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Si atendemos a muchas de las formas, usos y costumbres de nuestra clase política, de las élites del poder económico, de la prensa escrita, los famosos medios de comunicación masiva (radio y televisión) pero también de nuestra sociedad bien podríamos decir que no hemos cambiado nada en absoluto. Veamos: Tenemos una bola de gobernadores, presidentes municipales y delegados que manejan, y usufructúan, territorios cuál si fuesen medianos y pequeños señores feudales. Si queremos montar un nuevo negocio tenemos que contar forzosamente con su gracia y consentimiento, ya sea que de plano seamos sus parientes muy cercanos o cuates de piquete de ombligo o mediante el pago de "derechos" bajo mano, es decir !Sobornos! También pueden estos reyecitos hacer uso discrecional y abuso de los recursos públicos sin tener que rendir cuentas a nadie, ni a su almohada. !Vaya! Se pueden permitir el lujo de retener impuestos federales a sus empleados y embolsárselos impunemente que hasta los mismísimos diputados del Partido Revolucionario Institucional (PRI) saldrán a atajar ferozmente cualquier intentona por llamarlos a cuentas. Por supuesto pueden contratar deuda pública, a cualquier costo, teniendo como aval al gobierno federal y usando para ello, como en el famoso caso del ex-gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, hoy becario de lujo en España, documentos y firmas falsas de los mismísimos congresos estatales. Entre sus amplias potestades también figura la de colocar a sus más fieles personeros en las cámaras de diputados y senadores para que les cubran bien las espaldas, labor que éstos realizan con singular entrega, entusiasmo y eficiencia. Algunos hasta han sido señalados públicamente, y eventualmente acusados ante Agente de Ministerio Público Federal (M.P.) de tener nexos con el narcotráfico, pero nada sucede, son liberados prácticamente de inmediato con el pretexto de que el expediente "carece de elementos probatorios" y vuelven a las andadas no sin antes organizar sendas fiestotas con bailes de caballos de pura raza incluidos, peleas de gallos, mucho alcohol, etcétera, situación que les llena de mayor confianza para actuar impunemente aunque estén bajo las atentas miradas de todos tal como sucedió el sexenio pasado en Michoacán y donde se llegó al extremo de que hasta sus jolgorios fueron transmitidos con lujo de detalles por televisión nacional. Eso en cuanto atañe a la clase política, pero los grandes empresarios, cadenas de televisión y demás tampoco cantan mal las rancheras y gozan no sólo de regímenes fiscales especiales, sino de muy cuestionables y multimillonarias excenciones de impuestos que, por muy legales que nos digan que son (pues evidentemente las leyes las hicieron para protegerlos) no pueden sino dejar al descubierto un perverso sistema de complicidades. El pueblo, por su parte, se conforma con las mismas marchas, muchas de ellas muy violentas, peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe, espantosos espectáculos sado-masoquistas públicos como la "representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa" que lleva màs de 175 años de realizarse en forma in interrumpida y algunos twitts, frecuentemente mal pensados, peor redactados y pletóricos de faltas de ortografía como mecanismo de inconformidad y protesta. !Ah! Sí, las reformas constitucionales. Sí, ya mero lo olvidaba. Es verdad que después de la segunda mitad de sexenio del ex-presidente Dr. Ernesto Zedillo Ponce de León, en donde le PRI por vez primera no tuvo mayoría absoluta y suficiente para aprobar por sí solo reformas constitucionales, el Congreso mexicano entró como en estado de coma y no volvió a dar señales importantes de vida durante 15 largos años pues en aquél entonces la fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional (PAN) con quién años después fuera también presidente de la república, Lic. Felipe Calderón Hinojosa, a su cabeza, boicoteó el intento de llevar a cabo una reforma que pretendía modernizar la generación de energía eléctrica y que, ya bajo los doce años de gobiernos panistas que precedieron al actual del PRI prácticamente todas las iniciativas importantes se fueron a dormir el sueño de los justos en la famosa y ominosa "congeladora legislativa" en estos momentos parecen estar sacando más reformas constitucionales, "de gran calado", que pizzas la pizzería de la esquina utilizando poco màs o menos la misma mercadotecnia. Mas no podemos olvidar que para poder llevar a cabo una de ellas, la legislativa, fue menester propinar, desde el poder presidencial, un tremendo golpe contra quien fuera la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Profesora (aunque sea de puritito membrete) Elba Esther Gordillo Morales y que semejante trancazo fue específicamente dirigido contra ella y algunos de sus compinches más cercanos dejando a un lado todos los demás casos de escandalosa corrupción sindical como el de Petróleos Mexicanos (PEMEX) con Carlos Romero Deschamps a la cabeza y algunos otros, tal como sucediera a principios del sexenio del Lic. Carlos Salinas de Gortari (hoy el villano favorito de millones de mexicanos) contra el entonces líder del Sindicato de PEMEX, Joaquín Hernández Galicia, alias "La Quina". Con su variantes , pero el esquemita esencial se repite íntegramente. Veo y escucho, mañana, tarde y noche a muchos entusiastas periodistas, opinólogos, "intelectuales", etcétera más convencidos de las bondades y alcances del dichoso "Pacto por México", en su enésima edición y con todo y su "adendum" (calmante político electoral) que el señor Cardenal de la Ciudad de México, Norberto Rivera Carrera, de la santidad de la nueva santita que nos acaba de regalar el Papa Francisco a los mexicanos. Es "por esto, y por muchas cosas más" , como diría una popular cancioncita, me parece que de la década de los años 80 del siglo pasado, que no dejo de preguntarme: ¿Qué tanto hemos cambiado en México?