A propósito de Manolo Silva Machado y Luther Francis Blackman en el Día del Periodista.

Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias. Ryszard Kapuscinski

 

. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias. Ryszard Kapuscinski
Obvio que más de uno pudiera no estar consustanciado con el pensamiento de Kapuscinski, en mi caso, en analogía hasta la médula.

Año tras año se celebra el Día del Periodista con premios, condecoraciones, miche y comida. Reconocimientos, algunos en vida, la mayoría después del día aciago. Pero hasta ahí. Ausentes: los beneficios sociales, la vida digna, el vivir viviendo ante el predominio del vivir subsistiendo con penurias.

Lo remarcaba el excelso periodista y literato español, Francisco Umbral, ganador del Premio de Cervantes en el año 2000. “Estamos condenados a un primer amor, a un tardío honor y a la ignorancia final que llamamos muerte”.

Consciente de esto propuse al señor presidente del Concejo Municipal de Colón, colega, Luís Guillén, reconocer la labor de toda una vida dedicada al periodismo de fronteras, alternativo y comunitario de Manuel (Manolo) Silva Machado.

Respuesta favorable: Este 27 de junio sesionaran solemnemente para rendir tributo al periodista venezolano por intermedio de Manolo Silva Machado. Le será impuesta la máxima condecoración municipal. Igual honor ofrecerá el señor alcalde de Catatumbo, Fernando Loaiza, con la Orden Relámpago del Catatumbo. Al momento de escribir estas líneas estaba en espera de la respuesta del alcalde Freddy Gómez, de Francisco Javier Pulgar y Lucía Mavarez, de Jesús María Semprum.

Manolo, a secas, o el brother, para quienes nos sentimos parte de su existencia, dedicó, sin temor a equivocaciones, lo mejor de su vida al periodismo, al reporterismo de frontera, o al ejercicio de una corresponsalía como ninguna en Venezuela, la del Sur del lago de Maracaibo.

El periodismo mantiene a los ciudadanos avisados, a las putas advertidas y al Gobierno inquieto. Francisco Umbral

Esta fue su prédica. Este fue su estilo de vida. Mantener a los ciudadanos avisados y a los gobiernos inquietos. Lo de las putas advertidas, aún cuando no se el por qué lo expresó F. Umbral, en Manolo se pudo dar, quizá, porque las putas eran las primeras que salían a buscar los periódicos para ver que dice la prensa hoy  tal cual era la expresión mañanera de hace unos años atrás.

Manolo Silva se convirtió en un referente en la opinión pública sur lacustre. Su voz vertida con tinta en el papel marcó pauta en el acontecer noticioso y de opinión. Incluso con los muchos detractores que tenía, su posición en el mundo del periodismo era intocable.

Notas, entrevistas, reportajes, uno tras uno, día tras día, fueron enviados por carrito y luego por fax a las salas de redacción de El Nacional, Panorama, El Nacional de Occidente, Crítica, El Regional del Zulia, El Mundo, La Columna, El Vespertino y Ultimas Noticias, entre otros de circulación regional y/o nacional; mientras que las de El Colonés y El Arrendajo, las recibían de primera mano, aunque estos salían cuando podían y cuando los dejaban, como él mismo Manolo refería.

Con El Colonés y El Arrendajo, sus armas ante la corrupción y el despilfarro, dictó cátedra de periodismo comunitario y alternativo, no superada aún según mi apreciación, por ninguno de los emprendimientos actuales, que contando con recursos y tecnología imprimen páginas bofas y olfachonas para no perder la asignación, apartando la esencia del colectivismo informativo.

Manolo conoce cada vericueto de la frontera. Sabe cómo superar los obstáculos para llegar a la fuente. Cuál es el trato que debe darse al interlocutor según nivel jerárquico u organización y también, la interioridad de la noticia para diseminarla en varias entregas y sacarle el mejor provecho al esfuerzo y a la exposición.

Igualmente aprecia el conocer lo que la gente quiere leer y quiere decir para que su expresión sea escuchada por intermedio de las letras impresas. En síntesis, Manolo es una escuela viviente en el periodismo venezolano.

El fraterno Jorge Luís Paz escribió en una entrevista publicada en el portal digital www.antorcha.com, el 16 de julio del 2013, que “…Sus arduos y férreos años de trabajo en el ejercicio reporteril en la subregión Sur del Lago en décadas pasadas, le valieron un lugar de respeto y privilegio en los anales de la historia y es que Manolo Silva Machado, es un baluarte en el periodismo zuliano del siglo XX…”

Aparte de todo esto, tal como lo relató J.L Paz en la misma nota ya señalada: “…Quizás en las psiques de los más pequeños de la casa no le es familiar el nombre de Manolo Silva, a no ser por haber sido uno de los escasos hombres que han dejado plasmado en dos libros, la historia de los municipios del Sur del Lago. El primero de ellos “Recopilación Histórica del Distrito Colón”, fue editado en el Servicio Autónomo Imprenta del estado Zulia en el año de 1998. En su introducción refiere que “el propósito es, sobre todo, escribir una antología sobre los sucesos públicos, políticos y manifestaciones de la actividad humana, tomando en cuenta  que el sujeto de la historia es el hombre en su desarrollo y evolución”, enfatiza.

