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Un Milaninómetro.


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03/05/2014


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La información buena, es cara, decía un editor amigo. Esa información gratis o de bajo costo, que llega a los hogares, que se encuentra en los diarios y publicaciones, no es información, porque alguien paga, para que esté en esos medios. (o para que no esté)




En esto radica el mayor problema de la sociedad y la mayor ventaja a la vez, para el poder (para todo poder, corporativo, económico, político y demás) 

Y esto no significa que el gobierno tenga razón, acerca de que los medios son capaces de manipular la voluntad de la gente e incluso hacer ganar, perder elecciones o destituir a un gobernante. Lo hemos analizado en columnas anteriores, un medio y más aún un multimedios, puede llegar a posicionar un candidato (no gratis) incluso ponerlo al tope de las encuestas, pero difícilmente, al menos en la realidad esto no se verifica, pueda hacer ganar elecciones o destituir a un gobierno. 

Hace 50 años lo dijo Perón "cuando tenía todos los medios en contra, gané las elecciones y cuando tuve todos a favor, me sacaron..." Más,  que todos a favor, el peronismo hizo un adoctrinamiento integral, desde las mismas escuelas, los textos escolares, la cínica acusación de "gorila o anti-patria" a cualquiera que criticara al peronismo y la estigmatización de periodistas y comunicadores que lo cuestionaron. Hoy no es muy distinto, aunque por la diferencia de épocas no sean tan grotescos, pero el pensamiento binario está instalado (y no solo en peronistas y kirchneristas, sino en su contra-cara, los anti) Podríamos citar también como ejemplo de que los medios no cambian elecciones ( lo hicimos en columnas anteriores) la reelección de Menem en 1995 con Clarín, La Nación y Página 12 en su contra, entre otros. O al mismo Menem en 2003, cuando todos los medios lo responsabilizaron de la corrupción (La Fiesta) de los 90' y le ganó a Kirchner, pero desistió del balotaje. Y más cerca Cristina en 2011 con cientos de portadas negativas de grupo Clarin y todos sus medios en contra.

 Este juego enloquecido de relatos, lo único que consigue, es que ambos bandos que interpretan cada uno, solo estén pendientes y sometan a los demás a estarlo, de sus temas. Así se abandonan todos los demás temas, se reducen todos a lo mismo. Como si fuera igual  o tuvieran las mismas causas, las adiciones, el  bullying, la violencia de género, la violencia criminal, la violencia ciudadana, la pobreza, la crisis económica, la crisis energética o la infraestructura obsoleta, colapsada o ausente. Los temas son vastos y las causas lo son mucho más. En algunos es responsable directo el gobierno nacional, en otros es compartida esa responsabilidad y en la mayoría, todos somos en parte responsables.

Algo parecido ocurre con la protesta social, sindical y política, todas tienen distintas razones, pero por el verticalismo insoportable que planteó el gobierno nacional (rasgo absolutamente peronista) desde un crimen, la inflación, los bajos salarios, las actualizaciones de mínimos impositivos, una inundación, un corte de luz o una alcantarilla. Todo se reduce a reclamar al gobierno nacional y con razón, la presidenta inaugura desde una obra de envergadura, hasta la remodelación de una fábrica de heladeras.. Eso si, para las malas noticias, Cristina no está. Cuando hay que hacer un anuncio antipático, de ajuste, que genera suspicacias, donde hay que dar explicaciones o peor aún, justificar lo injustificable, en esos casos, deja solos a sus funcionarios. 

Esta comunicación perversa, expone los extremos (que como extremos se anulan) fabrican las dos versiones a favor y en contra y se pierden los hechos y los motivos de esos hechos.

Desde el oficialismo, pese a la rotunda negativa política de la oposición y social, se analizó una Ley para reglamentar los Cortes y Piquetes. Su antipopularidad, hizo que ya no se siga insistiendo, pero lo cierto es que la protesta (como la conocemos) no funciona(solo en 2014 hubo más de 1500 registradas). No importa cuanto dure, cuan extrema sea y que se ponga en juego, ninguna protesta con cortes y movilizaciones, logra cambiar nada. Sin embargo la sola negativa de la oposición y de la sociedad a reglamentar la protesta, hizo que se desistiera de la ley (por ahora). ¿Es claro no? Al gobierno le importa más la opinión generalizada acerca de algo, que crea concepto,  que la protesta de minorias y que incluso ese algo,  sobre lo que opinan las mayorías, el tema es no contradecirlas en lo visible. Lo mismo pasó con el sondeo de retomar el Servicio Militar obligatorio, para jóvenes que no estudian ni trabajan. En esto el propio oficialismo se dividió (adrede) en realidad desde el seno mismo del poder surgió la iniciativa, como parte de un plan que pretende relacionar cada vez más a las FFAA y la sociedad, sobre todo los sectores más vulnerables de la sociedad (y menos informados) Estos sectores al igual que la militancia (kirchnerista y peronista) están habituados al verticalismo, a depender, a recibir consignas de acciones (y hasta ordenes, bajo amenaza) El sistema de punteros políticos (barras bravas y narcos también en algunos casos y sino de seudo líderes de ONGs se manejan así) son el verticalismo visible y que responde a la política en los barrios pobres. A este organigrama se lo completa, con el relato de "el gobierno te dio y te da " (Cristina básicamente) como si los recursos para planes, asistencia social y las pocas obras que recibieron los sectores pobres, hubieran sido de la presidenta y no fondos públicos aportados por toda la sociedad, incluso por ellos mismos.

