Hace unos años, una empresa minera canadiense se encontraba en una situación crítica. Continuas huelgas, una abultada deuda, y un coste de producción excesivamente alto habían provocado que la empresa pusiera fin a las operaciones mineras. Las condiciones en el mercado eran poco favorables. El mercado del oro empezó a contraerse, y no hacía falta ser un genio para ver que la empresa estaba condenada al cierre. Rob McEwen, director general de la explotación minera, necesitaba un milagro. Frustrado porque su geólogos no eran capaces de evaluar el potencial de la mina, ni localizar nuevos yacimientos rentables, McEwen hizo algo inaudito en su sector: publicó sus datos geológicos en la web para que todos los vieran y desafió al mundo a hacer la prospección. Organizó un concurso, el “Goldcorp Challenge” ofreciendo un total de 575.000 dólares en premios a los participantes que hubieran presentado los mejores métodos y estimaciones.



