Enamorada de mi psiquiatra (Parte 4)

 

. Tiempo mas adelante cuando ambos estuvimos juntos yendo a ninguna parte sin rumbo fijo se acercó a mi preguntándome si no le incomodaban algunos de sus actos, le dije que no y él siguió adelante, miro mis uñas pintadas de negro, desgastadas y empezó a quitar la pintura un poco en algunas, posteriormente tomó mi mano, mis manos son frías, mi piel blanca, y mi singularidad en mi persona resulta atrayente y extraña de manera que los hombres me miraban sin importar si estuviera Rabel o el hombre que fuera a mi lado, siento todos me miran y lo más paranoico de todo es que no es mentira. Siguió el contacto físico de mi amado pudo olerme y abrazarme mientras no me decía nada y tenía su mirada perdida fija en alguna cosa que sólo él veía, me sentía muy bien, el tiempo era ya indiferente era de esos instantes que son eternos por unos momentos, se acercó más y finalmente toco mi cuello, lo miro se le quedo viendo, mi cutis es fino y mi piel gruesa, pareció admirarlo tanto al verme de tan cercas, parecía quería besarlo y sin embargo enigmáticamente no lo hizo. Como íbamos a ningún lado llegamos a la catedral de la ciudad a ver pasar la gente, nos sentamos en las escaleras, vi la gran iglesia y pensé " No tengo cerillos" dejé salir mis deseos de fuego, de burlarme del Dios simbólico desconocido.

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales