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El relevo en la Comisión Federal de Electricidad, fue cuestión de criterios politicos


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07/02/2014

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Uno de los más importantes dogmas del priismo, sino el que más, es la institucionalidad, es decir la obediencia absoluta a la investidura presidencial, sobre todo en los círculos más cercanos a la concentración del poder.


El régimen priista ha funcionado y lo sigue haciendo, bajo el respeto irrestricto de sus reglas, un formato riguroso al interior que no permite ningún tipo de desviación en ese sentido.

Esto por supuesto no ha limitado que en el pasado, algunos destacados miembros de la cúpula, hayan tratado de apartarse de esos preceptos, lo que en todos los casos provoco su destitución y en la gran mayoría su retiro de la carrera política.

Evidentemente esos escarmientos consolidaron el poder de la investidura, de tal suerte que para los priistas, la desobediencia se entiende como un pecado capital, para el cual no hay ni perdón, ni redención.

Las reglas de este esquema se hacen cada vez más severas, conforme se adquiere mayor jerarquía, no solo porque la máxima disciplina sea un requisito indispensable para ascender, sino porque los integrantes más importantes, tienen que predicar con el ejemplo.

Considerando estas reflexiones, el sorpresivo relevo en la Dirección General de la Comisión Federal de Electricidad, nos remite en consecuencia a pensar que los motivos de la destitución de Francisco Rojas, se relacionan directamente con esos argumentos.

Públicamente están circulando versiones respecto de que la causa del reemplazo de Rojas Gutiérrez, obedece precisamente a su inconformidad con el sentido de la Reforma Energética, situación que genero una distensión personal, entre el Director General de la CFE, y el Secretario de Energía Pedro Joaquín Coldwell, en su calidad de cabeza del sector.

Independientemente del rechazo individual de Francisco Rojas hacia la Reforma, y su ausencia total en el proceso de aprobación de la misma, cuando la dependencia que dirigía, es una de las más involucradas en el tema, el régimen no puede permitirse ningún tipo de insubordinación.

Porque no se trata de un asunto de convicciones, ni siquiera de diferencias en cuestión de criterios técnicos, lo es de absoluta obediencia como ya explicábamos.

Lo que llama poderosamente la atención, es que Rojas Gutiérrez es un miembro de la elite priista desde hace décadas, no es ningún improvisado y conoce perfectamente sus reglas internas y funcionamiento.

Por lo tanto hay que asumir que su actitud no se deriva de la omisión, sino de un pleno convencimiento, sabedor de los riesgos que eso implicaba y que finalmente dieron pie a su remoción.

Ahora bien, precisamente considerando el nivel, experiencia y posición de Francisco Rojas, quien por sus antecedentes y edad no necesariamente es un personaje que tenga mayores aspiraciones futuras, o estuviera cuidando no quedarse sin trabajo, lo que se deduce es que al interior del gobierno, hay elementos que no coinciden con los objetivos del régimen.

No se puede hablar de un rompimiento interno, pero sí del reconocimiento de que algunos miembros de la propia cúpula del poder, no están de acuerdo con la ruta trazada por el ejecutivo.

Al final de cuentas el Presidente tiene la atribución de escoger a los miembros de su equipo y prescindir de ellos cuando así lo estime conveniente, eso no está en discusión, sin embargo las razones para hacerlo importan, además de que son el reflejo de lo que sucede en la intimidad del poder.

Es por eso que el nombramiento como nuevo Director General de la paraestatal, que recae en Enrique Ochoa Reza quien se desempeñaba como Subsecretario de Hidrocarburos en la Secretaria de Energía, tiene como principal objetivo, mantener el control.

Porque aun y cuando Ochoa Reza tenga una preparación académica sobresaliente y sea un experto en el tema energético, su principal virtud es la pertenencia al grupo político cercano al Presidente, lo que se traduce en obediencia absoluta.

Finalmente lo que importa hoy en función de los objetivos del régimen, es la disciplina, más allá incluso de los resultados que puedan obtenerse de implementación de las Reformas.

Porque antes de los beneficios en materia de gobierno, el régimen tiene que sostenerse a sí mismo, mantener los preceptos que le dan forma, para poder aspirar a continuar en el poder.

twitter@vazquezhandall 





Etiquetas:   Política   ·   PRI   ·   Gobierno   ·   Enrique Peña Nieto   ·   Reforma Eléctrica   ·   Electricidad

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