.- reflexión sobre
lo Máximo.
Una buena comida
que termina en la letrina, un buen vino que termina orinado, un buen concierto
de música instrumental, una bonita voz de boleros, un trio sentimental, el
placer momentáneo del sexo muchas veces pagado, un buen auto, yate, mansión,
choferes, celulares, ropa fina y un sinfín de bienes terrenales que denominamos
que son lo máximo no duran.
Quien no ha gozado
una cerveza fría en día de calor, un tequila en un día nublado y con frio continuo.
Todos estos placeres terminan pronto y no son lo máximo como solemos llamarlos.
Ahora me explico y es válido pensar.
Estos máximos están
relacionados con su duración. El tiempo es el verdugo hasta de los recuerdos;
el ser humano necesita de estímulos duraderos que le permitan enfrentar a la
adversidad combinada con maldad que día a día golpea a todos los niveles
económicos.
Unos más que a
otros, pero el sufrimiento no reconoce clases sociales, ni niveles de ingresos,
razas ni colores. Entonces el camino no es el correcto.
Lo máximo es la
sabiduría que debe ser escuchada del Padre y sobre todo sus correcciones. Aquí
comienza la adquisición de inteligencia. Vienen con ello las buenas enseñanzas
y la instrucción no debe abandonarse.
Con los
mandamientos aferrados al corazón vivimos más, esta sabiduría nos protege y
amándola nos cuida.
Si la estimamos,
abrazamos nos exalta, honrara y nos dará buen discernimiento. Esta es la guía
sendas de rectitud, al caminar no tropezamos, cuando corramos no tendremos
obstáculos, evitamos la senda de los perversos, caminos de los malvados que
abundan y acosan.
Los malvados no
duermen si no hacen que alguien caiga, su pan es la maldad; su vino, la
violencia.
Su camino es como
la más densa oscuridad, ni siquiera ven con que tropiezan, de ese camino debes
alejarte atendiendo buenos consejos, llevados en el corazón del cual mana la
vida.
Nuestra boca deja
la perversidad, los labios no dicen palabras corruptas, poniendo la mirada al
frente, solo viendo delante fijamente enderezamos las sendas y allanamos los
caminos por donde andamos. No hay desvíos ni a diestra ni siniestra.
La sabiduría llama,
la inteligencia tiene voz y la alza, te grita a voz de cuello, así es su
llamado amigos inexpertos, humanidad entera es a ti dirigida, de su boca sale
verdad, sus labios hablan de justicia, no hay doblez ni maldad, son claras
verdades para los entendidos e irreprochables para los sabios.
Optar por esa
instrucción es plata, más que el oro refinado su conocimiento, vale más que las
piedras preciosas sin comparación con lo más deseado.
Ese máximo convive
con la prudencia, el buen juicio y sanos consejos, con la discreción, habitan
la prosperidad, riquezas, honras y bienes duraderos acrecentando tesoros,
aborreciendo el orgullo, la arrogancia, mala conducta y lenguaje perverso.
El fruto máximo de
esta sabiduría es camino de rectitud, sendero de justicia y halla la vida, en
cambio quien la rechaza, se perjudica a sí mismo, quien lo aborrece ama la
muerte.
No hay que
descuidarse y dichosos estar atentos a su instrucción recordando que se deleita
con el género humano que el creo.
Esto es lo máximo
duradero que todos necesitamos y debemos comprender, en el entendido que hay
muchos que no lo harán pregonando una felicidad pasajera, endeble, humana e
incapaz de ser satisfecha por medio del inmenso dinero.
El predicador
económico.