Tenemos un problema con la Ley, además de con la información y no me refiero a las leyes que faltan, porque esas, si la mayoría kirchnerista no quiere, no van a salir (hasta el próximo recambio, como la Ley de Acceso a la Información Pública por ejemplo) sino con las leyes que si tenemos, que muchas veces cuestionamos al gobierno y al mismo congreso por no respetarlas, pero desde la sociedad poco se respetan.

La sensación de que la ley (en general) es laxa y se acomoda a intereses (u otras cuestiones más graves) y que se respeta o no según, es un verdadero problema. 

Los ejemplos simples de acomodamiento y resignación, abundan. La primaria y la Secundaria son de asistencia obligatoria por ley, pero tanto política como sociedad, asumen sin ningún complejo, que tenemos más de 1 millón de niños y jóvenes fuera de la escuela. No inmuta a policías, asistentes sociales, profesionales, políticos, ni tampoco a ciudadanos comunes, ver chicos juntando cartones o basura con sus padres o hermanos mayores. Luego en los discursos, se rasgan las vestiduras por los Ni.Ni, el trabajo infantil o la delincuencia de menores, pero cuantos vemos a diario y no tomamos ninguna acción al respecto. 

Planteado así parece una utopía, pero en realidad es de lo más practico, es más sencillo ayudar y ver que se cumpla esa ley, con alguien que tenemos a nuestro lado, que con los niños de Pueblos Originarios o los hijos de yerbateros explotados, que viven a kilómetros de Buenos Aires. Esto no quiere decir, que esté mal el compromiso, al contrario, es bueno sumarse a firmar petitorios en internet, pero es mejor, tratar de hacer algo, por él que se tiene cerca.

Esa laxitud (impotencia aveces también) de no poder o no saber cómo hacer cumplir una ley tan básica, en parte es porque no logramos ver, que esa obligatoriedad de ir a la escuela, es en realidad un derecho que tienen esos chicos Un derecho que seguramente no lo ven de ese modo y sobre todo no tiene esa información. Quizá el comienzo de alguna solución, no esté tan distante de un ciudadano común (aunque la política lo tenga muy a la mano y no lo haga) y no sea más que informar de ese derecho, al niño, al padre o al joven. 

A estas tragedias diarias nos vamos acostumbrando, después nos acostumbramos a otras peores, más tarde se justifica,  que uno de esos chicos de hace años, termine disparando a una embarazada y cuando nos damos cuenta del horror que permitimos, a cualquiera que se le ocurra violar la ley,  los mismos ciudadanos que se resignaron de llegar hasta ese punto, lo linchan. 

Sin concientizarlo vamos cambiando nuestro sistemas de valores (si es que alguna vez tuvimos uno en común) esa misma laxitud va impregnándolo todo y nos acostumbramos a soportar violaciones de las leyes, desde nuestro entorno cercano, hasta en las instituciones y la política.

Hoy todos (los decentes al menos) hablan de "que esta vez no haya impunidad y que la corrupción se pague". A cualquiera que se le pregunte, aún oficialista, va a decir que está en contra de la corrupción y que hay que dejar a la justicia que lo determine. Pero lo cierto es que en la Justicia, también hay denuncias e indicios de corrupción entre sus miembros, por lo que esa respuesta y  todas las intervenciones en corrupción,  que tuvo este tiempo la Justicia con el poder político, es una hipocresía en si misma.

"Qué nunca se juzgó a nadie en el poder... que así es la política... que es parte de las reglas de juego..." son frases que escuchamos muchas veces, para justificar, desde mala gestión, beneficios a grupos de poder (económico y corporativo) y hasta verdaderas ilegalidades. Cada bando ve la ley con más o menos flexibilidad, depende si se trata de un propio o un adversario. Pero también así evalúa la gestión, los errores, las mentiras de la política y los malos resultados, que de seguro van a volver a pagar los mismo (los más pobres) y  que en el final de este gobierno, se están repitiendo.

