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La libertad esta en la conciencia


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07/01/2014


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Hoy deseo presentar mi primera participación de 2014, pensando como el pasado evento que marco el mundo con el fallecimiento de Nelson Mandela, debería ser uno que recordemos día a día, porque vivimos una contínua hipocresía religiosa y política, afanada en la ceguera y lo absurdo, obviando las verdaderas cosas de la vida, las que valen, las que cuentan.  El gran Nelson Mandela me hizo reflexionar durante toda mi vida que a mis 37 años de edad algo que no se debe perder jamás es la integridad de ser quien eres sin temer a que te persigan por tener la voluntad fuerte de defender lo que creas justo. 


He podido observar como en ocasiones se vive una falsedad cotidiana que nos lleva lejos de la realidad social que vivimos en Latinoamérica, Europa y en todo lugar donde el fanatismo religioso y político son la orden del día. Cuando el mundo comprenda que el respeto vale más que una etiqueta de una supuesta fe que en lugar de sanar, hiere, que en ves de levantar, extiende la mano para hundir más en el lodo, que en lugar de compartir oportunidades, rechaza y en lugar de aportar, juzga, continuaremos observando como nuestras naciones se hunden sin paz y sosiego. 

Es triste que vivamos en un mundo insensible donde un niño tenga que enviar al Presidente de la ONU una carta por recuperar su única paz empleada en un balón de fútbol, que del lado Palestino haya caído hacia el de Israel y unos descorazonados soldados no tengan la valía y el respeto de dar de vuelta la misma para que ese niño lo valore y no continúe la cadena de odio que asquerosamente los adultos somos los responsables de crear y lo peor aún de heredar de generación en generación. Es lo que vivimos, lo que patrocinamos cuando nos hacemos de la vista larga de aquellas cosas que pueden llegar a cambiar lo hostil por lo pasivo, lo oscuro por la luz, lo cruel por lo comprensible, el odio por la igualdad. De seguro este niño Palestino con el poder de su corazón y su pobreza, tiene más valor que aquellos que dirigen Palestina e Israel, porque solo anhelaba jugar y con ello recibir de regreso su balón de fútbol para continuar en su refugio de inocencia, jugando con sus amigos mientras los adultos piensan como atacar, matar y destruir. 

Lamentablemente en Latinoamérica y para ser más especifico, en Puerto Rico, mi amada patria, observo con tristeza como se nos hunde la patria porque el pueblo no termina de comprender lo difícil del triste panorama económico que atraviesa, no termina de despertar y colocar sus pies en el frente de la lucha junto a aquellos y aquellas que sufren por no tener con que subsistir, que han perdido no tan solo sus empleos y ayudas prestadas por desempleo, sino la esperanza y la fe porque los gobernantes continúan atentando contra el pueblo, cargándose los servicios básicos que suben por las nubes sin que se pueda el pueblo defender porque no comprenden el valor y honor de hacerlo. 

La libertad está en la conciencia, pero aveces la conciencia ciudadana falla, porque en ocasiones hasta las conciencias religiosas van errantes predicando su moral en ropa íntima y desgastada, porque importa más rechazar al que no piensa como tu en credo o política o clase social o racial que simplemente respetar y compartir, porque un Testigo de Jehová no puede respetar a un Católico o un Bautista, porque no pueden sentarse en una misma mesa a compartir porque uno sea Evangélico y el otro Islamista o Budista, porque importa más el fanatismo barato que el saber que todos somos hijos de una misma tierra y una misma tierra y planeta y habitantes de este mismo universo y mundo, eso no es religiosidad, es falsedad e hipocresía, porque no se puede llevar un mensaje conciliador rechazando al que supone sea tu prójimo, eso no es libertad de conciencia ni libertad de culto, porque aunque vivamos una “libertad” de culto no somos capaces de respetar al que cree como al que no, porque se pretende que solo se escuche el credo que se profesa pero son ser capaces de poder respetar y compartir el de los demás, eso es una vergüenza y dicta lo mal que andamos en todos los aspectos sobre la verdadera unidad que de una ves y todas como puertorriqueños necesitamos para poder echar hacia delante esta hermosa tierra que sucumbe, donde los pueblos empobrecen y los jóvenes emigran, donde los abuelos y los padres regresar a llevar la carga económica de sus hijos y nietos porque han perdido sus empleos y encima el gobierno atenta contra toda ayuda social que reciben. 

