Pedro De Leon Síntesis Informativa Opinión 04/02/2014

Jaque Mate / Héroe homicida Sergio Sarmiento 04/02/2014

 

. Cientos de personas se reunieron este fin de semana en la casa de la familia en Miacatlán, Morelos, para rendirle homenaje. Muchos eran familiares, otros vecinos o admiradores. Unas patrullas municipales escoltaron la carroza fúnebre. En la iglesia de Santo Tomás Apóstol, el propio obispo de Cuernavaca, Ramón Castro, ofició una misa de cuerpo presente.

La queja contra la falta de humanidad del gobierno de Texas, que ejecutó a Tamayo el pasado 22 de enero, era generalizada. "Es vergonzoso que en pleno siglo XXI se lleven a cabo este tipo de ejecuciones -dijo un familiar al periódico Excélsior-. Tal parece que estamos en la época de la Santa Inquisición. Debería darles vergüenza y temor de Dios".

Tanto el gobierno de México como la Unión Europea han cuestionado la ejecución de Tamayo, no por ser una víctima inocente sino porque en su proceso se violó la Convención de Viena al no habérsele dado la oportunidad de buscar la asesoría del consulado mexicano en Houston. La Unión Europea, de hecho, condena la pena de muerte en cualquier circunstancia.

Es claro que el gobierno de Texas ha violado la Convención de Viena. La propia Suprema Corte de Justicia de la Unión Americana lo reconoce, pero señala que el Congreso federal o las legislaturas locales deben emitir leyes que incorporen los principios de esa convención. Mientras eso no ocurra, los estados podrán seguir cumpliendo las sentencias. En caso de que se emita la nueva legislación, los estados tendrán que juzgar nuevamente a los extranjeros que no recibieron asistencia consular, pero no tendrán que liberarlos.

Hay buenas razones para cuestionar a Estados Unidos por no dar fuerza de ley a una convención que el país firmó y a la que Washington recurre cuando sus ciudadanos enfrentan problemas legales en el exterior. En cuanto a la pena de muerte, quizá habría que señalar a los texanos que no hay indicación de que la pena de muerte reduzca los delitos violentos. Pero de eso a convertir a un homicida en héroe, hay un gran trecho.

Tamayo fue condenado a muerte por haber matado a un policía en 1994. Es un castigo que establece con absoluta claridad la legislación texana. En México permitimos que nuestros policías sean objeto de abusos y agresiones, pero en Texas agredir a un policía es una falta de enorme gravedad.

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Pedro De Leon Mojarro
UNETE



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