Resulta ridículo, incluso bobalicón, que en España, cuando hace ya años se dejó de hablar del ‘rojo’ y de la ‘roja’ con calidad identitaria por tristes posos del pasado, se haya vuelto a poner de moda el rojizo color para disfrazar, esconder y eludir el nombre de España al referirnos a nuestra Selección futbolera. Es posible que a algunas personas les guste el palabro y defiendan su validez, difusión y popularidad, bien por su simplificación a la hora de nombrar al conjunto futbolero, o bien por una cierta nostalgia a lo que en su día significó, en argot político, aquello de rojos y rojas.
Los españoles solemos comportarnos como auténticos pardillos ante las ocurrencias y soflamas interesadas que nos imponen con apariencia de espontaneidad e inocencia. Y en eso estamos. Hace algunos años un periodista italiano definió como ‘Furia Rossa’, ‘Furia Roja’, el juego de la Selección Española. Posteriormente, hace tan sólo un puñadín de años, el exselecionador nacional, Luis Aragonés, tuvo la genial idea de imitar al periodista italiano y acuñar el nombre de ‘La Roja’ para referirse a la selección que dirigía. La tonta ocurrencia fue acogida con especial interés por determinados sectores.
Y ahí empezó el gran circo del ridículo. Fue la gran disculpa, oportunidad de oro, para tapar, ignorar y esconder el nombre de España con el ali pop de concretos y destacados locutores futboleros que, en los relatos, ponían alma y corazón en sus referencias a La Roja en detrimento del nombre de España. La imbecilidad ha ido engordando de tal forma que, como se vuelve a comprobar en estos momentos de la Eurocopa2012, el nombre de España continúa prácticamente desaparecido. Desde entonces los coros de papanatas no se casan de animar y jalear a la Selección al grito de ‘La Roja, ra, ra, ra’.
Se mire con los matices que se mire, es imposible encontrar una justificación sólida y argumentada para este cambio de nombre. Resulta un tanto anómalo que, hasta la fecha, nadie haya puesto pié en pared para frenar el agravio. El propio Gobierno de España, la Real Federación Española de Fútbol, la Unión Europea de Asociaciones de Fútbol (UEFA), o la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA), permanecen en silencio y sin gesticular el más mínimo tic ante el ofensivo cambio de nombre.
Y es que cuando algunos gritan esa tontería de ‘La Roja’, se están refiriendo a la ‘Selección de España’, abanderada con los colores de la enseña nacional, y equipados sus efectivos con idénticos colores de la ‘rojiigualda’. Si la selección gana, habrá ganado España, no La Roja. Eso de la roja es un mero e interesado sofisma, que nada significa ni a nadie representa.
En este primer encuentro, con el empate conseguido ante Italia, la Selección de España no ha tenido ni frío ni calor, no ha demostrado ni chichi ni limoná, no lo ha hecho ni bien ni mal. Inicialmente ha tomado el pulso al ambiente de Polonia y, con la fuerza, el tesón y el saber hacer del conjunto español, es casi segura una nueva conquista.
Bravo España.
Tópicos |
Deportes,
Política,