Si preguntas a cualquier individuo la identidad de la persona que identifica esta adivinanza: “gruñe con enfado, abronca con ímpetu, de agresivo vocabulario, señala con gesto acusatorio, golpea con brusquedad el aparato transmisor, esparce aires de suficiencia, y da lecciones de ética y de sabiduría política….” ¡Efectivamente! ¡Premio! Se trata de la portavoz socialista ‘Soraya Rodríguez’. La acritud de su carácter la hace inconfundible. Confieso que tan sólo puedo identificar su personalidad de verla a través del plasma. Desconozco si siempre ha tenido la misma locuacidad agresiva, el mismo humor cabreado y el mismo sobrecejo de enfado, pero el caso es que la portavoz del grupo socialista, Soraya Rodríguez, siempre está cabreada, o muy cabreada, con enfado incluido. Por eso cierra el micro con golpe impetuoso al final de sus intervenciones. Da la impresión de que la amargura la persigue. Es como si su estado emocional la desestabilizara el genio, la compostura, y la paciencia.




