SONETOS, Juan Cu

Foto arriba: Yolanda Yvonne Montes Farrington,"Tongolele" (Washington 1932) "y Juan Cú en el Edificio de la Lotería Nacional México ciudad MX

 

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  • Sí, de su voz, su boca libre mana
  • un hálito de lógica radiante
  • mostrándo de sus labios su talante,
  • no es otra, una mujer, la culterana.
  • Nacida, sí, del mundo novihispana
  • con un dejo Francés de lo galante,
  • pareciére una rosa trashumante
  • convertida en clavel americana.
  • Y no olviden su gesto tapatío
  • que propone gentiles los laureles,
  • coronando con índice albedrío
  • su larga crín airósa de corceles,
  • montado a sus constantes ojos brío
  • a nuestros ojos laxos, sus vergeles.
  • Juan Cu
    • Respuesta a Sor Juana
    • Soneto de Juan Cu
    • “...porque a mis brazos duermes en mi lecho
    • tu voz callada encuentra que no había
    • quien te amara de amores satisfecho.
    • Soy tu deseo Juana que en mi ardía,
    • y en tu cabal mirada, yo sospecho
    • que no será amor, tu bizarría."
    • (De uno que sí te quería) Juan Cu
    • Cuanto fatal veneno, mía Adhara,
    • los buenos libros dejan su contexto
    • a los pobres lectores so pretexto
    • de escribirlos a quién se los pensara.
    • Y no habría por qué la queja clara
    • de aquéllos sus lecturas en el texto,
    • escribir con la mano al año sexto
    • las memorias que en mi yo preguntara.
    • Libros fueron impresos, dos, no más
    • los que se escriben unos a los otros,
    • y los que se publican los demás.
    • Nuestra vida es un libro que Jamás
    • muriendo está, sí el tiempo de nosotros,
    • escribe uno tan sólo, y nunca más.

    • ARTE POÉTICA
    • SONETO
    • (A Norma Bazúa in memóriam)
    • Cualquiera que su canto lleve Norma,
    •   apercibido sea si sus versos
    • gloria lleven, desde los campos tersos
    • hasta los campos santos, su reforma.
    • Y escuchar que entre los maitines forma
    • una acriluz desde la noche inmersos:
    • un alta efígie, plácida de adversos
    • primores en la nítida disforma...
    • Y comprender la noche y la luz ciegan
    • al ojo que en su vanidad arroja
    • un torrente de imagenes que riegan
    • sobre este mundo, su falsedad floja,
    • un mundo de arrogancia en la que bregan
    • ¡ el ardid !, tras la tinta-sangre-roja.
    •  Juan Cú
    • A una Rosa
    • "...dilata tu nacer para tu vida,
    • que anticipas tu ser para tu muerte...Luis de Góngora y Argote S. XVI
    • "...con que con docta muerte y necia vida,
    • viviendo engañas y muriendo enseñas! Juana de Asbaje y Ramírez s. XVII
    • "...en las letras de 'rosa' está la rosa
    • y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'. J.L. Borges s.XX
    • A una Rosa
    • Nacida en el jardín de la pastora
    • mueres donde la gloria se respira.
    • Eres como aquel dios que se le mira
    • tan sólo aquella vez como la aurora.
    • Mas la espina que llevas dentro aflora
    • como un arma en la mano que conspira
    • contra de una verdad que en ti es mentira,
    • acallando tu muerte vencedora.
    • A herír perenne a quien a tí te adora
    • pues bién sabes la mano del poeta
    • en que te posas -- álgida y criadora--
    • Urna floral de tálamo traidora,
    • tu frágil galanura se completa,
    • ante tu propia muerte seductora.
    • Juan Cu

    • LUIS DE GÓNGORA Y FRANCISCO DE QUEVEDO Homenaje a Góngora y Quevedo de sus versos Contras del Siglo XVII
      • Al matador la espada y negro el toro,
      •     la muleta así fronda de buen grado,
      •     piernas rectas y el culo levantado
      •     se yergue erguido, fama su decoro
      •     al poeta mejor del Siglo de Oro,
      •     como se dijo al Góngora burlado:
      •     si fuere un hombre a su nariz pegado
      •     sus versos como espada conmemoro.
      •     Góngora:-Felíz Quevedo, pájaro de Lope,
      •     tus versos graves de brevedad floja
      •     y la cadencia suave de… galope
      •     Quevedo:-Aquél Góngora culto,demás síncope
      •     entre greñas y griegos se acongoja,
      •     intérprete confuso del apócope

