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La crisis de la democracia mexicana


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03/07/2014

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Si nos atenemos a la definición original de la palabra de origen griego democracia, esta significa poder del pueblo, sin embargo como tal en la actualidad no tiene una acepción literal, la democracia como hoy la conocemos tiene por supuesto otras formas de interpretarse.




Tal vez el mejor concepto en ese sentido es el del prolífico escritor y profesor italiano Giovanni Sartori, que divide su sentido en dos premisas básicas, basado en las formas de operación de la misma.

Las diferencias parten del principio de mayoría absoluta o bien de mayoría relativa, en la primera los mas tiene todos los derechos, mientras que la minoría no tiene ninguno.

En contraparte en el principio de mayoría relativa, los mas tienen derecho a mandar, pero respetando los derechos de la minoría, lo que nos lleva del concepto absoluto a uno mas moderado.

Ahora bien la democracia depende de la voluntad de las sociedades a través del sufragio, sin embargo la decisión del individuo a través del voto, no trasciende al comportamiento del gobierno que se elige.

Porque los ciudadanos eligen candidatos, no compromisos respecto de una plataforma operacional desde el gobierno, y estos no están obligados por la ley a cumplir sus propuestas o mas bien promesas de campaña.

Por esta razón el ciudadano se ubica así mismo en una suerte de estado de indefensión, toda vez que la única forma de juzgar o castigar a un partido político y sus dirigentes, es no volviendo a otorgarle su voto.

Claro que eso supone que en la competencia por el sufragio, los regímenes en el poder aun no habiendo satisfecho las expectativas sociales, cuentan con una gran cantidad de herramientas y recursos para mantenerse en el poder.

O peor aun cuando en la comparación las alternativas resultan peores que la vigente, porque en términos prácticos al menos en México, se privilegia el perfil de los candidatos, mas aun con el uso de la mercadotecnia, que la plataforma ideológica de los partidos.

Si tomamos como base el sentido de la definición de Sartori, entonces en México lo que acontece es realmente un método absolutista, en el que la minoría en el poder aun electa, tiene todos los derechos de mandar y materialmente ninguna obligación de rendir cuentas, a menos que sea así misma.

Lo que supone que no hay de por medio un margen de respeto hacia la sociedad, lo que por consecuencia desvirtúa por completo el objetivo de la democracia, porque en términos llanos el pueblo no tiene ningún poder.

Desde esta perspectiva, la democracia mexicana, en proceso de maduración y consolidación, enfrenta una crisis de credibilidad y de confianza, que cada vez se hace mas patente con el abstencionismo.

Esto en gran medida porque después de la alternancia en el poder por doce años, la situación empeoro con los erráticos gobiernos federales panistas, que no solo no cumplieron su promesa histórica de erradicar la corrupción, por el contrario la acrecentaron.

Independientemente de la falta de efectividad administrativa del panismo en el gobierno, el factor de la alternancia propicio una desilusión mayor en la sociedad, que por consecuencia se manifiesta en un rechazo general hacia toda la clase política.

Porque ya no se trata de derrocar una hegemonía, o de que partido o candidato gana o pierde en los comicios, si estos fueron limpios y no se abuso de las prerrogativas asignadas, que de suyo es otro tema de discusión.

Visto así la responsabilidad del régimen vigente, no solo se relaciona con sus habilidades políticas o sus capacidades técnicas, al menos en términos de procurar crecimiento y desarrollo.

Tiene que serlo también desde el compromiso de fortalecer el proceso democrático como tal, mediante el impulso de iniciativas que le permitan al ciudadano una mayor capacidad de decisión.

Porque si el individuo solo puede votar y el producto de su sufragio no lo empodera realmente, y las elecciones se siguen manipulando al menos desde el punto de vista mediático, lo que realmente tenemos no tiene equilibrio, es una oligarquía que se distribuye así misma el poder en función de sus propios intereses.

De tal suerte que la verdadera crisis de la democracia mexicana, no corresponde únicamente al formato electoral y su arbitraje, ni siquiera con las ultimas reformas promulgadas en ese sentido.

La crisis democrática depende de la falta de credibilidad, de la ausencia de confianza y el rechazo social a los grupos de poder, que no son capaces de generar condiciones de desarrollo.

Evidentemente el análisis teórico se tiene que confrontar con la realidad vigente, en este sentido podemos afirmar que aun y cuando el régimen actual goza de sobradas y probadas habilidades políticas, estas no están siendo suficientes para cambiar la perspectiva.

Seguramente habrá que otorgarle el privilegio del transcurso del tiempo, porque de alguna manera las reformas que ha impulsado, siempre con la honrosa excepción de la Reforma Hacendaria, necesitan su espacio para consolidarse y volverse tangibles.

Se entiende que en la voluntad reformadora hay de por medio un gran compromiso de transformación, que indudablemente pretende trascender, motivado en la responsabilidad histórica que le corresponde.

Sin embargo desde un punto de vista político pragmático, que en esencia se fundamenta en que la prioridad de todo gobierno es mantenerse en el poder, parece existir un contraste de objetivos.

Esto porque de acuerdo al nivel de aprobación publica general, el balance de los acontecimientos recientes hace suponer que la popularidad ha descendido considerablemente, poniendo en riesgo la premisa básica.

De cualquier forma, por su formación política personal, el Presidente de la Republica, es ante todo un actor político mas que administrativo, por lo que debemos asumir que entiende este escenario perfectamente.

De tal suerte que ante la complejidad de la situación, necesariamente tendrá que imponer mediante el liderazgo que corresponde a su investidura, una transformación mucho mas profunda que la que respecta a las reformas legislativas presentadas.

 

Twitter@vazquezhandall 





Etiquetas:   Elecciones   ·   Política   ·   Democracia   ·   Gobierno   ·   Sociedad   ·   Partidos Políticos

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