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Bibliografía pecuaria en el siglo XIX: la aportación de Manuel María Gutiérrez


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09/12/2013

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Introducción


Pretendemos dar a la luz un desconocido trabajo del economista español Manuel María Gutiérrez, consistente en una bibliografía sobre ganadería, elaborada en 1841, lo que nos permite no sólo completar el conocimiento de este economista, sino, además, conocer las obras existentes sobre la materia en ese momento histórico. El trabajo pretendía asesorar a la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País para que pudiera cumplir un encargo oficial relativo a la elaboración de una cartilla pecuaria[1]. Al ser abolida la Mesta[2], el gobierno decidió que era necesaria la redacción de una cartilla breve y sencilla con observaciones y conocimientos adquiridos por los ganaderos, además de recoger los adelantos realizados en el extranjero sobre la mejora de las razas, el refinamiento de las lanas y otras cuestiones prácticas de ganadería, aplicado todo a la realidad española. Esta cartilla tenía que ser útil hasta que se estableciesen nuevas leyes en un código rural. Esta cuestión es importante porque, si hasta ahora las cartillas agrarias tenían una función eminentemente pedagógica para los campesinos, la cartilla pecuaria tenía una dimensión legal como si se tratase de un informe técnico previo a la redacción y aprobación de una ley. Lamentablemente, el encargo no se coronó con el éxito.

 

Manuel María Gutiérrez y la ganadería

 

Manuel María Gutiérrez fue uno de los autores más experto en ganadería en España en plena revolución liberal, además de su importancia como economista, faceta ésta que ya sido estudiada por Marjorie Grice-Hutchinson[3].

En primer lugar, Manuel María Gutiérrez tradujo la obra de Ternaux, Memorias sobre la utilidad de la importación y cría en Francia del ganado lanar, Madrid, 1831. Pero no se contentó con una simple traducción, sino que analizó y comentó estas Memorias, aplicando los conocimientos al caso español, en la misma línea que desde el siglo XVIII los más importantes traductores de obras agropecuarias pretendieron con su labor. Además y esto es, sumamente importante, consideró que esta obra podía servir para redactar una cartilla ganadera. Lo curioso es que en la bibliografía que aportó a la Matritense no aludía ni al original ni a la traducción de esta obra.

En 1835 y en Madrid se publicó su Informe sobre el ganado merino: castración, exportación y otras cuestiones dado al Estamento de Ilustres Próceres. Este informe es fruto de una disposición de la cámara legislativa. Al parecer, en 1834 se nombró una comisión para que recabase la opinión de expertos, con el fin de preparar un dictamen sobre la conveniencia de prohibir la exportación del ganado merino. En esta comisión actuaba de secretario un importante personaje relacionado con la agricultura y con la Sociedad Matritense, Juan Álvarez Guerra, que fue el que encargó el informe a Gutiérrez, habida cuenta del conocimiento demostrado con su traducción. Dicha petición iba dirigida en forma de interrogatorio con trece cuestiones a contestar. En general, el autor se mostraba contrario a cualquier restricción a la libertad de exportar ganado, así como, era contrario a los privilegios de la Mesta y pretendía que se consiguiese la reconciliación entre los intereses ganaderos y los agrícolas, pero siempre defendiendo el principio de la propiedad, al no defender que no se pusiesen trabas al cerramiento de las propiedades. Esta postura contrasta con el giro proteccionista en el pensamiento de este economista en aquellos momentos, según nos demuestra Marjorie Grice-Hutchinson en el trabajo citado, aunque este proteccionismo estaba más vinculado a los intereses industriales del textil catalán.

 

La bibliografía para la Sociedad Matritense

Entre las distintas tareas que emprendió la Sociedad Económica Matritense para intentar cumplir con el encargo gubernamental de elaborar una cartilla pecuaria, estuvo la de recurrir a la Real Junta de Aranceles para que remitiese cuanta información tuviese en su poder sobre la cuestión. Para ello se pusieron en contacto con su secretario, a la sazón socio honorario de la Matritense, el economista Manuel María Gutiérrez, que se brindó a colaborar. Así pues, se decidió incluir a Gutiérrez en la comisión creada en el seno de la corporación para esta cuestión, pero su colaboración tardó en llegar por sus muchas ocupaciones.