Y el otro a comienzos de este año (el 2013), como un material netamente gráfico. “Historia del Sur del Lago y su Gente”, en 293 páginas, los  hechos, personajes y diferentes lugares quedaron plasmados en la lente de quien por más de medio siglo laboró en la zona como periodista. En su agradecimiento indica que “la historia pequeña de los pueblos, que contribuye a documentar la historia grande, por lo general pasa inadvertida debido al escaso interés de los hijos de esos pueblos para fijarla para la posteridad…”.

Por eso y por muchos atributos más merece el reconocimiento en esta fecha especial.

La profesión del periodismo demanda de no tener pertenencia, no estar de un lado, no apoyar a ninguna facción, ni aún a la que moralmente  lo merezca. El periodista al momento de su trabajo debe deshacerse de su sistema de creencias, de sus propias preferencias y hasta de su conveniencia, para exponer los hechos, como los ve y desde el lugar que los ve. La opinión del periodista, que sin duda es lo más difícil de separar, de quienes somos, como fuimos educados, de dónde venimos y qué preferimos;  para no impregnarse de todo eso, debe apuntar al bien común, a tener una mirada desde  la sociedad, desde toda la sociedad y no solo desde una parte o una línea de pensamiento de ella.

Nadie dijo que es sencillo ser periodista, ni hacer periodismo.

Tomar parte, torcer los hechos, no exponer porque puede perjudicar a nuestro entorno o preferencia, omitir o peor aún, negar hechos de la realidad -que conocemos y pudimos chequear- es estafar, es negar a la sociedad, lo único que realmente espera y le debemos: nuestra información y nuestra opinión, con la mayor objetividad que podamos.

Eso aprendí de Manolo y de otro reconocido periodista zuliano Luther Francis Blackman.

El juez, el negro que habló con Dios: Luther Francis Blackman. Era la época del Poder Negro en las grandes ligas y en el periodismo deportivo zuliano. Allá: Rickey Henderson, Claudell L. Washington, Dave Winfield, Ken Griffey, Dave Stewart, Dusty Baker, Eddie Murray, Terry Pendleton, para solo mencionar algunos sobresalientes. Acá, ya habían escrito parte de su historia: Joe Escobar, Carlos Zabaleta, Francis Blackman, Elbano Castro Pimentel y Paco Morillo. Otra manera de redactar las noticias deportivas. De ese equipo solo queda Luther F. Blackman. El resto escribe en las alturas. Aparecí en el line up de la redacción deportiva del diario Crítica a mediados de los 80’s y comencé mi periplo de la mano de Blackman.

Allí encontré a Pedro Soscun, llegando de El Vespertino, Jorge Viloria, Fernando Pineda, Eudo Herrera, Mario McEvoy. Era el equipo de Blackman en la redacción deportiva.

Primero notas cortas, luego entrevistas, reportajes, columnas y una sección: Deportes del Sur del Lago. Una página dos veces a la semana. No ha habido mayor difusión de la actividad deportiva surlacustre hasta el Sol de hoy. Emiro Apalmo, otrora pitcher zuliano con cualidad internacional me sorprendió en ocasión de conversar con él en el programa El Sol de la Mañana, que conduzco por SURTV, en San Carlos del Zulia, con algunos ejemplares relativos.

La enseñanza estaba ahí, latente, constante y perseverante. Ya había probado suerte junto a Joe Escobar, Carlos Zabaleta, Evelio Faría, Pablo Vílchez, Danilo Acosta, Nerio Flores, Eduardo Fernández, Pedro Fernández y Orlando Galofre en Panorama. Por lo tanto, ya sabía, al menos, cargar los bates.

Fueron muchos los gratos momentos hasta el pase a la Secretaría de Redacción en Crítica y luego el viaje a Caracas a probar suerte en Zeta y Auténtico, para seguir como co-fundador de El Nuevo País. Nos vimos nuevamente en La Columna, desde mi posición de Coordinador de la corresponsalía en Caracas. Invariable la amistad y la enseñanza.

De Blackman admiro su lenguaje propio, luminoso, festivo, en el que detallan metáforas y neologismos, así como su capacidad de abarcarlo todo, de oscilar entre lo político y lo mundano, lo íntimo/poético, lo cristiano y lo externo.

Igualmente su capacidad de generar lenguaje, su actitud o la valentía a la hora de combinar en un mismo texto géneros, personajes, situaciones y lugares.

Hoy, recuperándose ambos de quebrantos en su salud, elevo mis plegarias al Altísimo porque les conceda muchos años más de agudeza visual para seguir descubriendo prospectos y llevarlos a La Gran Carpa del periodismo venezolano, porque indudablemente, el Zulia es nombre y luz de Venezuela.

El periodismo es el mejor oficio del mundo. Gabriel García Márquez ¡Y se acabó el papel! jairov2006@gmail.com / @dulcedeplatano
UNETE



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