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Se pretende cambiar el nombre del Instituto Nacional


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25/09/2013


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En días pasados tanto el actual rector subrogante del Instituto Nacional Fernando Pérez  y la Presidente del Centro de Apoderados de ese afamado Instituto, han difundido la intención de modificar su actual nombre patronímico de “José Miguel Carrera” por el de “Chile. Es decir, cambiar su denominación a Instituto Nacional de Chile, en vez de Instituto Nacional “José Miguel  Carrera”. La idea según el rector es marcar un hito de cambio y generar una identidad.


Consultado el  historiador Gabriel Salazar al respecto, su respuesta fue la siguiente “Hay que faltarle el respeto a José Miguel Carrera. Era un joven oligarca, antidemocrático, por eso dio un golpe de estado. Era un militar que no gano ninguna batalla, que pertenecía a la oligarquía, y fue un simple soldado  que llego como sargento”. (SIC)

Cabe destacar que el historiador Gabriel Salazar (premio nacional de historia), siendo su vertiente la interpretación marxista de la historia, es por ello su reiteración en que perteneció Carrera a la oligarquía de la Capitanía General de Chile.

Salazar olvida sin embargo, pues quizás no lo ha investigado fehacientemente, que Carrera es uno de los escasos próceres de la independencia chilena que prestó servicios en el ejército español, sirviendo como Teniente Ayudante en el Regimiento de Caballería “Farnesio”, posteriormente como Capitán en el Regimiento Voluntarios de Madrid  y finalmente fue promovido al grado de Sargento Mayor (actual Mayor) y comisionado para formar el Regimiento Húsares de Galicia. Toda esta etapa de oficial subalterno y de oficial jefe, la sirvió Carrera en la denominada Guerra de la Independencia contra Francia y actuando como aliado Inglaterra al lado de España. Estos hechos están consignados en el Archivo Militar de Segovia, España y cualquier persona puede acceder a dichos antecedentes fidedignos.

Un somero análisis permite deducir que en pleno proceso de guerra contra el invasor  francés, donde el único territorio que nunca fue ocupado fue Cádiz y donde se sucedieron numerosos hechos de armas, la mayor probabilidad es que Carrera participara en  acciones de guerra (batallas y combates) y sería muy raro que no hubiera participado.  Como resultado de estas acciones de guerra, Carrera es herido en una de sus piernas y convalece durante un tiempo en Cádiz, específicamente en la casa de su coterráneo Ramón Errazuriz.

Carrera, pese a combatir contra los franceses, opta finalmente por regresar a Chile por principios de 1811, siendo cuestionada su decisión por las autoridades españolas y sometido a un breve arresto en Cádiz antes de ser autorizado a su baja del ejército español. Ya Carrera conocía noticias de la primera junta de gobierno en 1810 y por cuya causa simpatizaba.

En Chile efectivamente participa en dos levantamientos militares y que le permitieron ejercer el cargo ejecutivo o directivo de la aún Capitanía General de Chile, en reemplazo de la primera junta de gobierno de 1810, pero se debe hacer el alcance que hasta ese momento existían en el mundo dos ejemplos de países de corte democráticos o semejantes a los actuales, una era los Estados Unidos de América (1775) y la segunda la Republica de Francia (1789). Una variante era Inglaterra que contaba con una monarquía de tipo parlamentaria, donde el parlamento ejercía un contrapeso al Rey de Inglaterra. El resto de los países europeos eran realezas de corte absolutistas, donde se ejercía un gobierno despótico contra el pueblo, respaldado por la Inquisición. En 1799 Francia vuelve a un Imperio absolutista a manos de Napoleón Bonaparte. En suma,  los ejemplos eran bastantes escasos y si existían en aquel tiempo en España tres tendencias bien marcadas. Una era de los partidarios del absolutismo y que buscaban mantener los privilegios de la nobleza, la segunda era una posición moderada y que buscaba otorgar a las colonias españolas mayores libertades en lo político y en lo económico, pero sin dejar de depender del poder central de la corona española. Y una última posición de los liberales que propugnaban lisa y llanamente por independizarse totalmente del Reino de España.

