Es una lástima que una correveidile como usted-creo que ejerce de tal, pues profesional es demasiada denominación- que vivió en primera persona la delictiva expropiación de Rumasa, sea así de manipuladora con esa memoria sectaria, influida por sus arrimadas y parásitas afinidades políticas que olvidan decir, a conveniencia, que D. José María fue exculpado de toda imputación en 1996. Debería una testigo de su tiempo hablar de la canallada que saqueó de manera delicuescente un patrimonio valorado en retasaciones en 18.000 millones de euros. No se puede esperar menos de la canalla que perdura con los años. Es repugnante escuchar la ruindad de sus juicios sumarísimos, de darle al pico con lucubraciones vergonzantes, hablar de esa manera tan afín a la falsedad que caracteriza la miseria de los embusteros. El trabajo de toda una vida de usted, a base de arrimarse a los ladrones encubiertos de este país, no es ni un ápice de los méritos de labor y lucha de D. José María contra la corrupción de un Sistema que fue politizado hasta en lo judicial para que quedaran impunes los crímenes de auténticos delincuentes. Es absolutamente falso que D. José María no pagara de manera generalizada la Seguridad Social de sus empleados, sra. Villacastín. Su ignorancia apesta junto al tufo de su oportunismo. Suerte tuvo un país conchabado de facinerosos de la codicia y la envidia, de que el Sr. Ruiz-Mateos luchara por sus derechos con sorna y sentido del humor, porque de ser solo un poco más mundano, habría pasado-como cualquiera al que se le atacara de manera tan repugnante una vida- a sangre y fuego a tanto miserable y gentuzas numerosas que se beneficiaron del saqueo pretendiendo dejarlo en indefensión. Su venganza fue volver a crear empleo y riqueza y usar el sentido del humor para denunciar la criminal canallada de que fue objeto con el beneplácito de una justicia corrompida.