Este fin de ciclo, pese a que debería haber prioridades (como los niños y jóvenes pobres excluidos, Jubilados y mayores sin beneficios, las familias marginadas y los sectores vulnerables) ya es evidente que no será así. Las últimas medidas, justificadas por el gobierno, cómo si el mercado lo hubiera obligado a tomarlas, claramente perjudican a esos sectores y beneficiaron a Bancos, Corporaciones y Tenedores de Títulos y monedas extranjeras. Si así se empezó a paliar la crisis, por lo que se conoce, se va a seguir en ese camino de ajuste y devaluación (una nueva devaluación en el segundo semestre 2014 y otra en el primero 2015) y se va a terminar peor, para los que viven en moneda nacional. Por eso no es de esperar que el gobierno haga nuevos programas sociales y  universales, no clientelares y que le sirvan a los más vulnerables.  Tampoco es probable que se instrumenten políticas anti corrupción y mucho menos que avancen las causas o terminen en la justicia, las que todavía no se denunciaron.

En suma, pobreza, clientelismo, dependencia del estado, combate al narco (serio, profundo y sistemático) , inseguridad y corrupción;  los próximos dos años, casi nada se hará. Habrá que seguir conviviendo con eso, evitando la resignación y que esa impotencia, se convierta en realidad permanente. 

Por esto y volviendo al ejemplo de los chicos y su derecho a estudiar, que más de un millón no lo usan (si es que lo conocen) ese es el comienzo de otras resignaciones. Lo mismo pasa en la política, hay determinados temas básicos, que cuando se permiten, se aceptan, luego se naturalizan y terminan resignando a la sociedad. 

Cuando se pregunta por corrupción, todos están en contra y dicen que debe juzgarse. 

Cuando les preguntan a quien votarían hoy si fueran las elecciones o cual candidato prefieren de los que se posicionan como presidenciables, las distintas encuestas coinciden en que Massa suma entre el 21% y 28% dependiendo de encuestadores, Scioli entre 18% y 21% Macri entre 12% y 16% y los candidatos de UNEN Binner, Cobos y Carrió entre 6% esta ultima y de 9% a 12% los dos primeros, pero como son de un mismo frente, sumados ocuparían un segundo lugar en un balotaje (si los votantes de los tres votan solo a UNEN) 

Si el Kirchnerismo cometió actos de corrupción, que en un futuro se prueben en la Justicia (una justicia sin corrupción) Massa por haber sido Jefe de Gabinete, Cobos por haber sido Vice presidente, Binner por haber sido un aliado en el Congreso y Gobernador durante parte de la gestión K y Macri por haber sido también gobernador, pero sobre todo, por haber tenido el apoyo del FPV en la Legislatura, fueron parte, responsables, conocedores, encubridores o participes de esa corrupción. 

Habría que hacer mucho detalle (que conozco) de,  en cuáles casos esto se verifica. Pero lo cierto, es que por ahora los preferidos del electorado, para ser presidentes del país a partir de 2015, son personajes políticos, que de algún modo, por acción, omisión o por resignación, estuvieron, conocieron, fueron parte, permitieron, rosaron o al menos no denunciaron (y era su obligación) posibles hechos de corrupción. 

Ese es un hecho que nos devuelve la realidad, entonces la pregunta es inevitable ¿realmente estamos en contra de la corrupción? 

La otra pregunta inevitable sería ¿se saben los detalles, hechos y posible corrupción, que cada uno de los candidatos pudo al menos conocer?

La respuesta de seguro es no, la mayoría de la sociedad y ni hablar del tercio más pobre, vulnerable y desinformado, no conoce esos detalles y por eso cada quien, responde en esas encuestas, viendo en ese candidato un cambio, cuando los preferidos, todos, fueron parte de la buena y mala gestión (incluso de la corrupción) de este gobierno.

El que si sabe todo eso, él que tiene esa información que sirve, que es cara, que no tiene cualquiera, es uno de los personajes menos conocido (pese a haber salido en PPT) y menos visible de este y del próximo escenario.

Milani sabe todo de todos, sobre todo del gobierno y será por eso, que con denuncias de DDHH más graves y fundamentadas, que las que tuvieron otros, hoy juzgados y encarcelados por genocidas (como el Ex Comisario Patti) él está libre, es jefe de las tres fuerzas armadas y un elemento principal del pos kirchnerismo 2015.

Lo sabe todo de la oposición, del gobierno, e incluso de jueces y fiscales.

No va a ser sencillo el poder, del que puede ser capaz este hombre. Hay fuentes peronistas, a los cuales ya el kirchnerismo y la división del peronismo les preocupa, con visión de futuro, pero que les preocupa mucho más, según sus propias palabras "los sueños chavistas de Milani utilizando el aparato"

¿Si sabe tanto de todos, quien se le va a oponer?

La respuesta es sencilla, aunque no me atrevería a hacer un listado; se le van a oponer democráticamente, los que no tengan nada que ocultar.

Los mismos que de aquí a 2015, van a seguir hablando de la corrupción (por que no fueron parte) y van a pedir que se haga un gran acuerdo, para que no haya impunidad.

La ética política y la decencia, ya tienen un modo de medirse... un Milaninómetro.

(sirve también para empresarios, medios, sindicalistas y periodistas)















Etiquetas:   Economía   ·   Cristina Fernandez de Kirchner   ·   Crisis Social   ·   Daniel Scioli   ·   Mauricio Macri

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