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El uso de la tradición en "El Mundo es nuestro"


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23/12/2013


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La película “El mundo es nuestro” (2012) es una muestra más de como el director Alfonso Sánchez refleja de forma excepcional los clichés de la sociedad andaluza.


Se trata de un trabajo que satiriza la sociedad sevillana actual a través de personajes arquetípicos. Todo ello con grandes dosis del humor más desenfadado y con una ardua crítica al drama del desempleo, la corrupción política y el insensatez bancaria.

Si nos disponemos a analizar el uso de la tradición en El mundo es nuestro, hemos de entenderla como un fenómeno que abarca desde la artesanía, fiestas, gastronomía, juegos, lenguaje popular y trajes hasta las costumbres y formas de expresión de una determinada región.

En este caso, nos encontramos con un atraco a mano armada en Sevilla, en el Barrio de Triana, donde el autor nos muestra varias expresiones de la tradición sevillana.

 

“EL CABESA” Y “EL CULEBRA”. DOS CANIS.

En primer lugar hablaremos de los protagonistas y asaltantes “el Cabesa” y “el culebra”, dos copias de una tribu urbana sumamente arraigada a esta tierra como es el “cani”. Se habla incluso de cani como una cultura, un modo de vida aparecido en Sevilla en los barrios de Triana o por el distrito de Nervión hace unos diez años, y que ahora está tomando fuerza por toda España, sobre todo en los barrios de clase media-baja. El cani también es conocido como angango (en Cádiz), kie, surmanito, wily (en Sevilla) burrako, villico, merdellón (en Málaga) o doncho o metrogitano (Granada). De hecho con la palabra “surmano” se denominan el uno al otro “el cabeza” y “el culebra”.

Ambos usan la ropa propia de este colectivo (gorra, pelo rapado o con greñas en la parte trasera de la cabeza, joyas de oro, chándal, zapatillas de deporte y camisetas con tribales) así como la jerga:

-          "Surmano","Suprimo": Vocativos genéricos. No expresan afecto o consanguinidad.

-          "¿Ave o no?": Derivado de "¿Sabes o no?". 

-          "Sosio": Referencia al que escucha, especialmente si se trata de un "colega".

-          "Aaaro iillo": Claro que sí, chiquillo.

-          "¿Tú qué me ehtáh, vasilando?": Esta suele ser la respuesta estándar cuando el cani en cuestión va buscando bronca.

-          "Que yo "tsoi" mu loco"

-          "Olé tú-uévo: Ole tus huevos

Todas estas expresiones presentes en la película así como muchas otras se han extendido desde este colectivo a buena parte de la juventud andaluza, que son utilizadas a modo de broma.

Por otra parte, en la película podemos ver un fenómeno muy arraigado a Andalucía en un ambiente de confianza entre amigos. Se trata del insulto gratuito para dirigirse a un “colega” y es precisamente muestra de esa amistad.

Finalmente, los canis son personas que normalmente viven en barrios bajos, están vinculados a la delincuencia, son pandilleros y tienen escaso nivel cultural. La primera escena de la película recoge a los protagonistas montados en una moto discutiendo sobre las injusticias del país, es precisamente la moto, el vehículo imprescindible de esta tribu urbana.

 

LOS CHAPÚS

Pasamos ahora a analizar la figura del desempleado desesperado por sellar la cartilla del paro y que a su vez lleva el mono de trabajo puesto, cosa que le reprocha el resto de los personajes. Él se defiende con que está haciendo un “chapús”.

Se trata de un término estrictamente andaluz. Se trata de una obra u oficio de poca importancia que hace una persona sin oficio u otra que pretende obtener unos ingresos extra. Normalmente es un trabajo corto, mal pagado y provisional que se suele cobrar en dinero negro.

 

EL SERRANITO

Y como tradición se considera también gastronomía no podemos dejar pasar el plato que los atracadores exigen a la inspectora Jiménez y que disfrutan todos los rehenes: el Serranito.  Es un bocadillo y una receta tradicional de Andalucía, el original se sirve en una viena andaluza o en un pan de mollete, y se prepara a base de filetes de carne de lomo de cerdo, una o varias lonchas de jamón serranorodajas de tomate y un pimiento verde frito. Este bocadillo se suele acompañar con salsa de mojo picón rojo, aunque también hay quien lo adereza con salsa alioli o mayonesa. El plato suele estar acompañado de patatas fritas.