            Por fin, Gutiérrez fechó informe bibliográfico el 23 de abril de 1841, y que remitió a la comisión de la Matritense. De los listados que ofrecieron otros socios es, sin lugar a dudas, el más importante. Su bibliografía está acompañada de algunos comentarios breves que le añaden, lógicamente, interés. Por nuestra parte, hemos realizado un esfuerzo para aportar más datos sobre estas obras y sus autores; de ahí las alusiones y notas propias.

            El autor presentó un informe, dividido en siete puntos, con el fin de satisfacer la demanda de la Matritense y para estimular a la corporación a que acometiese la tarea de introducir el ganado inglés de lana larga, después de los fallidos intentos del ministro Luis López Ballesteros.

            El primer punto sería de tipo general para todas las ganaderías, unas instrucciones para propietarios y ganaderos. Cinco obras se incluyen en este apartado. En primer lugar, la edición póstuma de una obra de Daubenton (1716-1800) del año 1820, en París. Este autor fue un naturalista francés, además de médico, que enseñó en la cátedra de Historia Natural en el Museo de París, destacando, además, por ayudar a Buffon en las descripciones anatómicas de los animales de su monumental Historia Natural[4]. Por lo que nosotros sabemos, Daubenton sacó a la luz en 1782 una Instrucción para pastores y ganaderos, que fue traducida al castellano por Francisco González, maestro de la Real Escuela de Veterinaria, en el año 1798.[5] Al parecer, se encargó a González la traducción del extracto de la obra que se había publicado en 1785 pero con unas adiciones adecuadas al caso español. Para ello, González visitó Villacastín[6] y otros lugares de Castilla para documentarse[7]. La obra estaría organizada en lecciones con preguntas y respuestas. Gutiérrez alude a la edición francesa del año 1820, que sería la sexta, aunque parece extraño que no se refiera a la traducción, quizás porque ésta era del extracto no de la obra general, o porque prefería que se emplease la obra original y para ello aludiera a una edición más reciente, aunque sabemos que había, al menos, una séptima edición de 1828. El autor también alude a una edición del año 1822, que denomina Cartilla de Pastores en diálogos y, que, llevaría el título francés de, Extrait del’instruction pour les bergers et les propietaires de trompeaux ou Catechisme des bergers.

            En este mismo capítulo se cita el libro de Tessier sobre el ganado lanar. Esta obra fue publicada en 1811. El autor era miembro del Instituto de París. Tessier era el abate del que el Espíritu de los mejores diarios publicó traducido al castellano en el año 1790, en su número 227, un Plan de las experiencias que deben hacerse para formar el cuadro raciocinado de la agricultura de un reino[8]. En otro de los listados bibliográficos de los socios de la Matritense vemos a un Tessier colaborando con Juan Bautista Hizard en una obra sobre las enfermedades del ganado lanar, publicada en París con fecha de 1822. Ni esta obra ni su autor son citados por Gutiérrez en ninguno de los puntos en los que dividió su bibliografía, a pesar de que la mayor parte de las citas son de obras francesas. El único texto traducido de este veterinario al castellano fue su De la garantía y de los vicios rehiibitorios en el comercio de animales domésticos, que Pedro Rovira vertió al castellano y publicó en Barcelona, en 1839[9]. Por fin, en este primer punto Gutiérrez aludía al manual sobre el perfecto pastor de Robinet, publicado en París, en 1826.

            El segundo punto se dedica a las enfermedades y sus remedios. Como primera obra, el autor alude a una instrucción sobre enfermedades gangrenosas que en primavera podían sufrir tanto el ganado lanar como el vacuno, de Filiberto Charert.