Carrera justamente se identifico con esta última posición política y fue el primero que lo manifestó abiertamente con la promulgación del primer reglamento constitucional, muy semejante a la Constitución de Cádiz, la primera bandera y escudo nacional. Sin lugar a dudas esta iniciativa gubernativa marco una imagen de luchar por la total independencia nacional y que solo se concreto tras la batalla de Maipú en 1818.  El primer reglamento constitucional provisorio, estableció en su artículo 5 que “ningún decreto, providencia u orden que emanara de cualquier autoridad o tribunal fuera del territorio de Chile, tendría efecto alguno”. Esta audaz declaración importa una verdadera “declaración de independencia”.  Se debe recordar que tras el tratado de Lircay(3 de mayo de 1814), los representantes del Director Supremo Lastra (O´Higgins y Mackenna) se allanan a firmar con Gainza un tratado que reconoce la hegemonía de la corona española sobre la Capitanía General de Chile y elimina la primera bandera y escudo nacional. Solo el segundo movimiento militar del 23 de julio de1814 por parte de Carrera vuelve nuevamente a resurgir la firme posición de ser una republica independiente del yugo español.

Pese  a su juventud Carrera comprendió cabalmente la necesidad de contar con un plantel educacional de primer orden y que formara a las nuevas generaciones. Efectivamente, durante su mandato dispone su gestación, basado en las opiniones versadas de Juan Egaña, Manuel de Salas, Francisco Echaurren y Camilo Henríquez. Su apertura fue realizada el 10 de agosto de 1813, tras la aprobación mediante un decreto de la fusión de los diversos establecimientos educacionales existentes (Convictorio Carolino, Academia San Luis, etc.), constituyéndose en el único centro de educación superior de la época, tras el cierre de la Real Universidad de San Felipe.  Otras obras importantes de Carrera fue la creación del primer periódico nacional “La Aurora de Chile”, dirigido por el clérigo Camilo Henríquez.

Indudablemente el Instituto Nacional no podría haber llevado el nombre de patronímico de José Miguel Carrera a los inicios de su fundación, denominación que recién adquiere en 1976 y transcurridos más de 163 años después.

Independiente del hecho de que el Instituto Nacional recibiera esta denominación de “Instituto Nacional José Miguel Carrera” en 1976, en pleno Gobierno Militar, la decisión de modificarlo y volver a ser denominado como “Instituto Nacional de Chile”, no logra el propósito que busca o pretende tanto el actual rector subrogante como la directiva del centro de padres del Instituto y que es marcar un hito de cambio y generar una identidad. ¿Lograra con ese cambio de nombre revertir su declinación como primer establecimiento fiscal educacional de Chile? Mi opinión es que los cambios a partir de un punto de inflexión, deben partir por una acertada planificación del actual escenario educacional y luego por una acertada ejecución de ese plan maestro. Como también por volver a un ambiente de disciplina educacional donde se privilegie el estudio, la investigación y la compenetración de herramientas tecnológicas, idiomas y otras aplicaciones exigidas en el mundo real. Solo así podrá continuar entregando a la sociedad hombres de valer, de empuje y que lideren diferentes áreas del acontecer nacional, siendo esencial el de enseñarles a ser libre pensadores y ajenos a prejuicios o discriminaciones. Y obviamente reconocer que en el breve gobierno de José Miguel Carrera, se gesta su creación y nacimiento en pleno proceso independentista de la corona española, siendo el primero que dijo quiero una patria libre y soberana. Solo este hecho revolucionario para la época, otorga un sello indeleble al Instituto Nacional “José Miguel Carrera”.

 

 

 

 



Etiquetas:   Educación   ·   Política

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