Por fin, por fin Fausto Vallejo dejó después de 18 meses de idas y vueltas la silla gubernamental de un estado ingobernable (ingobernable al menos para el propio gobierno); la figura decorativa y que el Presidente ha decidido hacer un lado más por su debilidad política que de salud; Michoacán, una de las cunas de narcotraficantes y donde solo los cárteles eran los que dominaban a una población ensombrecida, ahora pasa a manos del gobierno federal.



