Espejismos y paralelismos

Discutía hace pocos días -de manera cordial, por supuesto- con un buen amigo de posiciones e ideas marcadamente apolíticas, sobre las similitudes que están tan en boga entre el PP y el PSOE. Me nombraba recientes casos de corrupción de uno y otro y he de admitir que, en algún momento, llegué a pensar que podía tener algo de razón, entonces recordé un acto del partido celebrado recientemente con motivo de las elecciones del 25 de mayo. En él, una compañera de Juventudes Socialistas, decía con cierto tono de reproche a uno de los ponentes estrella “nosotros damos la cara por el partido en la calle, a ustedes (refiriéndose a los líderes en las altas esferas) les toca darla por nosotros”. El ponente en cuestión, lejos de molestarse por la suave reprimenda, aplaudió la iniciativa y se comprometió a hacerle caso. Y ahí radica la que, a mi juicio, es la principal diferencia; la autocrítica, que no es poco.

 

. Me nombraba recientes casos de corrupción de uno y otro y he de admitir que, en algún momento, llegué a pensar que podía tener algo de razón, entonces recordé un acto del partido celebrado recientemente con motivo de las elecciones del 25 de mayo. En él, una compañera de Juventudes Socialistas, decía con cierto tono de reproche a uno de los ponentes estrella “nosotros damos la cara por el partido en la calle, a ustedes (refiriéndose a los líderes en las altas esferas) les toca darla por nosotros”. El ponente en cuestión, lejos de molestarse por la suave reprimenda, aplaudió la iniciativa y se comprometió a hacerle caso. Y ahí radica la que, a mi juicio, es la principal diferencia; la autocrítica, que no es poco.
Es mi intención hacer ver que la realidad es radicalmente distinta de lo que se pretende hacer ver eso sí, sin ánimo de hacer proselitismo, vote usted lo que le venga en gana, faltaría más (pero vote). Para ello, vamos a estudiar los partido desde su origen y mostrar las abismales diferencias que hay entre PP y PSOE. Para ello no vamos a diferenciar entre la presunta corrupción de unos y de otros, vamos a dejarlas aparte. Vamos a hablar de ideas y de personas, de proyectos y de obras.

Cierto es que el socialismo ha cometido algunos errores en épocas recientes, sobre todo a nivel económico, pero es innegable el avance que promovió en España a nivel social y de derechos individuales. Se puede acusar a los últimos gobiernos socialistas de no prever, de no calibrar algunas consecuencias, pero no de mentir, y cuando se cambió de programa, vino impuesto por Bruselas

Por un lado están los que acusan al PSOE de estar posicionado a la derecha del espectro político, esos que creen que la verdadera izquierda sólo existe en Corea del Norte o Cuba. Por otro lado están los nuevos partidos y formaciones que, curiosamente, tienen en sus filas a antiguos miembros de los dos grandes partidos, en especial UPyD, creado por una señora que fue militante del PSE-PSOE y, al no conseguir la secretaría general, decidió dejar el partido y formar su propia organización política, algo totalmente legítimo pero que indica hasta qué punto esta señora tiene cierto complejo de mesías. Luego tenemos a VOX, un partido que tienen en sus filas Alejo Vidal Quadras, un señor que dice que “viajar en primera clase pare un eurodiputado no es lujo, es necesidad”, y que fue hasta hace bien poco militante del ala dura del PP.

No sé cuál de estos tres sectores tiene más interés en que se relacione al PSOE con el PP, pero hay que dejar claro que, pese a casos individuales sobre los que el partido ha tomado medidas disciplinarias, como el caso de los ERE, donde el gobierno de Susana Díaz ha suspendido las ayudas a UGT hasta que se aclare el asunto de las facturas “infladas”, los caminos no pueden ser más dispares. La izquierda defiende valores, la derecha intereses. No hay más que echar un vistazo a los videos virales que circulan por La Red en los que se escucha todo lo que el PP no iba a hacer antes de la campaña electoral de 2011 y comparar con el panorama actual. A lo que sus acólitos responden con la consabida excusa de que la situación es por la herencia recibida.

Cuando se plantee a quien votar, vote a quien quiera, pero tenga en cuenta que no, no somos lo mismo aunque haya habido errores. Dirigir un país es complicado cuando se tienen ideas de izquierdas pero de ha de convivir con un mercado liberal depredador como es el occidental. Sólo el socialismo podrá recuperar el estado del bienestar que el neoliberalismo ha destruido estos años con el auspicio de la crisis y la disminución del déficit.

Siempre escucho en los discursos políticos que hay que convencer al pueblo. No hay que convencer, hay que demostrar, para ello, es necesario un contrato entre el partido electo y el pueblo, no sólo con los ciudadanos que han votado al ganador, sino con todo el pueblo. Aunque, como dice el dicho, “A río revuelto, ganancia de pescadores”

Hugo Roig Montesdeoca, empresario, escritor y militante del PSC-PSOE Telde, Delegado en el Comité Insular de Gran Canaria. Coordinador Adjunto y Profesor titular del Programa de Alta Dirección de la Harvard Business School, Harvard Managementor.Escribe aquí tu artículo
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