El pasado martes a las 17.05 horas la tierra comenzó a temblar en Lorca. Poco después un
segundo movimiento sísmico causó lo que el primero no pudo: Victimas
mortales. Mis condolencias a los familiares, amigos y conocidos de
estas 9 víctimas –entre ellas dos mujeres embarazadas y un niño de
apenas 14 años- a los que un desastre natural les ha quitado la vida.
Asimismo quiero trasladar palabras de ánimo y deseos de pronta
recuperación a los más de 2000 heridos, algunos de consideración, que
les permita muy brevemente regresar a sus hogares.
Ante
hechos como el sucedido ayer poco o muy poco podemos hacer. Un desastre
natural como este nos hace ver cuan insignificantes somos y que
ridículas quedan nuestras peleas cotidianas. Un hecho así saca lo mejor
de nosotros mismos: la solidaridad, el amor, el cariño, el deseo de
ayudar, sin diferencias de colores políticos, razas, sexos o credos.
Por
coincidencias de la vida yo estaba en “la mata”. Soy funcionario de la
Dirección General de Seguridad Ciudadana y Emergencias de la Comunidad
Autónoma de Murcia, en concreto soy Operador de Mando y Control de
Centro de Coordinación de Emergencias. Mi función es movilizar los
diversos medios humanos y técnicos bajo la supervisión directa del Jefe
de Operaciones y del Director del 112. Viví intensamente la catástrofe
desde donde se gestiona la ayuda y el socorro a las víctimas y doy fe
de la rápida y muy buena respuesta de los distintos organismos y
personas implicadas en la misma.
Doy
fe de la solidaridad instantánea de las diversas agrupaciones de
voluntarios de protección civil de los diversos ayuntamientos de
nuestra Región, se ofrecieron todos con todos sus medios humanos y
técnicos. Doy fe del ofrecimiento de diversos grupos caninos, bomberos
y otros cuerpos de otras Comunidades Autónomas. Doy fe de la oferta
absolutamente desinteresada de muchos ciudadanos anónimos que se
brindaron para ayudar “en lo que sea”. Doy fe del envío instantáneo de
grupos caninos de nuestra Región con amplia experiencia internacional,
de voluntarios de Protección Civil como antes relaté, del envío
instantáneo del PMA (Puesto de Mando Avanzado de la Dirección General
de la CARM), de la excelente coordinación entre diversas
administraciones: local, autonómica y estatal. Del envío de la UME
(Unidad Militar de Emergencias) de miembros de Cruz Roja, del 061, de
los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, de los Bomberos del
Consorcio de Extinción de Incendios y Salvamento, de diversos técnicos
de la Dirección General de Seguridad Ciudadana y Emergencias, del
servicio de ambulancias concertadas, de miembros de las Brigadas
Forestales para ayudar en lo preciso, y de la buena coordinación dentro
del caos producido por el sismo de los diversos organismos. No puedo ni
quiero obviar el ímprobo trabajo de los compañeros de Atención de
Llamadas del 112, ellos son el primer escalón imprescindible ya que son
los que atienden la llamada de emergencias, la introducen en el sistema
e intentan obtener cuantos más datos mejor que son imprescindibles para
el buen funcionamiento posterior. Los demás coordinamos, pero sin
información, la acción sería mucho más difícil y ciega.
Quizá
me he olvidado de alguien. Que sepa disculparme. Lo importante son los
lorquinos y volviendo al origen, mis condolencias con las víctimas.
Pronto Lorca volverá a brillar, como “ciudad del sol” que es. ¡Ánimo! No estáis solos.
Teléfono información afectados: +34 900 117 816
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