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La gran derrota de Calderon, el error de querer convertir al PAN en el PRI


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21/05/2014

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Los resultados de la elección del pasado domingo para elegir o reelegir al Presidente nacional del Partido Acción Nacional, tienen diversos efectos que derivan en varias lecturas y por supuesto perspectivas de presente y futuro.




Empecemos por apuntar que el resultado contundente de la votación, elimino la posibilidad de un conflicto posterior, a pesar del tono rijoso de la campaña, al final de cuentas Ernesto Cordero termino por reconocer los conteos.

Si bien esta circunstancia habla bien del proceso democrático interno del panismo, la coyuntura misma de la elección tuvo una profunda influencia, precisamente en relación al animo democrático.

Es decir que para la militancia panista no solo estaba en juego una elección mas de dirigentes, sino el regreso a su vocación democrática tradicional, que se había tergiversado cuando Felipe Calderón fue Presidente de la Republica.

Los panistas podrán tener muchos defectos, amen de sus virtudes, pero la principal, la joya de la corona y motivo de un orgullo genuino, había sido sostener siempre procesos internos de elección democráticos.

Hasta que Felipe Calderón, aprovechando las ventajas extraordinarias de ser Presidente de la Nación, intento a toda costa y por un momento lo logro, transformar a su partido en una copia del Revolucionario Institucional.

A pesar de que por sus antecedentes personales y familiares Calderón, tendría que ser considerado un panista de cepa, sin embargo con el poder y la fuerza de la Presidencia a su disposición traiciono sus principios, al imponer en la dirigencia nacional partidista a German Martínez, a Cesar Nava y casi lo logra con Roberto Gil.

Se dice que el poder los hace a todos iguales, Calderón no pudo evitar la tentación de convertirse en un Presidente como lo habían sido los priistas anteriores, cuando esa había sido al menos en el terreno doctrinal, la principal diferencia entre ambos partidos.

De tal suerte que independientemente de las características de Gustavo Madero y Ernesto Cordero como competidores, la candidatura del segundo representaba la intención manifiesta de Felipe Calderón, de asumirse como el líder atemporal del partido, lo que supondría el establecimiento de un cacicazgo.

En el resultado final de la elección lo que se observa es precisamente el rechazo de la militancia y los cuadros dirigentes hacia esa intención, la derrota de Felipe Calderón, mas aun que la de Ernesto Cordero.

Eso independientemente de que también durante los doce años de los gobiernos panistas, el comportamiento de la gran mayoría de quienes fungieron como funcionarios, resulto mucho peor que la de los regímenes priistas anteriores, tanto en términos de eficiencia, como de corrupción.

Pero además, a Calderón pareció olvidársele, que el priismo asumió de forma diferente el terrible espectro de la derrota, privilegiando una unidad que antes de la misma era enunciativa, para convertirla en la fuente de sus aspiraciones.

Visto así el enfrentamiento entre los grupos predominantes panistas, no puede augurar la garantía de un transito hacia esa unidad de cara a las próximas elecciones federales.

Recordemos que Madero ha sido electo hasta la celebración de los próximos comicios, por tanto su mayor responsabilidad tendrá que ser la de una reestructuración interna, tanto operativa como doctrinal para competir el año entrante.

La derrota de Calderón es un triunfo parcial de una parte del panismo, porque de suyo agranda la división y las posturas de los grupos, para algunos Madero será un dirigente mucho mas cómodo para el gobierno que Cordero.

Sin descontar que Madero ha dejado ver sin mayor sutileza, su inclinación hacia el Gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, con perspectivas a la candidatura presidencial.

Sin embargo Moreno Valle no es un panista de origen, y eso no va a ser del agrado de las facciones mas tradicionales del partido, lo cual supone otro argumento mas de disputa en el futuro inmediato.

Sobre todo si se considera que el gran reto después de este proceso electoral, tiene que ser por obligación de reconstrucción, porque si bien Madero obtiene una victoria legitima, lo que esta de por medio es si tendrá la capacidad de restañar heridas y unificar.

La unidad en principio es un objetivo que implica equilibrios, la incorporación de todas las corrientes, lo cual también obliga a repartir espacios tanto de dirigencia, como para la asignación de candidaturas, de otra forma la victoria aun indiscutible es parcial.

Porque la realidad es que hoy el PAN probablemente atraviesa el peor momento de su historia, suponiendo que después de gobernar doce años, tendrían que estar mas preparados para las siguientes competencias.

Pero no es así, están mas divididos que nunca, sin liderazgos capaces de convocar en la misma vía, enfrascados en lo que parece la repartición de lo muy poco que les quedo después de ser gobierno.

De tosa formas llama la atención la llegada del llamado “chico maravilla” el Diputado Ricardo Anaya a la Secretaria General, en la idea de una eventual renovación generacional con personajes de valía.

Aunque claro los reflectores que apuntan hoy hacia Anaya, se dirigen hacia el mas por sus capacidades personales que por una coyuntura de liderazgo interno, primero habría que ver que tanto le va a dejar hacer Madero.

En todo caso el futuro de Anaya apunta mucho mas a la gubernatura de Querétaro su estado natal, que a una posición real de influencia nacional, porque con todo y que en ese estado el gobierno del priista José Calzada es calificado como uno de los mejores del país, a Anaya no son pocos, incluso priistas los que lo ven sucediendo a Calzada Rovirosa.

Pero Querétaro fue uno de los pocos estados que gano Cordero, por lo que es natural suponer que los corderistas van a impulsar al Senador Francisco Domínguez para que el sea el candidato y no Anaya.

Siendo así no se ve que en el corto plazo, aun con el cumulo de virtudes que se le reconocen al joven Diputado Federal, este pueda asumir para la próxima elección presidencial un papel protagónico.

El reto panista, no solo el de sus dirigentes es mayúsculo, no se trata nada mas de hacer un papel de oposición como lo habían hecho siempre, hoy la búsqueda de las simpatías, tiene mucho que ver con la unidad interna y la capacidad de organización.

Difícil si, muy difícil, pero no imposible, de cualquier manera superar ese reto depende de los propios panistas, esa es la coyuntura y por ende la asignatura a resolver.

 

Twitter@vazquezhandall 





Etiquetas:   Elecciones   ·   Política   ·   Felipe Calderón   ·   PAN   ·   PRI

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