.- reflexión: Escribir. @rchavezt
Si tienes algo que
decir, mejor escríbelo. Si tienes algo que escribir y vale la pena para ti, es más
que suficiente. Todos podemos escribir algo ya sea bueno, regular o malo. El
chiste es no dejar de hacerlo.
Algunos escriben
para crear confrontación, otros para transmitir noticias, algunos más para
difundir ideas, propuestas o simplemente crear temas de discusión.
Escribir en ciertos
países es muy arriesgado, te puede ir la vida de por medio al decir tu verdad o
lo que piensas. Sacar de ti demonios que llevas dentro es muchas veces escribir
con coraje y eso no es sugerible. Por cierto hay gente educada que no sabe leer
ni escribir.
La libertad para
escribir es muy relativa pues el poder te puede callar en cualquier momento que
le resultes incómodo. Callar las voces que escriben es querer matar a todos y
eso no es fácil.
Hay algunos que
escriben para atolondrar a la gente, confundirla de la realidad, perderla en un
mar de palabras inconvenientes y mentirosas para que nunca sepan una verdad
importante, destruyen mentes, deliberadamente tergiversan todo con ánimos
perversos de ganar una tontería o afrenta sin sentido. Contra esos hay que
escribir y delatar. La verdad y la ética se deben imponer.
Escribir para
señalar lo mal hecho por la autoridad es deporte nacional. El gobierno es un
cliente crónico del pensante que sabe decir dónde está el linchamiento, la
atrocidad, el abuso, el chantaje, el cuchupo o la transa. Aunque después venga
la represión directa.
Expresar al mundo
las ideas usando un medio aunque se tenga miedo. Decir la inconformidad social
es más sencillo que callar, muchas veces lo que se leer en otros es lo mismo
que tú estás pensando. Te solidarizas con eso voluntariamente.
Todo aquel que
escribe con palabras altisonantes que ya está hasta la madre de los abusos que
se cometen.
La parvada de
hampones que gobiernan no se sacia en un sexenio, desean eternizarse como si
fueran a lucir como trofeos o monos disecados en algún museo particular. Note
como hasta ahora son contados los políticos que han trascendido y nada se les
ha aprendido. Sanar heridas, desterrar temores, erradicar miedos, olvidar
rencores sublimando el amor por los demás resulta ingenuo, pues es precisamente
por eso por lo que todos escribimos. Para no olvidar y si recordar que alguien
lo dejo a tiempo y en su tiempo, aunque la perversidad siga.
Siempre habrá malos
y buenos en el medio. Unos combatirán a los otros escribiendo mentiras contra
verdades, luchando por una sola razón justa que solo se alberga en la verdad
corta y sencilla. Es más la gente que ama la mentira que la simple verdad.
Escribir para
expresar nuestro desacuerdo con lo que se hace y se dice, pues en este país
siempre se ha dicho lo que no se hecho y se ha hecho lo que no se ha dicho.
Señalar los desatinos de la autoridad es estar en desacuerdo con unos cuantos
que toman las decisiones por muchos.
Hacer pensar a la
sociedad que se le engaña con promesas, sueños de opio, despensas, tarjetas y
otros medios menos sofisticados es pecar contra el buen vivir en armonía con
los que más tienen y tienen como principio el abuso sobre los demás.
El que escribe bien
intoxica lo malo del hacer público, cómplice del privado, pues la modalidad no
ha cambiado, solo se ha hecho más pública. Los años no han purificado la
complicidad entre lo público y lo privado, su combinación solo ha cambiado de
nombres que son bien conocidos por todos y al que dejen de untarle la mano, ese
será el delator de la transa.
Escribir sobre lo
que sea, pero hacerlo con propósito digno, siempre será recompensado, ya sea
con un tiro en la cabeza o un digno salario bien ganado. Usted escoge de qué
lado esta y con quien esta.
El predicador
económico.