El juego perdido. Una lectura de la problemática juvenil actual.

La visión que nos propone nuestra realidad sobre el futuro juvenil, va en torno al análisis que se pueda hacer de la misma, a la lectura que se hace de los problemas sociales, y la crisis política y económica que vive el capitalismo.

 

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Es imperante conocer esta realidad, ya que de no hacerlo, estaremos viviendo en la utópica realidad que nuestros gobernantes y empresarios nos quieren vender.

La sobre población, junto con el cambio climático, la geografía política, las guerras, la delincuencia, la escases de alimentos y puestos de trabajo, la crisis política y financiera; han contribuido al decaimiento de la humanidad. Cada vez más el hombre lucha dentro de la individualidad, y es que en este mundo donde el espacio para que un hombre o mujer se desarrolle, se reduce, tiene que competir casi emulando su carrera por el inicio de la vida, para lograr sobrevivir y tener un espacio donde medianamente se desarrolle.

Puedo afirmar que esta visión que se nos presenta en los diversos medios de análisis, es una tanto pesimista y nauseabunda, casi desesperanzadora, pero llena, lamentablemente de verdad. Las cifras que podremos encontrar (muchas de ellas maquilladas) dan cuenta de ésta problemática, que no solamente sufre México, sino que hoy en día también soportan países con gran desarrollo. Ahí tenemos la zona Euro, con el descalabro de economías como la de Grecia, España e Italia, y las intensas políticas castigadoras que otros países como Alemania y Francia implantan para “recuperar” el espacio que han dejado dentro del panorama mundial.

No se diga de EUA, que día a día trata de vencer la crisis financiera en la que se ve envuelta, y que lamentablemente como principal socio de México, nos arrastra y nos pisotea tambaleando nuestra frágil economía.

El esfuerzo de nuestros gobernantes por atraer inversión de las nuevas potencias emergentes, en especial la de China, no es suficiente, pues aunque esta va creciendo a pasos agigantados, no deja de explotar a su mano de obra barata para lograr vencer a sus competidores occidentales. Tan es así que nuestro nuevo gobierno priísta trata de impulsar reformas estructurales con la esperanza de salir de éste atolladero mundial, pero que lamentablemente, sólo beneficia como siempre, a los inversionistas que han apostado poco o mucho por la explotación de la clase obrera y ahora profesional.

Es aquí donde la competencia se recrudece, aquella competencia entre profesionistas (ahora los nuevos obreros) los cuales tienen que afrontar extenuantes horarios de trabajo y con poco desarrollo profesional, si quieren tener un poco de dignidad y desarrollo laboral; no basta con la simple licenciatura o con los posgrados, el profesionista del nuevo milenio tiene que ser multifuncional (palabra que se ha hecho famosa en esta era tecnológica) y estar actualizado permanentemente si quiere entrar al jugo de la competencia laboral.

¿Qué esperanza hay entonces hoy en día para los jóvenes? ¿Es así, que ante la crisis política y financiera, le hace perder el paraíso prometido? Es aquí donde casi mitológicamente surge nuestra juventud, como el ave fénix, reclamando sus derechos más esenciales, donde grupos juveniles se unen y conglomeran para exigir el derecho a ser… escuchados, tomados en cuenta, comprendidos, hombres y mujeres, humanidad; y no sólo ser vistos como carne de cañón, o mano de obra barata, u obreros del siglo XXI.

En mi opinión, esta realidad en la que nos encontramos, es fruto del decaimiento del sistema capitalista, que ante su sobre-valoración, se convulsiona para dar origen a una reforma de raíz, o bien, para la creación de un sistema que vea por todos. Esto se puede ver claramente con las manifestaciones que se han dado en todo el mundo, donde cada vez más jóvenes se reúnen para exigir a sus gobiernos las oportunidades necesarias para desarrollarse como personas, oportunidades que los gobiernos capitalistas no pueden ofrecer hoy en día.

Los mismos tecnócratas se dan cuenta de esta situación, y son ellos los que tratan de impulsar pequeñas reformas que permitan mejorar esta situación precaria, sin embargo son esfuerzos desesperados por mantener un sistema que se convulsiona.

El nuevo orden mundial que se nos plantea no es mas que la nueva forma de explotación de las personas, es el deterioro del desarrollo personal que se transforma en la mano de obra barata, que trata de cualquier forma mantener las ganancias de los más poderosos. El nuevo orden mundial es la transformación de lo profesional a la clase obrera de los años 30 y 40; los nuevos monopolios disfrazados de sociedades y cobijados por el capitalismo y sus reformas estructurales, aplastan día a día al hombre que tiene menos oportunidades por ejercer libremente su profesión y ser retribuido justamente por su trabajo, ya no se diga de aquellos jóvenes que ven truncadas sus esperanzas laborales por la falta de oportunidades.

Tenemos que ser consciente de ellos y es ahí donde el trabajo de los docentes, padres de familia y orientadores, necesita incidir en el joven educando y sensibilizando conciencias que luchen por su dignidad ante un panorama poco alentador. Sin embargo me gustaría detallar esta situación y ante el análisis de la realidad y de una correcta lectura de la misma, crear metodologías para orientar a los alumnos a una correcta toma de decisiones acorde a las posibles oportunidades que pueda encontrar en su inserción al campo laboral.

 

 

 

UNETE



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