De medios y de periodistas

Luis Fernando Vélez, colombiano, profesor de la Universidad del Valle, dice: "Acusar a los medios por presentar violencia es 'buscar la calentura en las sábanas'. El problema radica en los monopolios que quieren el máximo de ganacias con la mínima inversión, la carencia de incentivos para la producción local y nacional, y la falta de acceso democrático a dichos medios". Primero: todo depende de los objetivos que se plantea un medio de comunicación, sea escrito, radial televisivo u otros. ¿Los objetivos? Acumular dinero y poder, defender intereses de grandes empresas, aportar para la economía, para el desarrollo social, difundir la cultura y dar cabida a la participación ciudadana, apoyar a la educación y la espiritualidad de un pueblo...¿Cuál de ellos?Es decir, sin objetivos claros, un medio no tiene identidad, o miente, o ignora del importante papel que tiene que cumplir. Más claro, si un medio de comunicación dedica sus espacios a difundir violencia, pornografía, "primicias", música que no edifica y que apoya la ignorancia de la identidad propia, que difunde mensajes de acuerdo a sus intereses empresariales o personales, que no analiza hechos por falta de capacidad, o que no los puede interpretar, o que cede espacios a gente no calificada, sólo por dinero, no va por el camino correcto.El tema medios de comunicación es complejo. Un medio no debe estar en manos de cualquiera. Medios y comunicadores requieren de permanente reflexión y capacitación. para lo cual están las Escuelas de Comunicación y en el caso del Ecuador y América el CIESPAL, aunque en el primer caso no garantice del todo la idoneidad, pero el cartón puede ser un buen comienzo. Las Escuelas de Comunicación requieren de docentes realmente capaces, no sólo leídos sino humanistas, visionarios, pensadores, líderes para procurar hacer mejor a una sociedad. Si existe un mal concepto de los medios, periodistas y comunicadores en América Latina, quizás por allí hay una razón, al menos en lo que al Ecuador se refiere, y eso tiene que cambiar. Las universidades tienen la palabra, para escoger en adelante y conceder el alto honor respectivo a gente muy calificada, agena a la vulgaridad y sabedora de que ingresa a un papel muy delicado y trascendental.

 

. El problema radica en los monopolios que quieren el máximo de ganacias con la mínima inversión, la carencia de incentivos para la producción local y nacional, y la falta de acceso democrático a dichos medios". Primero: todo depende de los objetivos que se plantea un medio de comunicación, sea escrito, radial televisivo u otros. ¿Los objetivos? Acumular dinero y poder, defender intereses de grandes empresas, aportar para la economía, para el desarrollo social, difundir la cultura y dar cabida a la participación ciudadana, apoyar a la educación y la espiritualidad de un pueblo...¿Cuál de ellos?Es decir, sin objetivos claros, un medio no tiene identidad, o miente, o ignora del importante papel que tiene que cumplir. Más claro, si un medio de comunicación dedica sus espacios a difundir violencia, pornografía, "primicias", música que no edifica y que apoya la ignorancia de la identidad propia, que difunde mensajes de acuerdo a sus intereses empresariales o personales, que no analiza hechos por falta de capacidad, o que no los puede interpretar, o que cede espacios a gente no calificada, sólo por dinero, no va por el camino correcto.El tema medios de comunicación es complejo. Un medio no debe estar en manos de cualquiera. Medios y comunicadores requieren de permanente reflexión y capacitación. para lo cual están las Escuelas de Comunicación y en el caso del Ecuador y América el CIESPAL, aunque en el primer caso no garantice del todo la idoneidad, pero el cartón puede ser un buen comienzo. Las Escuelas de Comunicación requieren de docentes realmente capaces, no sólo leídos sino humanistas, visionarios, pensadores, líderes para procurar hacer mejor a una sociedad. Si existe un mal concepto de los medios, periodistas y comunicadores en América Latina, quizás por allí hay una razón, al menos en lo que al Ecuador se refiere, y eso tiene que cambiar. Las universidades tienen la palabra, para escoger en adelante y conceder el alto honor respectivo a gente muy calificada, agena a la vulgaridad y sabedora de que ingresa a un papel muy delicado y trascendental.

UNETE



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