Es indudable que para la optimización de las decisiones estratégicas empresariales es necesario perfeccionar permanentemente las herramientas y metodologías técnicas. Pero además, la ética empresarial implícita en las políticas y programas de toda empresa, siempre está presente, y las respuestas que se den, por ejemplo, frente al nivel de transparencia de la gestión pública, en un mundo globalizado y altamente competitivo, condicionan en buena medida los resultados económicos a corto, mediano y largo plazo.