Empleado normalmente como plato único, el serranito goza de una especial aceptación entre el sector joven de la población debido a su bajo coste. En un principio era una opción fija en los bares de tapas de Sevilla, pero con el tiempo se ha extendido por las demás provincias andaluzas. Su sencillez y facilidad de elaboración también le han permitido estar presente en los puestos de verbenas y veladas nocturnas que se celebran en la comunidad.

 

EL BAR

Seguidamente analizaremos el papel del bar. Al final de la película, cuando Fermín (el empresario desesperado que pretende volar la sucursal) aparece finalmente en televisión, podemos ver como grandes grupos de amigos o quizá compañeros de trabajo se reúnen en el bar para tomar una caña o incluso se reúnen alrededor de la televisión del establecimiento para comentar las últimas noticias. De igual forma, el comisario estresado por el devenir del secuestro, se refugia en el bar, se acomoda en la barra y le cuenta “sus penas” al camarero, quién le escucha mientras le sirve copas.

Los bares son establecimientos especialmente arraigados a la tradición de nuestro país y concretamente Andalucía es la comunidad donde más bares hay. Se trata de un espacio de vida social, de escuchar música y de encontrarse con los demás. En concreto, la barra del bar se puede entender como un espacio físico de encuentro, pues si te sientas en una mesa vas a comer solo o con las personas que escoges, en una barra te muestras más abierto a la socialización.

No obstante, según un estudio presentado recientemente por Coca-cola más de dos tercios de los españoles conoce el nombre del camarero de su bar favorito y que, incluso, cerca de un 30 por ciento le dejaría las llaves de su casa como muestra de confianza. Además, los españoles asocian a los bares con diversión o disfrute o consideran que es el mejor lugar para desconectar o encontrarse con personas queridas. Así, a pesar de la crisis, más de la mitad de la población asegura que se acerca a ellos y hay algunos, un cinco por ciento, va más de una vez al día y un 36 % va varias veces a la semana.

Realmente si las barras de los bares pudiesen hablar, no pararían de contar historias sobre las miles y miles de personas que buscan en ella un rato de entretenimiento, alivio u ocio.

 

LA HIPOTECA

Pasamos ahora a analizar la pareja de Natalia y Fran pues encarnan dos tradiciones de nuestra sociedad, la de hipotecarse y la de la figura del conocido como calzonazos.

En España, especialmente antes de la crisis, el hecho de hipotecarse era una tradición. En nuestro país, tenemos tendencia al inmovilismo y seguir rutas marcadas: encuentro un trabajo, me compro un coche, me caso, me compro una casa, tengo hijos, etc.

Por parte de las entidades financieras, las hipotecas antes de la crisis eran el activo estrella que “comprometían” al cliente con su banco durante un largo periodo. Las entidades animaban a la compra pues estaban dispuestas a conceder hipotecas a quien fuese sin muchos criterios de riesgo.

En España se pensaba que alquilar era tirar el dinero, un camino sin fin en el que nunca tenías nada propio. Comprar se veía como una opción segura, una inteligente apuesta de futuro para tener algo que luego dejar a tus hijos. Era la mentalidad general, heredada de nuestros padres y abuelos.

Así, si hace 10 años hubieran hecho una encuesta a la población, la respuesta mayoritaria hubiera sido que es mejor comprar un piso que vivir de alquiler, aunque tengas que pasar por una hipoteca y trabajar toda tu vida para pagar un préstamo con condiciones abusivas. 

Natalia y Fran representan en El mundo es nuestro a la típica pareja que va a casarse y pide un préstamo al Banco para conseguir una vivienda. Fran tiene ciertas dudas acerca de las condiciones especialmente a lo que se refiere al Euribor y a cómo afectará a su hipoteca. Ya se demostró que las entidades vendían que la hipoteca nunca cambiaba, después se demostró que esto era mentira, pues el Euribor vinculado a la misma podía ser manipulado. Natalia, sin embargo, pretende conseguir el préstamo a toda costa.