      •     EL TORO DE LIDIA
      •     Un portento Andaluz de negra noche,
      •     su masa grave y el suelo tiembla, cruje;
      •     es Mino de la anciana Creta, y muge,
      •     bufa, mata lo vivo sin reproche.
      •     Sus cuernos son el A del hambre y broche
      •     revesado la letra Alfa, y brujee:
      •     La cábala, El Talmud y el moro empuje,
      •     son los símbolos de la Cruz anoche.
      •     Es la cara de un Cristo ensangrentado
      •     sobre el cuerpo del moro embravecido,
      •     esperando de un arte derrotado.
      •     Es pues un rito extraño y muy privado,
      •     un circo trascendente envilecido
      •     ante un dios que al morir no fue vengado.
      •     Juan Cú
      •     A unos ojos
      •     Víase una mujer bastante pura,
      •     su melena a sus hombros como frondas,
      •     si un árbol a sus ramas Sol oronda
      •     de sus cabellos a los campos Miura.
      •     Mírase entre sus ojos galanura
      •     cuando ellos su mirada, la Gioconda,
      •     contemplarlos longinos a la ronda
      •     al paso de los hombres su hermosiura.
      •     Mas son sus labios mármol y Carrara,
      •     rumor oculto apenas y se nombra,
      •     a mí, hacerlos versos esculpiera.
      •     Si así fuere su alma, bien (h)errara,
      •     dictare su belleza sutil sombra;
      •     aquel que de sus ojos se escondiera.
      •                Juan Cú

      •     LA MUJER CASTIZA
      •     Allí en la barandilla, una moza
      •     alegre con sus ojos contemplaba
      •     a un hombre que en el coso se paseaba
      •     ante la muchedumbre victoriosa.
      •     Aquélla de cabellos largos osa
      •     desde su cabellera, acariciaba,
      •     los ojos del torero la miraba,
      •     con besos en su boca hacerla esposa.
      •     Más ¡ hay ! que así el destino nos reseña,
      •     lo que el vulgo ama ora nos padece,
      •     el amor la castiza nos lo enseña:
      •     que no se debe amar, sí no merece
      •     de dios al santiguarse en mano y seña,
      •     la vida en una bestia, si fenece.
                                 Juan Cú

    MINERVA

    • Fuere su nombre diosa del Parnaso,
    • a su oficio la tradición ingente,
    • protegernos su luz inteligente,
    • a los pobres mortales a su paso.
    • Mas como virgen protectora al caso,
    • ya nacida de Zeus penitente:
    • sabia tiene del ave y la serpiente,
    • como gloria y traición tiene el abrazo.
    • Diosa, protégenos de la ignominia,
    • y de su hermana menor la ignorancia
    • para todas las noches de vendimia;
    • has de nosotros cause en la prestancia,
    • y no olvides guardarnos en la nimia
    • oquedad de tus manos, tu elegancia.
                          Juan Cú

                     La tragedia de Juan y la Gabriella Novelli.    

      • Esos luengos maitines de Verona...
      • es canto grave bajo el cielo bruno,
      • la promesa y un beso inopurtuno,
      • un abrazo, un te quiero y una alondra...
      • Fueron mudos testigos la Tizona,
      • el ámbar, el pachuli y lo moruno.
      • La vastedad de amor premió neptuno
      • con esa sed de amantes que atolondra...
      • Ésta promesa humana es más divina
      • y los dioses invocan la comedia,
      • ansiosos de ver cómo se culmina
      • éste ardor de la carne que remedia
      • nuestra prueba de amor que no termina,
      • amándonos los siglos la tragedia.
    •                   Juan Cú
    •  Afrodita (Retrato Para Alma Rosa Brisa Tapia, México)
    • Sería "magestad la su belleza",
    • su larga efigie y transformada altura;
    • desde las diosas griegas la escultura,
    • sus hieriáticos ojos, su destreza.
    • Pero al mirarse el rostro su nobleza
    • ha de inspirar poetas la mesura,
    • más habrá alguno, nunca la textura
    • de su piel acaricie sutileza.
    • Así, como la brisa su cabello
    • estremece, sutil, a sus amantes
    • manos sobre la piel hacia su cuello;´
    • así, hasta el luengo dorso las fragantes
    • briznas que tráe la lluvia su resuello,
    • sus lánguidos alisios las bacantes.
                           J. Cú

    Retrato

    Desde sus cabellos como dos ríos, corriendo por la sien al vértigo del agua surtidor.

    Desde lo alto del pensamiento a sus hombros cae, y el ánima, vertedor de aquél líquido intelecto, dibujando frondas de grácil fuente hasta sus senos; emporio insaciable donde cada "úvula" repleta de ansiosa vida, mis labios sujeta como para no dejar la mía, nunca más.

    Y la mano sostenida en la medida del cenit de su cuerpo, el llamado medio día, donde el confín de la espalda se abruta, la cordillera bondadosa resplandece, recorre felíz, digo, la mano, sinüoso, desde los altos montes al profundo abismo, donde otra vez el deseo persistente, otorga al amor constante el premio de enamorarse por última vez. Juan Cú

    UNETE



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