El Papa Francisco (Exhortación Apostólica)

En la antesala de las fiestas decembrinas y fin de año, fechas que deben motivarnos a la reflexión, la solidaridad y la unión familiar, quiero dejar atrás los temas de la política y retomar el documento Evangelii Gaudium (La Alegría de Vivir) del Papa Francisco, en el que de manera sorprendente habla de temas como la economía global, critica las estructuras financieras, llama al compromiso de todos con los sectores más vulnerables, así como los orígenes de la violencia que se vive en las sociedades como producto de la inequidad en el reparto de la riqueza y los bienes.

 

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 “La Alegría del Evangelio”, es el primer escrito del Pontífice romano y fue  dado a conocer por El Vaticano el pasado 29 de noviembre, está divido en cinco capítulos, en los que se plantean algunas de las reformas para la iglesia católica. Habla de una renovación, llama a encontrar nuevos caminos y a no quedarse en los esquemas “aburridos”, pide reformar “las estructuras eclesiales, descentralizar la religión y tener una iglesia de puertas abiertas”.

 El Vicario alienta a tener “una siempre vigilante capacidad de estudiar los signos de los tiempos”. Al denunciar el sistema económico actual, lo califica como “injusto”, donde “predomina la competitividad y la ley del más fuerte”. Lamenta que sea noticia la caída de las bolsas de valores y no la muerte de un anciano en situación de calle. “No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad, nos escandaliza el hecho de saber que existe alimento suficiente para todos y que el hambre se debe a la mala distribución de los bienes y de la renta”.

 Al hablar del desequilibrio que existe entre quienes ganan más y entre quienes menos tienen, exhorta a “una reforma financiera mundial” en donde los ricos ayuden a los pobres, en donde se dé una solidaridad desinteresada, “una vuelta a la economía y finanzas a favor del ser humano”.

 Advierte que, “mientras haya exclusión e inequidad dentro de las sociedades, habrá violencia y se estará dañado el tejido social”“se acusa de la violencia a los pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo”.

 “Cuando la sociedad abandone una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad”, señala el Jerarca.

 Los pobres que arrojan los actuales sistemas económicos son “los excluidos”“los explotados”“los desechos”“los sobrantes”.

 Dice el Pontífice  que algunos suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, provocará mayor equidad e inclusión social; “sin embargo, sólo estaremos desarrollando una globalización de la indiferencia”.

 Jorge Mario Bergoglio retoma en la parte final de su exhorto el papel solidario que deben tener con los más pobres los gobernantes y los llama a comprometerse con los más débiles “con los sin techo, los toxicodependientes, los refugiados, los pueblos indígenas, los ancianos, con los cada vez más solos y abandonados, los migrantes (…) con los doblemente pobres: las mujeres que son víctimas de la trata y los niños que están indefensos, quienes son débiles entre los débiles”.

 El representante de la iglesia católica descalifica “los planes asistenciales contra la pobreza”, apunta sobre la necesidad de resolver la inequidad desde sus raíces y hace votos “porque los gobernantes y los poderes financieros levanten su mirada y amplíen sus perspectivas, que procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos”.

 “Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, no se renuncie a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y no se ataquen las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La inequidad es raíz de los males sociales”.

El escrito de manera gratamente sorprendente nos invita a involucrarnos en los problemas del mundo; evidentemente, México no puede abstraerse de esta realidad, la Cruzada Nacional Contra el Hambre busca mover las estructuras tradicionales para atender a las clases marginadas, atacar desde la raíz las causas de la pobreza, generar oportunidades para todos y las condiciones para que haya equidad y se genere el crecimiento. Hay plena coincidencia con el exhorto papal.

P.D. 1 Los invito a leer y difundir la Exhortación Apostólica en www.aciprensa.com, es lectura obligada, independientemente de la religión.

P. D. 2 Felices fiestas y mis mejores deseos para el año 2014 y nos leemos en la segunda semana de enero.

http://pedrodeleon.mx/

contacto@pedrodeleon.mx twitter: @Pdeleonm                       18 de diciembre del 2013.Facebook: Pedro de Leon Mojarro.*Coordinador de Delegaciones de la SEDESOL.

UNETE



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