Quizás para algunos ciudadanos resulte difícil imaginar como una persona puede soportar en silencio: aislamiento, secuestro, miedo, vergüenza, tortura psicológica y física, ataques constantes a su dignidad, hambre, dolor, vejaciones, violaciones.. Y todo ello mientras muchas mujeres luchan cada día por decidir si quieren seguir viviendo o sería mejor estar muertas frente a una soledad fría y silente cuya única razón de vida son sus hijos, esas otras personas también olvidadas que cada día sufren conviviendo con traumas que les acompañaran en su mayoría de edad.



