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El 30 de Julio Argentina debería abonar capital e
intereses por más de u$s 1300 millones a los Fondos Buitres NML
sobre bonos adquiridos (ya defaulteados) por tan sólo u$s 48
millones. El juez norteamericano designó un negociador que no logra,
con su propia colaboración, acercar posiciones entre las partes e
impulsa hacia un escándalo legal, técnico y político a la plaza de
Nueva York que fue, hasta el momento, sede confiable para colocar y
dirimir cuestiones de deudas y bonos soberanos.
El
FAKE DEFAULT que se está construyendo por la justicia norteamericana
en alianza con los fondos buitres con clara intencionalidad política
y como elemento de presión para el efectivo pago del fallo. Esta situación pone blanco sobre negro la necesidad de
“aleccionar” al otrora ejemplo del FMI en la década de los 90 y
hoy “rebelde” Estado soberano con independencia política y
económica que llevó adelante la mejor reestructuración de deuda,
con crecimiento a tasas chinas y a contra mano de lo que casi todos
los países del mundo hacen hoy en día: Argentina. El status de
DEFAULT no
puede ser atribuido a un país que EFECTIVAMENTE cumplió sus
compromisos,
menos cuando los mismos representantes de los fondos buitre están en
el directorio que decide ello, lo impulsan porque es una condición técnica NECESARIA. Todo parece suponer que buscan
atribuirle al país un falso status financiero internacional para
cobrar los seguros contra default de bonos que tienen en su poder.
No
es ingenuo pensar que Thomas Griesa se metió en saco de 11 varas
después de la última reunión donde demostró el poco conocimiento
técnico operativo en las transaccciones de bonos preguntando y
repreguntando a los abogados del Citibank qué bonos pagaron, cuáles
están frenados haciendo una maraña de responsabilidades legales
colaterales cercanas a frenar la operatoria total del pago de la
deuda que Argentina giró a principios del mes incluso, los que no
están atados a la legislación de Estados Unidos.
Tampoco
es ingenuo pensar en el profundo desconocimiento de Thomas Griesa
sobre el acuerdo social en el plano local entre la administración
del presidente Nestor Kirchner y los mercados financieros que
persuadidos terminaron reestructurando la deuda externa nacional con
un quita del 73% y que religiosamente se ha pagado por más de 9
años. Acuerdo que dió por cerrada la puerta política para
investigar el pasado oscuro de como se embargó a destajo al estado
nacional. Puerta que un FAKE DEFAULT podría dar el empujon necesario
para reabrir ya que si un juez de primera instancia puede, en el
ámbito internacional, desarmar una reestructuración de deuda
soberana ejecutada durante una década, perfectamente un presidente
nacional puede desconocer o incluso impulsar, con amplio consenso
local, la investigación profunda y detallada de la histórica deuda
externa Argentina.