            Las enfermedades contagiosas podían estudiarse, también, en una texto de Gasparin que publicó en París en 1821. Este conde y agrónomo francés llegó a ministro y par de Francia, además de destacarse en las guerras napoleónicas como oficial de estado mayor de Murat en la campaña de Polonia de 1806. Al ser herido en la guerra, se retiró de la vida militar para dedicarse a la política y al estudio de la agronomía[10].

            Sobre las enfermedades concretas del ganado vacuno, Gohier imprimió un folleto en 1814.

            Otra obra aludida referente a este apartado aunque más centrado en las epizootias del ganado ovino sería la de Devillaine. También sobre este ganado, el conde Enrique de Chastenay, propietario ganadero, publicó en 1817 otro libro.

            La morriña -hidropesía de las ovejas- también conocida como comalía[11], estaba tratada por Gilbert en un folleto de 76 páginas. Este autor fue un veterinario francés que terminó sus días en España, en 1800. En varios números del año 1799, el Semanario de Agricultura y Artes dio a conocer la traducción de una memoria de este autor que fue premiada por la Sociedad de Agricultura de París.

            Otra monografía recomendada sobre una determinada enfermedad, como era la sarna, sería la del alemán Walz, aunque Gutiérrez manejaba la traducción francesa.

            Sobre remedios para curar las enfermedades citará, en primer lugar, una cartilla para pastores, que aparece sin autor y que era voluminosa, porque constaba de 168 páginas. Para sanar el llamado “mal blanco” se recomendaba un breve folleto de 9 páginas de Morell de Vinde. Este autor también había publicado otro folletito sobre el “cáncer contagioso”.

            Para terminar este capítulo, nuestro protagonista señalaba el opúsculo de Collaine, publicado en Metz.

            El tercer punto agrupaba las obras sobre cría, conservación, perfección y reproducción del ganado lanar. Duquesnoy imprimió, en Nancy, una memoria sobre la cría del ganado lanar y los medios para perfeccionar su especie. De esta obra, aconsejaba Gutiérrez que se leyese el capítulo segundo que llevaba por título: “ Obstáculos que se oponen a su propagación y medios de vencerlos”. En dicho capítulo se incluían conocimientos para la construcción y conservación de las majadas y apriscos, así como cuestiones sobre alimentación. También, parecía interesante consultar el capítulo cuarto sobre los medios para conservar, multiplicar y mejorar la especie donde, además, trataba de enfermedades y sus curaciones.

            La cría de merinos estaba tratada en relación con sus lanas por Lhorme en una obra del año 1817, siendo importante que se consultasen, al respecto,  desde el artículo cuarto al vigésimo.

            Para el caso específico de los merinos españoles, Lastiere había publicado una obra. Aquí convenía la lectura de los capítulos primero, octavo, noveno y decimotercero, así como la memoria e instrucción que acompañaban, siempre según Gutiérrez. Epluche publicó un folleto en forma de contestaciones a propietarios del ganado merino.

            Para Gutiérrez era fundamental la memoria de Gasparin sobre la cría de los merinos comparada con la de las demás especies y que vio la luz en 1825.

            El vizconde de Perrault, junto con Fabry hijo y Girod de l’Ain, publicaron en 1824 un nuevo tratado sobre ganado lanar y su lana, siendo importantes la sección segunda acerca de las propiedades de la lana, y la sección cuarta sobre las relaciones que tienen las propiedades de la lana con el estado de la piel y la estatura del carnero. También debía consultarse el capítulo tercero acerca del vellón merino mientras está en el cuerpo del animal, su esquileo y la clasificación de lanas o de vellones, así como su lavado. Estos tres autores eran propietarios ganaderos en Naz. Esta obra se tradujo al castellano, posteriormente, en 1856, por Esteban Pastor, siendo diputado a Cortes. Este autor segoviano ya destacó desde joven por su interés, tanto por la agronomía como por la ganadería, como demuestra un folleto contra la Mesta y el diezmo. También escribió obras de economía con clara influencia de Adam Smith y Say. Hizo carrera política en el Trienio en puestos de hacienda y de administración territorial, terminando como diputado en el reinado de Isabel II, en el Bienio Progresista[12]. A la traducción se le añadió un estado actual de la industria lanera por el marqués de Perales, a la sazón presidente de la Asociación General de ganaderos, y por Miguel López Martínez, director de El Eco de la Ganadería.

