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La política económica castiga a Quintana Roo.


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23/06/2014

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Sin ninguna duda el efecto de la Reforma Hacendaria es el principal causante y por mucho, para que los efectos de la actual recesión económica nacional se agravaran, sin embargo su influencia no es igual en todas las regiones del país, Quintana Roo es una de las entidades mas afectadas.




Lo es aun y cuando en la región norte del estado, gracias a la dinámica económica que produce la actividad turística, los índices de desempleo son de los mas bajos del país y las inversiones continúan.

Claro que eso no es producto de las políticas publicas centralistas dirigidas por el gobierno federal, en todo caso esa circunstancia obedece al trabajo conjunto del gobierno local y la iniciativa privada.

De todas formas las enormes dificultades que significan la aplicación de la Reforma Hacendaria, incluido el aumento del Impuesto al Valor Agregado del once al diez y seis por ciento, han sido entre otros mas, elementos perjudiciales para la economía local.

Esto se siente todavía mas en la región sur de la entidad, particularmente en Chetumal la capital, donde la dependencia económica tradicionalmente se fundamenta en el gasto gubernamental.

Visto así, Quintana Roo a pesar de los obstáculos que supone la conducción de la política económica nacional, en cifras generales y en promedio, es una de las entidades que sobresalen, sin embargo eso no limita los profundos desequilibrios regionales existentes.

Es decir que en esa división territorial, las zonas turísticas gozan al menos del beneficio que proviene de las actividades relacionadas y dependientes del turismo, que independientemente del nuevo marco tributario, mantiene niveles suficientes para el desarrollo.

Caso contrario decíamos a lo que sucede en el sur de la entidad, porque en Chetumal no se desarrollan otras actividades de negocios capaces der generar derrama económica y lamentablemente no se vislumbra que eso vaya a cambiar pronto.

Los comerciantes chetumaleños se acostumbraron a ser proveedores de bienes y servicios para el gobierno, esa es la actividad principal y evidentemente aun pensando que en cada rama de negocios, le tocara una parte a cada empresa, de todas formas eso no alcanza para pensar en un crecimiento real.

Esta situación que por cierto no es nueva, esta viviendo en este momento uno de sus peores episodios, porque en este caso se han conjuntado todos los elementos negativos al mismo tiempo.

Estamos hablando de una severa contracción del gasto gubernamental y la aplicación de políticas económicas centralistas y con un excesivo sentido tributario, que por si solas atentan contra el desarrollo económico regional.

Pero también y hay que decirlo, afectan a una clase empresarial que no ha querido incursionar en otros rubros, innovar y buscar alternativas, en la comodidad de exigir como si se tratara de un derecho, que sea el gobierno quien sostenga sus ventas.

Al gobierno hay que exigirle infraestructura para el desarrollo, condiciones para hacer negocios, fomentar actividades alternas con potencial de acuerdo a las características y vocación de la zona sur, como pueden ser la agricultura, la ganadería o las artesanías por ejemplo.

Pero lo que no se le puede reclamar al gobierno es que sea este, mediante las compras que realiza, quien sostenga el mayor porcentaje del proceso, cuando por el contrario dadas las condiciones actuales, el gobierno tendría incluso que disminuir su gasto operativo para privilegiar inversiones para el desarrollo.

Existen datos que confirman el potencial de la región sur de Quintana Roo, no solo en las actividades señaladas como ejemplo, por ser las que mas viabilidad suponen, sin embargo eso no ha sido suficiente para motivar inversiones publicas y privadas  en esos rubros.

El crecimiento económico y sobre todo poblacional de Quintana Roo ha implicado que las actividades principales, incluidas las publicas se lleven a cabo en el norte de la entidad, lo cual ha convertido a Cancún en el epicentro del estado.

Esto por supuesto ha generado un severo malestar en la clase empresarial y algunos sectores políticos de Chetumal, sin embargo esta dinámica obedece a una lógica de números en la atención de las necesidades.

No se trata pues de decisiones que supongan de suyo un abandono deliberado de una región en particular, claro que eso por supuesto ha tenido un impacto negativo para la capital del estado.

Pero por otro lado, al menos las dirigencias empresariales formales, tampoco proponen nada a cambio, se limitan ya decíamos a demandar que la administración estatal les compre mas, cuando materialmente nada de lo que ofrecen se produce localmente.

Los tiempos de crisis lo son también para replantear esquemas, en este caso es además una necesidad urgente, porque en las condiciones actuales y en vista de los escenarios nacionales, las circunstancias solo podrán ir empeorando.

De tal suerte que es imperante construir un dialogo pragmático entre autoridades y empresarios para la elaboración de medidas tangibles, que favorezcan la posibilidad de encontrar alternativas.

Mas allá de la repartición de culpas, que al final de cuentas es solo un método para establecer pretextos que liberen la responsabilidad, lo que habría que atender es la creación de acuerdos.

Una alianza mediante la cual, cada parte asuma su responsabilidad, sin paternalismos, ni de parte del gobierno como parte de una estrategia electoral, ni de la clase empresarial, en la búsqueda del beneficio particular de sus dirigentes o actores mas visibles.

Se trata de encontrar herramientas que realmente sirvan para denotar procesos económicos cuya derrama alcance a sectores amplios de la población, un autentico plan de contingencia.

En ello habría también que exigirle al gobierno federal, que participe con acciones y recursos, porque en muy buena medida el principal detonante de esta coyuntura ha sido como ya lo apuntábamos, producto de su errática política económica nacional.

En resumen, ante la innegable situación vigente que sucede en el sur del estado, es imperativo tomar cartas en el asunto, pero no a través de lamentos estériles, sino  mediante una autentica convicción de resolución, porque naturalmente mientras mas tiempo pase, las circunstancias serán cada vez mas a contra corriente.

 

Twitter@vazquezhandall  





Etiquetas:   Economía   ·   Política   ·   Gobierno   ·   Quintana Roo   ·   Reforma Hacendaria   ·   Empresarios

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