México se duerme. Quien adelante no mira, atrás se queda.



Mientras otras economías latinoamericanas han avanzado en mejorar sus economías y el bienestar de su población, México se confió y se ha quedado rezagado en esa carrera, en el escenario mundial, el anteriormente visto como el 'hermano mayor' de la región ha sido desplazado por Brasil, quien ha tomado la batuta para encabezar a los países de la zona.

 


 

México se quedó en la estabilización de su economía y no ha logrado avanzar ni en materia de crecimiento, ni en distribución de riqueza y, en consecuencia, tampoco en el bienestar de la población.

 

El liderazgo económico de México pasó a segundo plano con relación a Brasil, quien además ya ha tomado el liderazgo político. En los años 80s muchas negociaciones de América Latina pasaban por México y eso poco a poco se ha perdido.

 

De inicio México no ha logrado implementar una estrategia económica exitosa que acabe favoreciendo no solo al desarrollo del país, sino de la región; y después de la crisis, no se retomó el sendero de crecimiento como lo ha hecho Brasil.

 

Brasil prácticamente abrió su economía al exterior y a sectores claves de la inversión privada, sobre todo la internacional. Este país ha implementado un modelo económico que combina libre mercado y políticas públicas de alto contenido social.

 

Por el contrario, México no ha hecho reformas de impacto importante en la estructura económica, mantiene un perfil de crecimiento muy moderado, ha implementado políticas de corte social que han dado relativamente buen resultado, pero su limitado crecimiento le ha restado flexibilidad a su política económica. Eso hace que México se mantenga atractivo, pero menos que el potencial que ofrece Brasil.

 

Se durmió en sus laureles, y dejo de hacer su trabajo en materia económica, política y social. No ha evolucionado en términos de tener una clase política más avanzada, que realmente vea por el interés del país.

 

En materia económica tampoco ha hecho el trabajo de reforma y cambio estructural, por lo tanto la economía se ha rezagado y como su crecimiento está limitado a un 3 o 3.5%, no ha hecho mucho en materia social.

 

La apreciación de más del 6%o que lleva el peso en lo que va del 2011, más que en todo el año pasado, y el creciente atractivo de los bonos mexicanos hacen olvidar el vértigo de la masiva salida de flujos de capital que se registró durante la crisis del 2008.

 

Durante esa sacudida, México sufrió  rebajas en su calificación soberana y una pronunciada depreciación del peso, en la medida que el mercado y los analistas le cobraban la factura de su dependencia petrolera, baja recaudación tributaria y escasas reservas internacionales.

 

Pero la compleja situación de los mercados, heredada de la crisis, ha puesto en circulación billones de dólares de dinero barato que están hallando destino en los más elevados rendimientos de los mercados emergentes como México, devolviendo bríos a sus activos.

 

La situación internacional ha ayudado a México más que sus propias políticas.



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México se duerme. Quien adelante no mira, atrás se queda.


Mientras otras economías latinoamericanas han avanzado en mejorar sus economías y el bienestar de su población, México se confió y se ha quedado rezagado en esa carrera, en el escenario mundial, el anteriormente visto como el 'hermano mayor' de la región ha sido desplazado por Brasil, quien ha tomado la batuta para encabezar a los países de la zona.

 


 

México se quedó en la estabilización de su economía y no ha logrado avanzar ni en materia de crecimiento, ni en distribución de riqueza y, en consecuencia, tampoco en el bienestar de la población.

 

El liderazgo económico de México pasó a segundo plano con relación a Brasil, quien además ya ha tomado el liderazgo político. En los años 80s muchas negociaciones de América Latina pasaban por México y eso poco a poco se ha perdido.

 

De inicio México no ha logrado implementar una estrategia económica exitosa que acabe favoreciendo no solo al desarrollo del país, sino de la región; y después de la crisis, no se retomó el sendero de crecimiento como lo ha hecho Brasil.

 

Brasil prácticamente abrió su economía al exterior y a sectores claves de la inversión privada, sobre todo la internacional. Este país ha implementado un modelo económico que combina libre mercado y políticas públicas de alto contenido social.

 

Por el contrario, México no ha hecho reformas de impacto importante en la estructura económica, mantiene un perfil de crecimiento muy moderado, ha implementado políticas de corte social que han dado relativamente buen resultado, pero su limitado crecimiento le ha restado flexibilidad a su política económica. Eso hace que México se mantenga atractivo, pero menos que el potencial que ofrece Brasil.

 

Se durmió en sus laureles, y dejo de hacer su trabajo en materia económica, política y social. No ha evolucionado en términos de tener una clase política más avanzada, que realmente vea por el interés del país.

 

En materia económica tampoco ha hecho el trabajo de reforma y cambio estructural, por lo tanto la economía se ha rezagado y como su crecimiento está limitado a un 3 o 3.5%, no ha hecho mucho en materia social.

 

La apreciación de más del 6%o que lleva el peso en lo que va del 2011, más que en todo el año pasado, y el creciente atractivo de los bonos mexicanos hacen olvidar el vértigo de la masiva salida de flujos de capital que se registró durante la crisis del 2008.

 

Durante esa sacudida, México sufrió  rebajas en su calificación soberana y una pronunciada depreciación del peso, en la medida que el mercado y los analistas le cobraban la factura de su dependencia petrolera, baja recaudación tributaria y escasas reservas internacionales.

 

Pero la compleja situación de los mercados, heredada de la crisis, ha puesto en circulación billones de dólares de dinero barato que están hallando destino en los más elevados rendimientos de los mercados emergentes como México, devolviendo bríos a sus activos.

 

La situación internacional ha ayudado a México más que sus propias políticas.



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