La derrota simbólica del poder mediático.

“Todo pasó a ser dialogable para la derecha, cuando las cosas trascendentes a discutir quedaron fuera de discusión. Ese es el diálogo democrático: el mundo como derecha. "

. Ese es el diálogo democrático: el mundo como derecha. "
 Nicolas Casullo

 

   Si las cosas trascendentes no quedan afuera de los espacios de discusión, nace la sospecha que hay sujetos encargados en constituir espacios de visibilizar los mismas,  hay momentos y lugares dedicados a la constitución de subjetividades, las que nos muestran como leer, interpretar y que ver de lo real.

  Como muestra, José Pablo Feinmann, en su último libro, que de esta manera las derechas a través del control de los medios masivos de comunicación, estas constituyen una subjetividad política, a través de los canales de comunicar tienen la capacidad de instituir consensos, en clave gramsciana de construir hegemonía, a través de los mismos  realizamos un proceso de naturalización de las cosmovisiones del mundo, impuestas por las clases dominantes, naturalizamos lo que otros piensan por nosotros, este proceso implica constitución del “sentido común”, como diría Nicolas Casullo, durante los noventa se habitaba un tiempo donde lo mediático robaba todo lo real de la realidad, donde la derecha, como inmensa campana cultural de un tiempo, era dueña del sentido común de una época.

   La aparición de manera sorpresiva en la sociedad argentina, volvió a poner en el centro de la discusión los temas trascendentes, por lo cual, los márgenes de dialogo que se constituyeron como el “consenso neoliberal” estallaron en mil pedazos, ya que se ponían y exponían los rostros de quienes son poderes que se encuentran fuera de los espacios gubernamentales.

   Lo político, durante la ultima década, adquirió el carácter de la apertura de una brecha donde aparecían un conjunto de subjetividades políticas que comenzaron a poner el desacuerdo en el centro de la escena, apertura que implica nuevos mecanismos discursivos, lecturas, acciones argumentativas que tensionaban el “sentido común” neoliberal, nacía el momento de la duda sobre lo dicho, sobre los lugares de enunciación, la irrupción kirchnerista puso en el centro de la escena de debate nacional como la democracia nacida en 1983 estuvo tutelada por los grupos económicos y sus medios, esta irrupción de lo político es en clave conflictiva, ya que se disputa los significados sobre lo trascendente que conforma lo social, se disputan proyectos, horizontes políticos, de esta manera el pensamiento colonial, expuesto se enfrenta con la intervención del pensamiento emancipatorio.

    La lucha política implica construcción de poder, construcción de sujetos capaces de romper sospechar el conjunto de naturalizaciones que incorporamos y sus mecanismos que nos instituyen como subjetividades políticas, es generar aperturas de espacios por el cual las voces de los vencidos adquieren la legitimidad de intervenir en el mundo con un pie de igualdad con las voces de los vencedores.

   La disputa por la aplicación de la ley de medios de audiovisuales, y su total constitucionalidad, significo la lucha por la expropiación simbólica a las clases dominantes nacionales constructores de la subjetividad, de esta manera estaremos en un proceso en el cual el como "debemos" mirar e interpretar lo que acontece en el mundo va ser interpelado por una  multiplicidad de voces que realizaran mecanismos de lecturas, de esta manera se producirá una multiplicidad de aproximaciones al acontecimiento.

   Con lo ocurrido esta semana, las clases dominantes, han sufrido una de las principales derrotas en la historia argentina, el poder simbólico de constituir subjetividades dominadas, esa capacidad de construir un "nosotros", que en el fondo eran “ellos”, a partir de ese momento, hay mas igualdad, hay mas democracia.

     






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