            Gutiérrez recomendaba la lectura de las Observaciones sobre el ganado lanar, hechas por el espacio de veinte años en las inmediaciones de Ginebra, de Lullin y que se imprimieron en dicha capital.

            En el listado bibliográfico se citan tres informes dados a las tres clases de ciencias, matemáticas y física del Instituto de París sobre las mejoras introducidas en el establecimiento de Rambouillet.

            Giron de Buzaruyngues editó un folleto sobre examen de las distintas especies de merinos y modo de criarlos.

            La última obra citada en este tercer punto sería la Memoria sobre las mejoras del ganado lanar y las causas que en ellas han influido, por Ogier

            El cuarto punto trataba sobre los lavaderos y sólo se cita un opúsculo de Perrault y de Girod de l’Ain sobre los lavaderos de Naz.

            El quinto punto versaba sobre las mezclas y cruzamientos del ganado. La primera obra era la de Carlos Pirtet que, en Ginebra, publicó unas Memorias sobre el ganado merino de lana superfina, mezclas y cruzamientos.

            La Asociación Real de Naz publicó en 1829 un folleto sobre los Principios que deben dirigir a los ganaderos para la elección de moruecos merinos. Errores que deben evitar en cuanto a la adopción de este o de aquel sistema de mejoras.

            El siguiente punto, el sexto, se dedicaba monográficamente al ganado inglés de lana larga. La primera obra es del Barón de Montmart Boisse con su Razas ovinas o manual para la cría de ganado lanar de lana larga y sus diferentes especies, y que editó en París. Este mismo autor tiene unas Indagaciones sobre las diferentes razas y en particular la de Leicestershire[13].. Este folleto se publicó en el año 1824.

            La Sociedad de Agricultura sacó un folleto que llevaba por título: Memoria sobre la cría del ganado lanar de lana larga y medios para mejorar su raza.

            Por fin, el séptimo capítulo bibliográfico se dedica al ganado de cerda. La primera obra llevaría por título: Ensayo sobre la cría, conservación, multiplicación y perfección del ganado de cerda, por Erik Viborg. Este libro, según nuestro autor, incluiría conocimientos sobre las distintas especies, su alimentación, enfermedades y curaciones.

            Gutiérrez recomendaba, ya terminados los siete apartados, que se tuviese en cuenta la Exposición del conde de Polignac al conde Corbiere, ministro del Interior, sobre la prohibición de exportación de lanas extranjeras, su exposición al Consejo Real de Agricultura, las contestaciones de Girod y de Perrault, y la respuesta de Polignac. Este texto no era eminentemente técnico, sino de naturaleza económica, sobre exportación de un producto ganadero pero el autor afirmaba que incluía aspectos que podían leerse por su utilidad para poder redactar la cartilla pecuaria. Interesaba, además, la lectura de los trece boletines ya editados de la Sociedad de mejoras de lanas que se habían publicado en Paris desde 1825 hasta 1830.

[1] La documentación empleada se custodia en el Archivo de la Real Sociedad Económica Matritense, A.R.S.E.M., legajos 316/2, 363/13 y 364/3.



[2] Sobre el final de la Mesta pueden consultarse las siguientes obras: GARCÍA SANZ, A., “ La agonía de la Mesta y el hundimiento de las exportaciones laneras: un capítulo de la crisis económica del Antiguo Régimen en España”, en Agricultura y Sociedad, nº 16,  (1978), págs. 284-356, del mismo autor, “El final de la Mesta (1800-1836)” en ANES, G. Y GARCÍA SANZ, A.,  págs. 189-203, y también del mismo autor, “Los privilegios mesteños en el tiempo, 1273-1836: una revisión de la obra de Julius Klein”, en RUÍZ MARTÍN, F. Y GARCÍA SANZ, Á., eds. Mesta, Trashumancia y lana en la España moderna, Barcelona, 1998, págs. 65-89, GARCÍA MARTÍN, P., La ganadería mesteña en la España borbónica (1700-1836), Madrid, 1988, y del mismo autor, La Mesta, Madrid, 1990, especialmente el capítulo IX, págs. 173-194.