Siguiendo con la historia de las hipotecas, la crisis ha venido a mostrarnos que podemos quedarnos sin trabajo y por consiguiente vernos desahuciados y endeudados. Esto se refleja en el estudio que ha hecho el portal inmobiliario fotocasa que demuestra que en 2012 un 20% de personas vivía de alquiler en contraste con el 15% del año anterior. Esta cifra no supone mucho en comparación con la de otros países europeos, pero es importante teniendo en cuenta la mentalidad que imperaba en el país.  

 

EL CALZONAZOS

Además del caso de la hipoteca, Fran se comporta con su futura esposa como lo que conocemos como calzonazos. Natalia se presenta como una mujer de carácter, la que marca las pautas de sus vidas, y él parece no tener más remedio que asentir en silencio.

Así llamamos calzonazos a un hombre débil y condescendiente que se deja manejar fácilmente, especialmente por su mujer. En nuestro país es considerado un insulto para los hombres, y quien lo recibe se muestra altamente ofendido pues se considera un ataque a su hombría. Concretamente en Andalucía, las mujeres tienen fama de tener carácter y temperamento para dominar a los hombres y este término se usa con bastante frecuencia. De hecho, podemos recordar a la famosa chirigota ganadora del Carnaval de Cádiz 2004 llamada “Lo que diga mi mujer” que parodiaba a esta figura o la película de Paco Martínez Soria “El calzonazos”.

 

MIRAR LOS ACONTECIMIENTOS POLICIALES

Un hecho muy característico y tradicional de nuestro país y que se ve reflejado en la película en el momento en que la policía interviene en el secuestro, es la observación por parte de la ciudadanía del trabajo de los policías como si de todo un espectáculo se tratase. Todos hemos entonado alguna vez eso de “Asómate, que está pasando algo”. Es muy ejemplificativo la imagen de la película donde una anciana presencia toda la operación asomada al balcón vestida en bata de andar por casa.

 

EL FACHA

En el personaje de Ricardo vemos reflejado al facha. Este término es despectivo y sirve para designar a una persona fascista, de ideas muy conservadoras. Además se le asignan unos hábitos (relacionados con el lujo) y vestimenta concreta. El facha suele ser hombre.

Ricardo cumple todos los requisitos que se supone ha de tener un facha: rechazo a los homosexuales, inmigrantes y rojos (Insulta a los representantes de estos colectivos en la película constantemente). Tiene un nivel de vida alto, cacique, explotador, patriota, prepotente y mira desde un clasismo y desprecio absoluto al resto de la sociedad.  Además lleva el look característico: gomina, afeitado perfecto y traje de chaqueta.

 

SEMANA SANTA

La procesión de Semana Santa que tiene que pasar a toda costa por el lugar del atraco con todas las consecuencias es quizá la representación más clara de una de las principales tradiciones sevillanas consistente en un exhibicionismo social de la religiosidad.

Se trata de un mundo de cofradías y hermandades, procesiones, recorridos oficiales, saetas… una tradición que comenzó en el siglo XVI y que los sevillanos, en concreto, pretenden mantener en la más estricta ortodoxia.

Esta anécdota de la película recuerda a una noticia que publicó ABC en 2007, que refleja esa fidelidad extrema a la idiosincrasia Sevillana por la Semana Santa. Su autora Aurora Flórez comenzaba diciendo: “Cuando aún no se han cerrado debates como la presencia de nazarenas y ayer mismo El Calvario lo llevaba a Cabildo, o sigue coleando la incorporación de nuevas hermandades a la nómina oficial de cofradías que hacen estación de penitencia a la Catedral, el complejo mundo cofrades sevillano ha visto cómo se abre otra brecha revolucionaria en aquellas presuntas tradiciones que algunos quieren mantener a toda costa en pleno siglo XXI.

Este domingo, por primera vez en la historia, una mujer saldrá bajo un paso reivindicando el derecho a ser costalera en un ámbito, hasta ahora, exclusivamente de hombres en Sevilla. (…)”

El punto de desencuentro y contradicción lo representa la inspectora Jiménez que, al ser de Burgos, permanece atónita ante el hecho de que la propia autoridad de la localidad hispalense considere el más absoluto disparate algo tan simple como cambiar el itinerario de una procesión ante un hecho mayor como es una operación policial.

 

 



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