Pienso que ya es hora de sentar cabeza y comenzar a avanzar lejos de tantos fanatismos desmedidos que nos alejan de las realidades que necesitamos cambiar, una mano que extender, una ayuda que prestar, un servicio que ofrecer, un camino que recorrer en unidad de quien piense diferente a nosotros y pueda quizás en dicha unión lograr llegar hacia la meta de una mejor nación olvidando las malditas fronteras que son creadas por nosotros mismos, creamos divisiones y verjas o altas vallas o muros donde el suelo que se pisa es el mismo de los Palestinos o los Israelitas, porque ambos sufren con igualdad el fanatismo religioso y político, porque ambos fanatismos son destructivos, abusivos, lastiman y hieren y lo peor, alejan y desunen. Me quedo con el nombre de Amir grabado en mi corazón, un niño Palestino con el mismo valor que los de Israel, triste que unos soldados inconscientes no respeten un derecho tan básico como el de unos inocentes poder jugar en libertad dentro de la guerra, que su balón de fútbol cae del otro lado del muro que manos humanas crearon y no tengan el valor de hacer la diferencia, eso les hace cobarde y mezquinos, tristemente. 

Pero Amir me dio una lección de humanidad más grande que cualquier adulto o religioso fanático, que cualquier líder de la ONU o político mundial, ese niño se fue con valor a buscar por los medios del diálogo algo tan justo como recibir de regreso su balón y no pelear o maldecir para recibirlo, quizás esos soldados no se percataron que en manos de niños como Amir se encuentra la esperanza no tan solo para los Palestinos, sino para quizás los hijos hasta de ellos como soldados Israelitas, prefiero aferrarme a la esperanza que ha dejado en mi interior ese pequeño Palestino que como el los hay también en Israel, que con unos soldados cobardes que no representan en nada la ley o la igualdad. 

Que nuestra libertad de conciencia sea más que un credo o partidismo político, sea el reflejo de todos los Amir del mundo donde sean más que etiquetas religiosas, que se puedan abrir las puertas de la verdadera libertad, derrumbar los muros y romper las rejas de la separación, porque todo está en nuestra conciencia. 

Me siento orgulloso de los niños, adolescentes y jóvenes como Amir que se convirtió ante el mundo como un mensajero de paz, por eso deseo cerrar esta colaboración con una frase de mi adolescente ahijado que ha despuntado desde muy temprana edad como un excelente escritor: “Las peores fronteras son las creadas por el hombre, son de papel y las vemos como si fueran indestructibles” (Josebb Antonuel “Bebito” Márquez Bonilla). 

Aprendamos a ser combativos con los medios que unan y no aquellos que separen y hieran, que seamos compasivos y tolerantes, racionales y llenos de ilusiones como Amir, que no nos falte la integridad que va por encima de fanatismos de credos o políticos que son transferidos de generación en generación robando las oportunidades a los niños y jóvenes que deberían recibir un mejor presente para que su futuro pueda ser pleno y mejor. 

Que en este nuevo año 2014 aprendamos a ser de una conciencia justa, noble, sencilla, plena para poder tocar esa libertad que une a las naciones y que hace que nos sentemos a las misma mesa Bautistas con Católicos, Agnósticos o Ateos con Budistas, en fin, sin fronteras o estereotipos absurdos creados por nosotros mismos, que el sentimiento de Amir sea de plena conciencia en nuestras vidas hoy, mañana y siempre. 

Enlaces sobre la noticia de Amir: link 1  link 2 



Etiquetas:   Libertad de Conciencia   ·   Palestina   ·   Israel

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