Los agresivos cabreos de Soraya PSOE

 Si preguntas a cualquier individuo la identidad de la persona que identifica esta adivinanza: “gruñe con enfado, abronca con ímpetu, de agresivo vocabulario, señala con gesto acusatorio, golpea con brusquedad el aparato transmisor, esparce aires de suficiencia, y da lecciones de ética y de sabiduría política….” ¡Efectivamente! ¡Premio! Se trata de la portavoz socialista ‘Soraya Rodríguez’. La acritud  de su carácter la hace  inconfundible. Confieso que tan sólo puedo identificar su personalidad de verla a través del plasma. Desconozco si siempre ha tenido la misma locuacidad agresiva, el mismo humor cabreado y el mismo sobrecejo de enfado, pero el caso es que la portavoz del grupo socialista, Soraya Rodríguez, siempre está cabreada, o muy cabreada, con enfado incluido. Por eso cierra el micro con golpe impetuoso al final de sus intervenciones. Da la impresión de que la amargura la persigue. Es como si su estado emocional la desestabilizara el genio, la compostura, y la paciencia.

 

.” ¡Efectivamente! ¡Premio! Se trata de la portavoz socialista ‘Soraya Rodríguez’. La acritud  de su carácter la hace  inconfundible. Confieso que tan sólo puedo identificar su personalidad de verla a través del plasma. Desconozco si siempre ha tenido la misma locuacidad agresiva, el mismo humor cabreado y el mismo sobrecejo de enfado, pero el caso es que la portavoz del grupo socialista, Soraya Rodríguez, siempre está cabreada, o muy cabreada, con enfado incluido. Por eso cierra el micro con golpe impetuoso al final de sus intervenciones. Da la impresión de que la amargura la persigue. Es como si su estado emocional la desestabilizara el genio, la compostura, y la paciencia.
A veces es difícil entender las broncas agresivas que habitualmente reparte la señora Rodríguez, bien desde su escaño en el Congreso o bien desde cualquier otra tribuna política. Nunca concede el beneplácito de la duda. Ella da rienda suelta a su látigo verbal sin ser consciente del grado de radicalidad, de los modos y de las formas de sus exposiciones y parlamentos. Y no es que estas consideraciones sobre su carácter las apreciamos las personas ajenas a los intereses políticos. Ni mucho menos. Números compañeros de su propia formación así lo suelen manifestar tras los varapalos argumentales que la señora Rodríguez recibe en las sesiones de control.

Es totalmente normal que la portavoz socialista en el Congreso utilice el argumentario que estime más conveniente en su labor parlamentaria de oposición. Está en su derecho y es su deber. Lo que por el contrario no está tan acreditado es que casi siempre acompañe sus argumentos de forma radical, agresiva y áspera, frunciendo el ceño y con acentuado tono de enfado. Se aleja de la serenidad y de la tolerancia. A los aires de suficiencia que impregnan sus intervenciones, hay que sumar la negación rotunda al diálogo que imprime en sus preguntas, respuestas y matizaciones.

A pesar del tiempo que la señora Rodríguez lleva ejerciendo como portavoz parlamentaria socialista, es en cierto modo visible y detectable la escasa talla que tiene para este cargo. Además de los enredos en sus dialécticas y planteamientos, resulta a veces burda la demagogia que utiliza en sus argumentaciones. Cuando utiliza la táctica de la demagogia la portavoz socialista debería de imitar a su jefe y compañero de escaño, señor Rubalcaba, que normalmente suele hacer de la demagogia todo un arte.  

UNETE



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