[3] Véase su trabajo, “Las vicisitudes de un economista: Manuel María Gutiérrez”, en GRICE-HUTCHINSON, M., Ensayos sobre el pensamiento económico en España, Madrid, 1995, págs. 153-180.



[4] BUFFON-DAUBENTON, Histoire Naturelle Generale et Particuliere avec la Description du Cabinet du Roi, París, 1752-1758, véase ANTÓN RAMÍREZ B., Diccionario de Bibliografía Agronómica, Madrid, 1865, pág. 878.



[5] El aragonés González fue, además de profesor maestro herrador y albéitar y un afrancesado, llegando a conocer personalmente a Napoleón, por lo que, a la vuelta de Fernando VII, tuvo que emigrar. Además de la traducción citada, este autor escribió una Memoria del ganado vacuno destinado a la agricultura y comercio, Zaragoza, 1818, véase, ANTÓN RAMÍREZ, B., op.cit., págs. 242 y 890.



[6] Villacastín fue una de las poblaciones segovianas más importantes en relación con el esquileo de las ovejas.



[7] ANTÓN RAMÍREZ, B., op. cit.,, pag. 194.



[8] ANTÓN RAMÍREZ, B., op.cit., págs. 725 y 928. Este trabajo no tiene que ver con la agricultura sino con las semillas y las simientes en un experimento que perseguía la elaboración de un catálogo.



[9] Rovira fue un profesor veterinario catalán que, además de traducir esta obra, hizo lo propio del italiano con el trabajo del naturalista Brugnoni: Observaciones muy interesantes y experimentos practicados en varios animales, particularmente en el ganado lanar sobre la cualidad venenosa y mortífera de la planta llamada ranúnculo de los campos, la cual abunda en las huertas y sembrados de España, y que se incluyeron en las Memorias de Agricultura y Artes del año 1818, en su tomo VII, pág. 97, véase ANTÓN RAMÍREZ, B., op.cit. pág. 920.



[10] ANTÓN RAMÍREZ. B., op.cit., pág. 888.



[11] Como es sabido, la hidropesía consiste en un derrame o acumulación anormal del humor seroso en cualquier cavidad del cuerpo animal, o su infiltración en el tejido celular.



[12] Entre sus obras tenemos  que citar las siguientes: Historia de las antiguas hermandades de Castilla, Males que padecía la agricultura, Estado de la Agricultura y medios para prosperarla en esta tierra de Segovia, Segovia, 1813; Consecuencias que producen los principios exactos de Economía Política, aplicados a la naturaleza de los capiales de la Provincia de Segovia, escrito dirigido a la Diputación provincial de Segovia pero que no vio la luz hasta 1820; Reflexiones breves sobre la funesta influencia de todos los sistemas de contribución que ha habido, y hay en España, necesidad de adaptar uno justo y constitucional, y cuál sea éste, Madrid, 1820; Moral filosófica aplicada a las leyes de contribuciones en el diverso estado económico en que se hallan las naciones, Madrid, 1822; Catecismo de Agricultura, Londres, 1824 con ediciones posteriores en Córdoba, 1836 y 1839, así como en Madrid, 1839. Sobre este autor, GIL NOVALES, A., Diccionario biográfico del Trienio Liberal, Madrid, 1991, pág. 510.



[13] Gutiérrez alude al epígrafe que incluye este folleto y que, al parecer, era de Colbert: “La industria de los pueblos y la prosperidad de las manufacturas son la riqueza más segura de los Estados”







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