación de Shangai, hasta los
encuentros cumbres entre las cuatro economías que se
perfilan como las dominantes en el mundo
hacia el 2050:Brasil, Rusia, India, y
China (BRIC); muchos países, no solo han empezado a plantearse de forma seria la diversificación de sus reservas, sino que
intentan construir un sistema económico mundial alternativo, que incluya
la sustitución del dólar como
moneda de reserva del mundo.
Por
Euclides E. Tapia C. Profesor Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá.